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jueves, 3 de abril de 2014

Educación en valores


Siempre que se educa, se actúa en un marco de determinados valores ¿Cuáles son las propuestas en este aspecto? ¿Cuál es el punto de vista teórico?


¿Qué es la formación en valores?, razón necesaria para comprender qué es el valor según su etimología. Poseer valor significa ser merecedor, digno, estar vigoroso o fuerte; por ello, lo que tiene valor es apreciado por el hombre, deseado por sí mismo o por su relación con otra cosa, por la utilidad que presta o por la satisfacción de alguna necesidad. Si bien es un concepto antiguo, surgido en los campos de la ética y las relaciones entre personas, las teorías sobre valor permite al ser humano practicar e interesarse por los valores éticos fundamentales, como el respeto, la justicia, la virtud cívica y la ciudadanía, y la responsabilidad por sí mismo y por el prójimo. Sobre tales valores fundamentales se forman las actitudes y las acciones que les son propias.


En la escuela, la educación moral debe abordarse de manera integral, de modo que se abarquen las cualidades emocionales, intelectuales y morales de una persona o un grupo. Debe ofrecer múltiples oportunidades a los estudiantes para conocer, discutir y practicar conductas sociales positivas. El liderazgo y la participación de los estudiantes son imprescindibles para que la educación moral se incorpore a sus creencias y acciones.

La Educación moral tiene diversas propuestas, entre las cuales podemos considerar:

1. Educación moral como clarificación de los valores.
Parte del supuesto de que los valores son una realidad del todo personal, esto es, cada individuo debe discernir los valores que quiere hacer suyos mediante un proceso individual (autonomía).


2. Educación moral como desarrollo. Esta teoría es una propuesta que se distancia de la educación moral como socialización y como clarificación de valores; es una propuesta de educación moral cognitiva y evolutiva basada en el desarrollo del juicio moral.


3. Educación moral como formación de hábitos virtuosos. La impulsan factores sociales, culturales y filosóficos, y mantiene un diálogo crítico con las posiciones cognitivo-evolutivas del desarrollo moral. Se comprende como adquisición de virtudes, como formación de carácter o como construcción de hábitos.


4. Educación moral como construcción de la personalidad moral. La propuesta de esta educación moral supone una tarea de construcción y reconstrucción personal y colectiva de formas morales valiosas. La moral no está dada de antemano, tampoco se descubre o elige casualmente, sino que exige un trabajo de elaboración personal, social y cultural.


5. La moral y la teoría psicológica del desarrollo femenino. El desarrollo moral de las mujeres se centra en la elaboración del conocimiento intuitivo, así traza una línea crítica de desarrollo psicológico en la vida de ambos sexos. El sujeto del desarrollo moral no sólo aporta la ilustración y evaluación final de la pauta reiterativa en la observación de diferencias sexuales en las obras de desarrollo humano, sino también indica por qué la naturaleza y significación del desarrollo de las mujeres ha estado tanto tiempo en el misterio.


6. La educación moral como alternativa de nuestro tiempo.  La educación moral en los individuos adquiere gran importancia, pretende que cada sujeto sea el autor de su propia historia, para lo cual debe tener en sus manos la responsabilidad de inventar su vida, de tomar decisiones en situaciones de conflicto, de construir una forma de ser deseada, respetuosa y un modo de convivir justo. En esta dirección apunta el sentido estricto de la educación moral según Rovira, quien destaca que el compromiso de la educación moral es grande porque consiste en ayudar al individuo en su proceso de desarrollo y adquisición de las capacidades para sentir, pensar y actuar, así como en equiparlo con los conocimientos sustanciales para enfrentar autónomamente aquellas situaciones que implican conflictos de valores.


 Los enfoques o teorías de educación moral presentan distintas soluciones a las problemáticas del individuo y la comunidad. La clarificación de valores asume un individualismo atomista en donde la autonomía personal reina y la comunidad prácticamente desaparece. La educación del carácter encarna la visión tradicional en donde los valores comunitarios priman sobre los valores individuales. Kohlberg presenta dos propuestas diferentes; en la discusión moral se presenta el individualismo liberal en el que lo comunitario es un instrumento para la libertad personal. En la Escuela Justa, Kohlberg se reconcilia con la dimensión comunitaria de la vida humana aunque a nivel teórico no lo integra con claridad. Finalmente, la propuesta del desarrollo femenino busca superar el debate comunidad-individuo por medio del concepto de ser relacional; sin embargo, no es claro cómo puede este concepto integrar los bienes morales representados bajo los conceptos de individuo y comunidad.

Para un país como el nuestro, donde las nuevas generaciones sienten con fuerza la atracción del individualismo moderno, es importante que las propuestas educativas se pregunten cómo situarse frente a la tensión entre el individuo y la comunidad. En este camino, los enfoques analizados tienen demasiado que aportar. El respeto por la individualidad de la clarificación de valores, la valoración de lo comunitario de la educación del carácter, el elemento participativo de la escuela justa y el afán por el establecimiento de relaciones satisfactorias entre los seres humanos de la ética del cuidado nos pueden ayudar en la búsqueda de una alternativa para nuestro país.



Extraído de
La importancia de educar en valores
Lorena Marín Maceda
Alas para la equidad.
Órgano informativo del Consejo Nacional de Fomento Educativo,
Año 4, No. 38, marzo-abril, 2012,

jueves, 14 de junio de 2012

Concepciones del aprendizaje.

