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miércoles, 8 de julio de 2020

“La escuela es fundamental, sin ella hay determinados aprendizajes que no se van a producir”

Catedrática en Psicología Evolutiva de la Educación en la Universidad Autónoma de Madrid, Elena Martín ve en el cierre de las escuelas y las lecciones aprendidas durante estos meses una oportunidad para darle una vuelta al modelo educativo.

 “Esta pandemia nos da la oportunidad de hacer la innovación que ya sabíamos que teníamos que hacer, solo que ahora lo hemos visto más claro”, reflexiona. Martín cree que no hay que dramatizar excesivamente sobre los meses de clases presenciales perdidos (“casi nada es irreversible en Educación”), pero sí aprovechar, todos, para hacer una reflexión, desde el Ministerio hasta las familias, sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje. Una reflexión activa y dirigida, especifica. Si no, no pasará. Hablamos con esta experta sobre cómo ha afectado el confinamiento a los más pequeños y qué lecciones podemos sacar de la situación excepcional que hemos vivido estos meses.

¿Cómo afecta a los más pequeños estar seis meses sin pisar un colegio?
Creo que debemos ser prudentes y saber que no lo sabemos. No se puede hacer afirmaciones categóricas. Hay estudios interesantes y que dicen algunas cosas, por ejemplo, el de Bonal sobre las desigualdades. Bonal explica cómo se ha puesto de manifiesto la desigualdad, de manera que no podemos afirmar que para todos ha supuesto lo mismo. Para unos ha significado más dificultades que para otros en esta etapa. Una dificultad que tiene que ver con el nivel sociocultural en el acceso a trabajar online. Pero no solo eso, la dificultad de seguir las clases es más obvia. El nivel sociocultural de la familia marca diferencias significativas respecto a las horas que han estado conectados, el tipo de extraescolares o no que han mantenido… Es decir, lo que ya sabíamos: no es solo lo socioeconómico, también lo sociocultural (se medía el nivel de estudios de la madre) es una variable que influye muchísimo en el aprovechamiento educativo de los hijos.

¿Es irreversible lo que se ha perdido estos meses?
Más allá de lo que los estudios, ahora más coyunturales, han puesto de manifiesto, desde la psicología del desarrollo se pueden resolver algunas cuestiones. Lo que sabemos es que la plasticidad del aprendizaje del alumnado apunta siempre a que casi nada es irreversible. No ha pasado nada que un alumno no pueda retomar. Es importante señalar esto, porque hay algunos titulares de “La generación de la Covid-19”, como si fueran a estar negativamente marcados. No hay nada irreversible, pero tenemos que saber que si se han producido algunos desfases en aprendizajes concretos deberemos compensarlo. También sabemos que lo que sí ha pasado es que estas circunstancias han puesto de manifiesto que la escuela es fundamental. Es importante destacarlo porque había voces que decían –con datos detrás– que había otros escenarios educativos que estaban empezando a cobrar importancia. Y es cierto, pero eso no niega que sin escuela hay determinados aprendizajes, determinados aspectos del desarrollo que no se van a producir. Uno aprende a hablar fuera de la escuela, pero no a leer y escribir fuera de ella. Y la alfabetización cambia la mente. Hay partes del desarrollo garantizadas por vivir en sociedad, por la crianza, pero también hay determinados aspectos que solo se aprenden porque hay una instrucción intencional y creo que esto se ha puesto de manifiesto ahora. La escuela tiene una función epistémica. Es decir, la escuela coge la realidad y la trae para hacerla objeto de reflexión. En la escuela no se cocina para comer, se cocina porque al cocinar entendemos la química, las cantidades, que necesitamos el comercio… Esta función epistémica en la que no hacemos cosas para resolver problemas sino para entender el mundo y por qué actuamos como actuamos es absolutamente peculiar y es la función que justifica que tengamos que obligar a los alumnos a ir a la escuela, porque es un derecho. De no hacerlo estamos socavando la igualdad de oportunidades. Y eso convierte en deber para la sociedad ofrecer la escuela con igualdad de oportunidades para todos.
Uno aprende a hablar fuera de la escuela, pero no a leer y escribir fuera de ella. Y la alfabetización cambia la mente

