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domingo, 6 de diciembre de 2020

“Hay que trabajar la competencia digital de un modo transversal”

 ¿Cómo podemos educar a los futuros ciudadanos (digitales) para que utilicen la tecnología de una forma responsable, crítica y segura? Los investigadores Alfredo Hernando y Anna Forés tratarán de responder a esta y otras preguntas en la ponencia ‘Educando ciudadanos del futuro’, que se celebrará el próximo 27 de noviembre en el marco del 37 Concurso Escolar ONCE.

 


Los educadores e investigadores Alfredo Hernando y Anna Forés creen en la tecnología como herramienta imprescindible para educar en una sociedad que se está transformando digitalmente. El objetivo de su próximo webinar ‘Educando ciudadanos del futuro’, que se celebrará el viernes 27 de noviembre a las 17:00 horas, será conseguir que los docentes sean conscientes de esa realidad y sepan encauzar a los jóvenes para convertirlos en usuarios inteligentes de esa tecnología.

De este modo, Alfredo Hernando y Anna Forés continúan con la serie de sesiones formativas que el Grupo Social ONCE organiza en el marco de la 37 edición del Concurso Escolar ONCE. Bajo el lema, ‘ConexiÓN / AdicciOFF. Esto no es un juego’, esta edición tiene como objetivo transmitir el mensaje de que la tecnología es nuestra aliada siempre que se haga un uso responsable de la misma, y no un abuso que puede conllevar riesgos y consecuencias no deseadas. Una idea muy importante sobre todo en esta época en la que el mundo digital, las nuevas tecnologías e internet se han revelado como herramientas extremadamente valiosas. 

 

En esta entrevista, los ponentes nos resumen algunas de las claves que desarrollarán en el webinar que celebrarán el próximo 27 de noviembre a las 17:00 horas.

 

Pregunta: Ahora que estamos prácticamente obligados a vivir conectados digitalmente, ¿qué usos y herramientas tecnológicas podemos aprovechar como valor añadido?

Alfredo: La tecnología se ha convertido en una herramienta increíble para la participación abierta y la horizontalidad de los usuarios, la democratización de procesos y la aceleración en la generación de conocimientos. Nunca antes tuvimos acceso a tanta información, por lo que necesitamos más que nunca herramientas que nos permitan manejarla, organizarla, encontrar la que necesitamos. Ahora lo más importante es transformar esa información en conocimiento y aprendizaje, con el desarrollo de rutinas diarias y de actividades en torno a la competencia de aprender a aprender, a la autonomía e iniciativa personal y en la competencia social con habilidades como la colaboración, la resiliencia o la empatía.

Anna: Debemos aprovechar los usos para crear red, para compartir, para saber que no estamos solos, para cuidar de los demás y de nosotros mismos. La tecnología se creó para hacer la vida más fácil y llevadera, aunque a veces no sea así.

 

«Nacer en una época más digital que la de sus progenitores, no hace que los jóvenes sean más competentes».

 

Pregunta: ¿Cuál es la clave para que los jóvenes usen la tecnología de manera responsable y eviten los riesgos de abusar de ella?

Alfredo: Necesitamos un enfoque global para entender el desarrollo de la competencia digital en los jóvenes. No se trata de considerarlos nativos digitales, nacer en una época más digital que la de sus progenitores no les hace competentes.

Se necesitan rutinas familiares conjuntas con padres y madres en el uso de dispositivos móviles y ordenadores en casa, acompañando a los jóvenes y creando juegos. También adultos y familias que muestren a los jóvenes de forma explícita buenas prácticas y usos responsables de la tecnología.

Hay que trabajar la competencia digital de un modo transversal en las escuelas, dotar a escuelas e instituciones educativas de la conectividad y los dispositivos necesarios para superar la brecha de conectividad, crear proyectos que se dirijan hacia la escolarización de la tecnología, y cuidar e invertir en un código ético del uso de la tecnología, el cuidado y privacidad de los datos y el respeto de las personas y sus comportamientos tanto en entornos analógicos como digitales.

Anna: La clave es que en vez de usarla la creen, que construyan a partir de ella y no sólo sean consumidores, sino creadores. Hay muchas experiencias de jóvenes que crean artefactos de lo más útiles y dan respuesta a problema reales cuando se les ofrece un escenario para poderlo hacer.

 

Pregunta: ¿De qué manera beneficiará y perjudicará a los ciudadanos del futuro el estallido de la tecnología en el que estamos inmersos?

Alfredo: El futuro está en nuestras manos. Si somos capaces de trabajar la competencia digital de jóvenes, adultos y mayores con algunas de las medidas que hemos compartido, nos espera un futuro lleno de esperanza.

Anna: Muchos expertos ya anuncian que tras la saturación vendrá un momento de rechazo a tanta pantalla. Por tanto, se buscarán otras maneras de relacionarnos y de hacer. Luego, siempre vuelve el equilibro, es como un péndulo del todo al nada y volvemos a un uso más sostenido.