¿Qué es “aprender”? Ante un fenómeno tan complejo, es previsible que aparezcan diversas opiniones, y que luego estas fueran agrupadas en diversas “corrientes”, Aprendizaje implica cambio de conducta ¿A qué nos referimos? En los siguientes párrafos se da una primera aproximación a lo afirmado por las dos grandes corrientes, el conductismo y el cognitivismo.



El aprendizaje pasa por ser un cambio en cierta medida estable en lo que a capacidad del individuo se refiere y que de alguna forma viene condicionado por la experiencia. Comenzamos esta primera aproximación a la concepción del aprendizaje partiendo de las dos grandes corrientes en el marco de la Psicopedagogía, esto es, el conductismo y el cognitivismo.

Nuestra definición de aprendizaje enfatiza tres elementos: cambio, experiencia y permanencia. A esta primera aproximación llegamos tras un proceso en el cual antes de definir que es el aprendizaje determinamos que no es.

El aprendizaje tiene lugar en cada momento de nuestra vida, es decir, no se limita al aula; trasciende la idea de lo correcto, por cuando existe un aprendizaje, pese a que su manifestación formal sea inadecuada; no tiene, forzosamente, que ser deliberado o consciente; y en cuanto a su ámbito no se limita al conocimiento de una serie de destrezas, puesto que las actitudes y las emociones de alguna manera también se aprenden.

Si el aprendizaje implica un cambio en la persona, más o menos estable, fruto de la experiencia, ¿en qué aspectos de la misma se refleja? La respuesta a este interrogante es lo que ha marcado una diferencia sustancial entre las dos grandes corrientes de la Psicopedagogía, el conductismo y el cognitivismo.

Paradigma Conductista: el aprendizaje como cambio de conducta.
Para autores como Watson, J.B.; Thorndike, E.L. o Skinner, B. F., considerados como los grandes teóricos del conductismo, el aprendizaje supone fundamentalmente un cambio de conducta, esto es, en la peculiar manera en la cual un sujeto actúa frente a una situación dada. El foco de atención, por lo apuntado, se centra con exclusividad en las conductas observables y en los correspondientes cambios de conducta. El radicalismo de esta corriente les condujo a que sus investigaciones prescindieran de objetos no observables, al menos de forma directa, como son el pensamiento y la emoción.

Lo cierto es que las diferentes conclusiones alcanzadas por autores cognitivos y los ubicados en el marco del conductismo responden a métodos de investigación y a objetivos de la misma también diferenciados.

Los conductistas en sus primeras investigaciones trabajan con animales en ambientes controlados, como pueden ser los de laboratorio. En el desarrollo de su labor tratan de identificar leyes generales de aprendizaje validas para el conjunto de organismos superiores, sin atender, además, a las diferencias individuales que pudieran presentarse. Caso de lograr su objetivo, es decir, encontrar estas leyes generales se habría dado un paso decisivo a la hora de prevenir y controlar los diferentes cambios de conducta presentes en el correspondiente sujeto. Sin duda todo ello tiene notables repercusiones en el aula, pensemos, por ejemplo, en la aplicación de los principios conductistas para modificar la conducta en el aula, de la que diversos trabajos nos aportan interesantes sugerencias de intervención

Paradigma cognitivo: el aprendizaje como un proceso interno no observable.
En el polo opuesto parece ubicarse la corriente cognitiva al entender el aprendizaje como un proceso interno que no puede ser observado. El cambio opera en la capacidad de la persona para responder adecuadamente ante una situación dada, donde la conducta es únicamente el reflejo de un cambio interno en el sujeto. El objeto de estudio de estos autores también sufre una profunda y significativa transformación, interesándose por aspectos no observables como pueden ser: la significación, la intención, el sentimiento, la creatividad y el pensamiento. A esta orientación pertenecen los trabajos de Jean Piaget; Jerome Bruner y David Ausubel.

Los cognitivos a diferencia de lo que sucedía con los conductistas tienden a centrarse en sus investigaciones en como tienen lugar los aprendizajes en los seres humanos, es decir, trascienden los estudios de las conductas de los animales en busca de leyes generales de aprendizaje, y, además, toman en consideración aspectos, ahora relevantes, como son la edad o las diferentes capacidades de los sujetos. La investigación respecto al aprendizaje, para los autores enmarcados en el cognitivismo, retoma aspectos como que diferentes personas resuelven problemas, adquieren conceptos, perciben y recuerdan la información y efectúan diferentes tareas mentales de carácter complejo.

Los Neo-conductistas: una propuesta de integración de paradigmas.
En los conductistas se aprecia una evolución, tendente a integrar diferentes aspectos de la perspectiva cognitiva, a los impulsores de esta corriente se les denomina Neo-conductistas. Entre este colectivo se encuentran autores del aprendizaje social o vicario como Albert Bandura. En esta nueva concepción del aprendizaje se introducen procesos internos y no observables, como las expectativas, las intenciones, las creencias o los pensamientos.

Finalmente resaltar que se establece una distinción entre adquisición y realización, dejando en este sentido establecida por la teoría del aprendizaje social o vicario que un aprendizaje puede no manifestarse en la acción, es decir, no todos hacen lo que en su momento aprendieran.



Para ver más sobre el Cognitivismo, hacer click AQUI

Extraído de
Estrategias metacognitivas y de aprendizaje: estudio empírico sobre el efecto de la aplicación de un programa metacognitivo, y el dominio de las estrategias de aprendizaje en estudiantes de E.S.O, B.U.P y Universidad
Memoria para optar al grado de doctor presentada por
Pedro Mariano Bara Soro
Bajo la dirección del Doctor: Esteban Sánchez Manzano
Madrid, 2001
ISBN: 84-669-2331-4




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