¿Qué hemos aprendido a nivel educativo durante el confinamiento?
Además de que la escuela es imprescindible, también hemos aprendido algunas cosas específicas del alumnado. Lo que tenemos que hacer es utilizarlo para dos grandes metas: en unos casos para compensar, pero en otros para aprovechar lo que hemos visto de distinto. Se está destacando en exceso la idea de que hay alumnos vulnerables que necesitan ser compensados. También hemos descubierto que son capaces de aprender de otra manera, hemos descubierto competencias que desconocíamos de ellos, la importancia de lo emocional… Hemos de aprovechar lo aprendido sobre cómo aprenden nuestros alumnos para no volver a enseñarles igual, sino enseñarles mejor.
Hemos aprendido –ya lo sabíamos, pero ahora se ha visto de manifiesto– que los alumnos son distintos y hay que atender a la diversidad. Hemos tenido que hacer tutorías diferenciadas para cada uno. Eso, que parecía imposible y que no lo hacíamos porque teníamos todo el grupo delante, hemos podido comprobar que hay que hacerlo de manera diferenciada. La atención a la diversidad no es solo para alumnos con discapacidad. Todo ser humano es diferente de otro y aprende de manera distinta. Está comprobado, y tiene consecuencias para el futuro esenciales. Hay que reforzar la acción tutorial (los centros lo están haciendo ya), quién necesita que reforcemos y quién está al nivel que queríamos para empezar. Esta atención individualizada es fundamental, y hemos aprendido además que las TIC nos pueden ayudar no para grabar clases, justo para lo contrario: para individualizar la enseñanza.
También hemos descubierto la importancia de lo emocional. Todos los profesores hemos comprobado que lo que les estaba pasando a los alumnos estaba influyendo en su aprendizaje, aunque tampoco hacía falta una pandemia para entender que el estado emocional del alumnado siempre influye en su aprendizaje.
Hemos aprendido que un alumno ahora nos parece otro alumno. Hemos descubierto cosas de ellos que el aula tradicional no permitía ver. He oído a muchos docentes sorprenderse por lo bien que se organizaba algún alumno por sí solo. Claro, no se veía porque se le daba todo organizado, pero ahora se ha visto quién podía y quién no. Esta es una idea esencial. Las personas no somos, estamos. Una misma persona puede comportarse de maneras distintas en distintos contextos. Un alumno en una clase de Lengua puede no estar motivado, pero lo ves en un taller de teatro hablar, escribir… Y ahora hemos visto a los alumnos en distintos contextos, que se les ha ocurrido hacer tareas que la escuela nunca plantea, pero que ellos en un contexto más abierto, con su familia o con otros medios de aprendizaje, han aprendido. Necesitamos actividades más abiertas, no tan academicistas, y que alumnos con distintos estilos encuentren espacios para aprender de otras maneras.
También hemos aprendido la importancia de las familias. Un alumno es diverso entre otras cosas por la familia que tiene. No podemos mandarle los mismos deberes. Contaremos con un apoyo que hay que exprimir al máximo y no poner topes al aprendizaje. Hay que saber que el contexto familiar es una fuente de recursos. A veces de ausencia de recursos también, pero tenemos que actuar con cada uno dependiendo de las familias. La familia también nos ha conocido mejor a nosotros, han visto la escuela de manera más descarnada y se han dado cuenta de lo terriblemente aburridas que son algunas de las tareas que se encargan. Puede servir esto para colaborar más con las familias también.
Hemos de aprovechar lo aprendido sobre cómo aprenden nuestros alumnos para no volver a enseñarles igual, sino enseñarles mejor

