Siempre
que se educa, se actúa en un marco de determinados valores ¿Cuáles son las
propuestas en este aspecto? ¿Cuál es el punto de vista teórico?
¿Qué es la formación
en valores?, razón necesaria para comprender qué es el valor según su
etimología. Poseer valor significa ser merecedor, digno, estar vigoroso o
fuerte; por ello, lo que tiene valor es apreciado por el hombre, deseado por sí
mismo o por su relación con otra cosa, por la utilidad que presta o por la
satisfacción de alguna necesidad. Si bien es un concepto antiguo, surgido en
los campos de la ética y las relaciones entre personas, las teorías sobre valor
permite al ser humano practicar e interesarse por los valores éticos
fundamentales, como el respeto, la justicia, la virtud cívica y la ciudadanía,
y la responsabilidad por sí mismo y por el prójimo. Sobre tales valores
fundamentales se forman las actitudes y las acciones que les son propias.
En la escuela, la
educación moral debe abordarse de manera integral, de modo que se abarquen las
cualidades emocionales, intelectuales y morales de una persona o un grupo. Debe
ofrecer múltiples oportunidades a los estudiantes para conocer, discutir y
practicar conductas sociales positivas. El liderazgo y la participación de los
estudiantes son imprescindibles para que la educación moral se incorpore a sus
creencias y acciones.
La Educación moral
tiene diversas propuestas, entre las cuales podemos considerar:
1. Educación moral como clarificación de los
valores.
Parte del supuesto
de que los valores son una realidad del todo personal, esto es, cada individuo
debe discernir los valores que quiere hacer suyos mediante un proceso individual
(autonomía).
2. Educación moral como desarrollo. Esta
teoría es una propuesta que se distancia de la educación moral como
socialización y como clarificación de valores; es una propuesta de educación
moral cognitiva y evolutiva basada en el desarrollo del juicio moral.
3. Educación moral como formación de hábitos
virtuosos. La impulsan factores sociales, culturales y filosóficos, y
mantiene un diálogo crítico con las posiciones cognitivo-evolutivas del
desarrollo moral. Se comprende como adquisición de virtudes, como formación de
carácter o como construcción de hábitos.
4. Educación moral como construcción de la
personalidad moral. La propuesta de esta educación moral supone una tarea
de construcción y reconstrucción personal y colectiva de formas morales
valiosas. La moral no está dada de antemano, tampoco se descubre o elige
casualmente, sino que exige un trabajo de elaboración personal, social y
cultural.
5. La moral y la teoría psicológica del
desarrollo femenino. El desarrollo moral de las mujeres se centra en la
elaboración del conocimiento intuitivo, así traza una línea crítica de
desarrollo psicológico en la vida de ambos sexos. El sujeto del desarrollo
moral no sólo aporta la ilustración y evaluación final de la pauta reiterativa
en la observación de diferencias sexuales en las obras de desarrollo humano,
sino también indica por qué la naturaleza y significación del desarrollo de las
mujeres ha estado tanto tiempo en el misterio.
6. La educación moral como alternativa de
nuestro tiempo. La educación moral
en los individuos adquiere gran importancia, pretende que cada sujeto sea el
autor de su propia historia, para lo cual debe tener en sus manos la
responsabilidad de inventar su vida, de tomar decisiones en situaciones de conflicto,
de construir una forma de ser deseada, respetuosa y un modo de convivir justo.
En esta dirección apunta el sentido estricto de la educación moral según
Rovira, quien destaca que el compromiso de la educación moral es grande porque
consiste en ayudar al individuo en su proceso de desarrollo y adquisición de
las capacidades para sentir, pensar y actuar, así como en equiparlo con los
conocimientos sustanciales para enfrentar autónomamente aquellas situaciones
que implican conflictos de valores.
Los enfoques o teorías de educación moral
presentan distintas soluciones a las problemáticas del individuo y la comunidad. La clarificación
de valores asume un individualismo atomista en donde la autonomía personal
reina y la comunidad prácticamente desaparece. La educación del carácter
encarna la visión tradicional en donde los valores comunitarios priman sobre
los valores individuales. Kohlberg presenta dos propuestas diferentes; en la
discusión moral se presenta el individualismo liberal en el que lo comunitario es
un instrumento para la libertad personal. En la Escuela Justa ,
Kohlberg se reconcilia con la dimensión comunitaria de la vida humana aunque a
nivel teórico no lo integra con claridad. Finalmente, la propuesta del
desarrollo femenino busca superar el debate comunidad-individuo por medio del
concepto de ser relacional; sin embargo, no es claro cómo puede este concepto
integrar los bienes morales representados bajo los conceptos de individuo y
comunidad.
Para un país como el
nuestro, donde las nuevas generaciones sienten con fuerza la atracción del
individualismo moderno, es importante que las propuestas educativas se
pregunten cómo situarse frente a la tensión entre el individuo y la comunidad. En este
camino, los enfoques analizados tienen demasiado que aportar. El respeto por la
individualidad de la clarificación de valores, la valoración de lo comunitario
de la educación del carácter, el elemento participativo de la escuela justa y
el afán por el establecimiento de relaciones satisfactorias entre los seres
humanos de la ética del cuidado nos pueden ayudar en la búsqueda de una
alternativa para nuestro país.
Extraído de
La importancia de
educar en valoresLorena Marín Maceda
Alas para la equidad.
Órgano informativo del Consejo Nacional de Fomento Educativo,
Año 4, No. 38, marzo-abril, 2012,