 

 

 

 

Por: EDUCACIÓN 3.0

Fuente

https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/trabajar-competencia-digital-transversal/

domingo, 7 de abril de 2013

Hacia un modelo de ciudadanía colaborativa

La convivencia humana va desarrollándose hacia formas cada vez más interdependientes, de la misma manera, las teorías sobre el aprendizaje humano van en el mismo sentido, por lo que surge como espontáneo pensar en un modelo de ciudadanía colaborativa ¿Cuál es la importancia de lo grupal en el aprendizaje? ¿Competencia o colaboración?



Un modelo de ciudadanía y de sociedad democrática basado en la colaboración, el apoyo mutuo, la compasión y la participación precisa situaciones de socialización y aprendizaje colaborativos y participativos. Nos referiremos a continuación a aquellas condiciones que, desde un enfoque pedagógico, permiten avanzar mejor en esta dirección. En concreto, lo haremos en relación a la construcción colaborativa de ciudadanía y a la participación como medio y factor de ciudadanía activa.



Si, de acuerdo con Begoña Gros, la construcción colaborativa del conocimiento supone entenderlo como una continuidad entre lo individual y lo grupal en el aprendizaje, la construcción colaborativa de ciudadanía supone entender los procesos de aprendizaje de esta como una continuidad entre el aprendizaje individual -a través de la internalización-, el aprendizaje en colaboración y el aprendizaje humano de carácter fundamentalmente social, cuyo significado es intersubjetivo y se sitúa en una tradición o cultura.
 

La historia de las teorías sobre el aprendizaje humano muestra un recorrido que, analizado desde una perspectiva pedagógica, evidencia un desplazamiento del interés por cómo adquirir el conocimiento entendido como algo externo, que está fuera del que aprende, hacia un interés cada vez más elaborado por cómo construir el conocimiento entendido como algo que no está fuera ni es ajeno al aprendiz. Los desarrollos teóricos actuales sobre el aprendizaje humano, y en especial los de la última década, muestran que el conocimiento no solo es construido en interacción -entre sujeto que aprende y medio, o entre sujetos que aprenden-, sino que lo es gracias a la participación social del que aprende, mediante acciones y prácticas en el contexto de aprendizaje.



Para sintetizar estas dos posturas, seguiremos el análisis de Begoña Gros, al referirse a la distinción entre la metáfora de la adquisición y la metáfora de la participación en relación con el aprendizaje humano o, en otras palabras, al debate entre los partidarios de las teorías cognitivas y los de la teoría situada del aprendizaje. Los teóricos del aprendizaje situado sostienen que el conocimiento es parte y producto de la actividad, el contenido y la cultura en la que este se desarrolla y se utiliza. Así pues, la actividad y el contexto son factores esenciales en el aprendizaje de manera que, en el caso del aprendizaje de competencias éticas y ciudadanas, podemos afirmar que el buen aprendizaje de tales competencias puede entenderse como un proceso de enculturación, que dependerá de la comunidad o cultura de prácticas sociales en las que la persona está inmersa. De este modo, en el caso de la educación para la ciudadanía, el aprendizaje que fijaremos no será tanto el relativo a la adquisición del conocimiento que explican las teorías de corte cognitivo, sino el derivado de la participación en los contextos y prácticas de convivencia, vida y aprendizaje, ya sea en la escuela, en la familia o fuera de ellas.



Son las acciones y las prácticas que envuelven nuestra actividad cotidiana -la participación social al nivel que sea-, y no los conocimientos adquiridos, las que permiten aprehender y fijar lo aprendido. Aprender ciudadanía es participar en el proceso social de construcción de conocimiento sobre la ciudadanía. Se trata de un aprendizaje que se construye en la relación, como proceso interactivo que tiene lugar en las actividades compartidas de la comunidad.


Por todo ello, las propuestas de educación orientadas al aprendizaje de competencias éticas y ciudadanas deben prestar más atención a las condiciones que conforman la práctica y su estructura. Más incluso que a la estrategia, la técnica o la metodología a emplear. Por esta razón

-y de acuerdo no solo con los partidarios de la perspectiva del aprendizaje situado, sino también, y como muy bien señala Begoña Gros, con los planteamientos sobre el aprendizaje de John Dewey-, nuestra propuesta sobre educación y aprendizaje entiende aprender y hacer como acciones inseparables, y la pertinencia del contexto como factor clave del aprendizaje eficaz. Por ello, los contextos que promueven construcción colaborativa del conocimiento, al margen del conocimiento del que se trate -escolar, académico, social, o del tipo que sea-, son buenos espacios para la construcción de una ciudadanía basada en el apoyo mutuo, la confianza activa y la convivencia. Este tipo de contextos suponen un buen espacio para construir ciudadanía colaborativa, que probablemente es la que más necesitamos actualmente en estas sociedades nuestras que procuran profundizar en los valores de la democracia y la participación activa.





Extraído de
Educación y ciudadanía en sociedades democráticas: hacia una ciudadanía colaborativa
Miquel Martínez Martín
En
EDUCACIÓN, VALORES Y CIUDADANÍA
Bernardo Toro y Alicia Tallone
Coordinadores

 


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