¿Cómo sacar provecho de estos aprendizajes?
Todas estas cosas no se van a convertir por sí mismas en aprendizajes a no ser que nosotros reflexionemos sobre ellas. Esto tiene una doble función: los docentes deben reflexionar sobre esto para adaptar su enseñanza a una mejor enseñanza. No podemos seguir enseñando igual que antes porque hemos tenido oportunidad de aprender nuevos elementos que siempre han estado en el aprendizaje, aunque no los veíamos. Pero es igualmente importante hacer reflexionar al alumnado sobre lo que ha pasado estos meses con su forma de aprender. Se dice, y yo lo comparto, que la competencia por excelencia que la escuela debe enseñar es “aprender a aprender”. Debemos garantizar que al acabar la etapa obligatoria toda persona va a ser capaz de seguir aprendiendo. Para que alguien pueda aprender a aprender tiene que haber reflexionado sobre qué es aprender y sobre cómo es él o ella como aprendiz. Por eso enseñar a aprender a aprender no es solo que los alumnos aprendan a aprender, también que piensen cómo aprenden. Ahora los alumnos han tenido experiencias reales de aprender de otra manera. La gente dice: “La escuela tiene que hacer aprendizajes con actividades auténticas”. Pues toma autenticidad. Ahora han tenido que aprender con actividades en casa, cosas nuevas. Muchos niños han hecho cosas de música en sus balcones o les han escrito a sus abuelos. Eso es autenticidad. Pero tienen que darse cuenta de que al hacer eso igual han aprendido mejor. Han visto que servía para algo, que los demás les felicitaban… Se han sentido competentes para hacer cosas que antes no hacían. Yo he hablado con padres que me decían que sus hijos no se consideraban grandes estudiantes en la escuela, pero se han leído no sé cuantos libros durante la pandemia o han escrito cosas para sus amigas. La oportunidad ahora es hacer actividades que les lleven a ellos a tomar conciencia de cómo han aprendido, cómo se han sentido al aprender así, cómo se han sentido al ver que lo que en la escuela no les motiva pero en su casa, de otra manera, sí. Esta reflexión es esencial para aprender a aprender. Esto se tiene que programar –los docentes proponemos momentos en septiembre que les permitan, planificada e intencionalmente, reflexionar–

El problema es que luego los profesores apenas dan para sacar las clases adelante, igual no les da tiempo a dedicar ratos a reflexionar. ¿Crees que se aprovecharán estas enseñanzas?
Lo urgente no debe comerse lo importante. Es comprensible que ahora las urgencias estén en imaginarse al menos cómo va a ser la vuelta desde el punto de vista de la organización de ratios, espacios, calendario… Pero espero y confío –y creo que la ministra es consciente– en que el Ministerio tenga una responsabilidad de crear una línea de discurso. Esta es la tarea desde el punto de vista educativo. Cuando se da dinero para programas de cooperación territorial se puede marcar la finalidad [algo que finalmente no ha pasado con los 2.000 millones de euros del fondos europeos para la Educación]. El Ministerio tendría la responsabilidad de marcar y aunar el discurso a las comunidades, pero luego estas deben seguirlo. La siguiente pieza son los equipos directivos. Yo estoy trabajando con algunos y noto claramente la diferencia entre quién está solo en “voy a usar el gimnasio” –que hay que estar en esto–, y quien además está pensando en aprovechar la ocasión para empezar a trabajar por ámbitos y no por materias, empezar con la docencia compartida, un plan de acción tutorial… Alguien que ha recuperado parte de este discurso. En los planes que se les pide a los centros para comienzo de curso, además de estas medidas sanitarias, ratios, etc. debe haber un proyecto que haga hincapié en las líneas pedagógicas que van a seguir.

Has mencionado las tutorías antes, la oportunidad para darles una vuelta. ¿Son una herramienta a la que se podría sacar más partido, quizá individualizarlas?
El seguimiento de la acción tutorial tiene por una parte la exigencia de que cuando se esté en clase enseñando se utilicen unas metodología ajustadas (por ejemplo, si están trabajando en grupos voy pasando para ver qué necesita cada uno). Pero, además de este ajuste durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, tenemos horas de acción tutorial. Lo que pasa es que no siempre se utilizan bien. Hay que trabajar esta idea de cómo vamos, cómo aprendemos. Hay centros con tutorías individualizadas, aunque es difícil meterlo en horarios. Además está la idea de montar un PROA en el que luego por la tarde o en los recreos pueda atender de manera más individualizada a alumnos con niveles de aprendizaje distintos… Son espacios de individualización. A veces las familias han venido haciendo este acompañamiento, pero otras no. Hay muchas maneras de individualizar. Estos planes de los que hablamos, desde metodologías más individualizadas a programas más individualizados. La tutoría individual sería maravillosa.




Por Daniel Sánchez Caballero
Fuente

lunes, 27 de agosto de 2012

Piaget

Los aportes del biólogo, epistemólogo y psicólogo Jean Piaget, no pueden ser útiles, para explicar lo que sucede en el aula ¿En qué consiste la equilibración? ¿Cuál es su concepción de “conocimiento”? ¿Qué condicionan los cambios en los procesos mentales?



Según Carmen Gómez y César Coll, Piaget fue uno de los autores que más esfuerzos hizo en oponerse a las corrientes empiristas y asociacionistas. En este sentido parten de una concepción del conocimiento cuyos rasgos más característicos son:

- Se reclama un papel activo en su interpretación de la información procedente del entorno.
- El proceso de construcción lo es de reestructuración y reconstrucción, donde el conocimiento nuevo surge del ya poseído.
- El sujeto es el propio protagonista en la construcción del conocimiento hasta el punto de considerar que sin una actividad mental constructiva individual y propia no se produce el conocimiento.

Aunque muchos de los postulados del constructivismo los encontramos en Piaget también se aprecian ciertas limitaciones. En este sentido indicar que las propuestas constructivistas de Piaget destacan por la escasa atención dispensada a los contenidos y a la interacción social. Así la teoría de Piaget se centró fundamentalmente en la construcción de estructuras mentales descuidando los contenidos específicos. La segunda limitación a que aludimos es que para Piaget el proceso de construcción de conocimiento es interno e individual, y se encuentra basado en la equilibración, donde el medio interviene para facilitar o dificultar esta empresa, y la mediación social no resulta en este sentido determinante.

Detengámonos en la teoría de la equilibración de Piaget. De acuerdo con este planteamiento los progresos cognoscitivos tienen lugar gracias a procesos de equilibración. El organismo en su interacción con el entorno se ve afectado por desequilibrios que tiene que solucionar. A la búsqueda de la equilibrio se le denomina equilibración. El aprendizaje en este contexto se produce cuando tiene lugar un desequilibrio o lo que es lo mismo un conflicto cognitivo. El equilibrio se logra partiendo de dos procesos de adaptación al entorno, la asimilación y la acomodación (Piaget).

* La asimilación supone utilizar lo que ya se sabe o se puede hacer cuando uno se enfrenta a una situación nueva, siempre que sean eficaces. En este sentido el sujeto interpreta la información procedente del medio partiendo de sus estructuras conceptuales o esquemas con los que cuenta.

* En la acomodación el individuo se adapta al entorno partiendo de la modificación de la conducta, desarrollando un comportamiento nuevo, por mostrarse la conducta ya aprendida insatisfactoria para las necesidades presentes. En este caso se produce la modificación de un esquema o estructura a causa de los elementos que se asimilan.

Para Piaget la adaptación al entorno a través de la asimilación y de la acomodación producen cambios en la estructura cognitiva del sujeto, o lo que es lo mismo transformaciones de organización. A estas estructuras internas cambiantes, que son los cimientos del pensamiento se les denomina esquemas.

Piaget considera que los cambios en los procesos mentales están condicionados por tres causas o factores: maduración, experiencia, transmisión social y equilibración.

* La maduración supone la aparición de una serie de cambios biológicos genéticamente determinados, siendo el factor que menos se modifica.

* La experiencia es adquirida por el sujeto en su actividad interactuando con el entorno.

* La transmisión social viene representada por el aprendizaje que se realiza de otras personas en  un determinado ámbito cultural. Este aprendizaje adquirido por la interacción con otros individuos está determinado por la etapa del desarrollo cognitivo en la que se encuentra el sujeto.

* El equilibramiento es la búsqueda de un equilibrio preferido en este sentido por las personas. Se actúa de la forma siguiente se aplica un determinado esquema para actuar y si este resulta satisfactorio se produce el equilibrio al que hacemos referencia; por contra si esta circunstancia no se da conduce a un desequilibrio ocasionando cierto grado de incomodidad en esa persona.


Ir a Constructivismo


Extraído de
Estrategias metacognitivas y de aprendizaje: estudio empírico sobre el efecto de la aplicación de un programa metacognitivo, y el dominio de las estrategias de aprendizaje en estudiantes de E.S.O, B.U.P y Universidad
Memoria para optar al grado de doctor presentada por
Pedro Mariano Bara Soro
Bajo la dirección del Doctor: Esteban Sánchez Manzano





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domingo, 19 de agosto de 2012

Cambio de paradigma: del conductismo al cognitivismo.

La pedagogía como ciencia es deudora, toma elementos de otras disciplinas, y la principal acreedora es la Psicología, que por si sola no abarca todos los fenómenos escolares.
Dentro de los aportes de la Psicología, están los obtenidos de dos grandes corrientes, el conductismo y el cognitivismo ¿Qué diferencias prácticas se derivan?



La psicología atendiendo a su objeto puede dividirse en dos grandes apartados: la etapa pre-científica y la científica, las cuales a su vez se subdividen en otros tres apartados, cada una de ellas.

En la etapa pre-científica se distinguen tres momentos fundamentales, que coinciden con tres grandes orientaciones en el campo de la filosofía, esto es, la aristotélica, la racionalista y, finalmente, el empirismo y el asociacionismo inglés. Con la filosofía aristotélica la atención se centra en el estudio del alma y de las facultades. La filosofía racionalista se ocupa de la conciencia. El último momento de esta primera etapa, que hemos calificado de pre-científica, esto es, el empirismo y el asociacionismo inglés tiene como objeto el estudio de los fenómenos psíquicos sencillos.

La segunda etapa, considerada científica, viene representada por tres grandes paradigmas, el estructuralismo y el funcionalismo, el conductismo y la psicología cognitiva. Con el estructuralismo y el funcionalismo la psicología toma por objeto el estudio de la mente o conciencia. El conductismo, por su parte, se ocupa de la conducta. Finalmente la psicología cognitiva se centra tanto en el estudio de la mente como de la conducta.

Estas dos grandes etapas en las que dividimos a la historia de la psicología, pre-científica y científica determinan también diferentes concepciones respecto al aprendizaje. Así nos encontramos en la psicología pre-científica con tres grandes concepciones, esto es, el aprendizaje como disciplina formal, el aprendizaje como desenvolvimiento natural, y por último el aprendizaje como percepción.

La psicología científica cuenta fundamentalmente con dos grandes concepciones respecto al aprendizaje, según se trate del conductismo o del cognitivismo. De esta forma para los conductistas el aprendizaje es entendido como la adquisición de respuestas. En el marco de la psicología cognitiva es preciso diferenciar dos momentos: el primero representado por la teoría del procesamiento de la información y el segundo constituido por la concepción constructivista. En un principio con el procesamiento de la información el aprendizaje es contemplado como la adquisición de conocimientos. En la actualidad la orientación constructivista ve el aprendizaje como la construcción y asimilación de conocimientos.

El conductismo surge en los años 20 con Watson. Este paradigma se presenta como una reacción frente al estructuralismo y el funcionalismo. Más concretamente se sitúan frente al objeto de estudio de éstos, es decir, la conciencia o conocimiento que el propio espíritu humano posee de su propia existencia, de sus estados y de sus actos. De la misma forma se posicionan contra el método utilizado, la introspección. Este método de la introspección consistía en la observación y exploración de la propia conciencia, de lo vivido. A la introspección se opone el método experimental, que atiende al estudio de las reacciones objetivamente observables y postulado por los conductistas.

Las críticas vertidas con respecto a la introspección pueden expresarse en estos términos: para que podamos otorgar a la observación un carácter científico es preciso que cumpla la condición de que tanto el sujeto que observa como el objeto a observar sean diferentes; por otra parte el conocimiento fruto de la introspección es difícilmente comunicable, esto es así dado que las mismas palabras pueden expresar diferentes estados de conciencia; por último la introspección no permite el acceso al inconsciente, por cuanto la observación se limita a los fenómenos psíquicos conscientes.

El conductismo va a representar una ruptura con toda la psicología anterior, descalificada por mentalista, es decir, centrada en el estudio de la mente o la conciencia. Pero la mente se dirá no es observable y por ese motivo no puede ser objeto de estudio de la psicología. En este sentido se cambia el objeto de estudio que para los conductistas es la conducta, nos referimos en concreto a la conducta externa y observable. De esta forma la explicación de la conducta se reduce a los términos de estímulo y respuesta. En este estado de cosas los conductistas renuncian al estudio de los procesos mentales. Así nos encontramos con las limitaciones de este paradigma, que pasa por alto los procesos superiores, entre los cuales se encuentran el pensamiento, la percepción, el lenguaje, la memoria... para explicar la conducta de los organismos. Este descuido obedece a que, según ellos, estos procesos no pueden ser externamente observados, como tampoco los consideran necesarios como forma de explicar la conducta.

La ignorancia del organismo entre el estimulo y la respuesta va a permitir el surgimiento de la psicología cognitiva, y su primera manifestación la teoría del procesamiento de la información, la cual partiendo de la metáfora del ordenador posibilita el estudio de los procesos mentales. El conductismo, no obstante, transformado en neo-conductismo mantuvo gran influencia hasta la década de los años 60.

La psicología cognitiva enfatiza de nuevo la mente como objeto de la psicología y reclama la actividad del sujeto, por contra el conductismo requería de un sujeto pasivo, cuyo único cometido era el de establecer las conexiones entre los estímulos y las respuestas.

Los rasgos de la psicología cognitiva van a ser: el entender a los individuos como sujetos activos, constructivos y planificadores; el centrar su actividad en los procesos cognitivos; se enfatiza el conocimiento frente a las respuestas. En este sentido Neisser afirma que la cognición es la actividad de conocer.

Si en el objeto existen diferencias entre la psicología conductista y la cognitivista, estas discrepancias también se trasladan al campo del aprendizaje. En este sentido indicar que para los conductistas el aprendizaje consiste en “un cambio más o menos permanente de la conducta que se produce como resultado de la práctica” (Kimble). Para el conductismo, cuyo periodo de vigencia, como antes apuntamos, va de los años 20 a los 60/70, el aprendizaje se reduce a la relación de dos variables, la ejecución y la práctica. Se prescinde de lo que sucede en el interior de quien aprende. El aprendizaje así considerado se limita a la adquisición de todo un repertorio de respuestas, pasando por alto los procesos mentales superiores entre el input y el output, frente a lo que consideran los cognitivistas.

En este paradigma el papel del alumno es totalmente pasivo. El profesor le presenta al estudiante diferentes estímulos, materiales o experimentos programados con anterioridad, de una manera secuencial y lógica. A las respuestas correctas del alumno le sigue el correspondiente refuerzo.

Esta ignorancia de cuanto acontece en el interior del sujeto por parte de los conductistas será la causa de su decadencia. Así aparece la psicología cognitiva. El primer paso en este sentido lo da la teoría del procesamiento de la información, pese a sus limitaciones, dado que no llega a desligarse por completo de su correspondiente base mecanicista y asociacionista en relación con el aprendizaje. En este momento el alumno es más cognitivo, la clave se sitúa en aprender conocimientos, y el alumno pasa a ser un sujeto más activo, pese a que no logra tener el control sobre el proceso de aprendizaje (Beltrán).

Más tarde, a finales de los 60 y comienzos de los 70, surge el aprendizaje por reestructuración, donde el alumno es completamente activo, no limitándose a adquirir conocimientos, dado que el mismo los construye partiendo de sus experiencias previas. Dentro de esta nueva corriente sobresale la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel.

El aprendizaje consiste en la asimilación de conocimientos, de manera no mecánica. En este sentido el papel del alumno no se limita a reproducir de una manera fiel el conocimiento presentado por el profesor, sino a la construcción por parte del educando, de forma activa, de relaciones entre los nuevos conocimientos y los ya poseídos.

Si el rol del alumno se ve modificado lo propio sucede con el docente. Así el papel del profesor se centra en ayudar a aprender. El peso de los contenidos también experimenta una modificación. Con lo cual frente al procesamiento de la información donde los contenidos tienen gran importancia dan paso con el constructivismo a un interés creciente por los procesos, bien sean de pensar o en el desarrollo de habilidades y destrezas cognitivas.



Extraído de
Estrategias metacognitivas y de aprendizaje: estudio empírico sobre el efecto de la aplicación de un programa metacognitivo, y el dominio de las estrategias de aprendizaje en estudiantes de E.S.O, B.U.P y Universidad
Memoria para optar al grado de doctor presentada por
Pedro Mariano Bara Soro
Bajo la dirección del Doctor: Esteban Sánchez Manzano

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