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martes, 29 de septiembre de 2020

El DIÁLOGO para Paulo Freire

La propuesta de una educación humanista-liberadora en Freire tiene en el diálogo/ dialogicidad una de las categorías centrales de un proyecto pedagógico crítico, propositivo y esperanzador con relación a nuestro futuro.



En Pedagogia del oprimido, Freire (1993) elabora una fundamentación teóricofilosófica sobre las condiciones del diálogo verdadero y su papel central para una educación liberadora. En el tercer capítulo de ese libro, Freire retoma la concepción de diálogo como proceso dialéctico problematizador. O sea, a través del diálogo podemos mirar el mundo y nuestra existencia en sociedad como proceso, algo en construcción, como realidad inacabada y en constante transformación.

En esa perspectiva, el diálogo es la fuerza que impulsa al pensamiento críticoproblematizador con relación a la condición humana en el mundo. A nuestro modo de ver, es a través del diálogo que podernos decir mundo. Además de eso, el diálogo implica una praxis social, que es el compromiso entre la palabra dicha y nuestra acción humanizadora. Esa posibilidad abre caminos para repensar la vida en sociedad, discutir sobre nuestro ethos cultural, sobre nuestra educación, el lenguaje que utilizamos y la posibilidad de actuar de otra forma, para transformar el mundo que nos rodea.

Según Freire, palabra asume el sentido de decir y  hacer el mundo. O sea, palabra verdadera es praxis social comprometida con el proceso de humanización, en que acción y reflexión están dialécticamente constituidas:
(…) acción y reflexión, de tal forma solidarias, en una interacción tan radical que, aunque sea parcialmente sacrificada una de ellas, inmediatamente debilita a la otra. No hay palabra verdadera que no sea praxis. De ahí que decir la palabra verdadera sea transformar el mundo. (p. 77)
A lo largo del capítulo 3º de Pedagogia do oprimido, Freire explicitó las condiciones del diálogo verdadero y su implicación para una Educación Humanizadora, coherente con el desafío de la liberación humana. De modo radicalmente opuesto a la Educación Bancaria, el diálogo freiriano debe comenzar ya la “búsqueda del contenido programático”, en que están implicados saberes diferentes, que no pueden ser impuestos por alguien pero pueden surgir a partir de la comunicación crítica y esperanzadora sobre nuestra condición en el mundo. El desafío freiriano es construir nuevos saberes a partir de la situación dialógica que provoca la interacción y la división de mundos diferentes, pero que comparten el sueño y la esperanza de construir juntos nuestro ser más.

Escoger y definir los Temas Generadores y el contenido programático  de una educación liberadora y, más allá de una educación formal, de toda la relación pedagógica —sea entre padres e hijos, educador y educandos, político-pueblo— necesita estar cimentada desde su origen en una metodología coherente con este objetivo. Este desafío implica según Freire (:
(…) una metodología que no puede contradecir la dialogicidad de la educación liberadora. De ahí que sea igualmente dialógica. De ahí que, también concientizadora, proporcione al mismo tiempo, la aprehensión de los “temas generadores” y la toma de consciencia de los individuos alrededor de los mismos.  

Freire nos desafía a que todo proyecto de una educación que pretenda ser liberadora, comience por su propia coherencia metodológica, que implica la postura dialógica como fundamento primordial del proceso liberador. O sea, la educación comienza por el ejemplo del educador al mostrar su “forma de ser” a los educandos y dar testimonio práctico de sus convicciones político-filosóficas.
En Pedagogía de la autonomía (1997), al retomar la importancia de la postura dialógica y de la práctica de la dialogicidad de una educación humanizadora, Freire (1997, p. 153) se refiere a la importancia de la educación corporificada en el ejemplo. “Testimoniar la apertura a los otros, la disponibilidad curiosa a la vida, sus desafíos, son saberes necesarios para la práctica educativa”. Dicha apertura puede efectivizarse solamente a través del diálogo crítico y creativo con relación a la existencia humana concreta.


Autor
Jaime José Zitkoski

jueves, 15 de diciembre de 2016

¿CÓMO POTENCIAR EL DIÁLOGO EN EL AULA?

Saber dialogar es una capacidad básica de todo ser humano. Pero como toda capacidad necesita de un aprendizaje para poderse llevar a cabo. Hay que ejercitamos nuestros alumnos desde muy pequeños en la escucha atenta, el uso de las palabras adecuadas, la sinceridad, la comunicación espontánea, el respeto … y valorar cómo se ven a sí mismos y respecto a los demás.
En este artículo expongo la importancia de potenciar el diálogo en el aula y de qué manera puedes trabajarlo con los niños.

Hay una frase que me gustaría destacar:
Nadie se educa a sí mismo, las personas se educan entre sí, mediatizadas por el mundo. Paulo Freire
 ¿Qué valores son necesarios para potenciar el diálogo en el aula?
Para lograr un diálogo maduro y constructivo necesitamos:
  • Deseo de participación.
  • Serenidad y atención.
  • Naturalidad y fluidez.
  • Flexibilidad y tolerancia.
  • Actitud empática.
  • Diálogo democrático.
  • Interés manifiesto.
  • Libertad y autonomía.
  • Espíritu crítico.
  • Respeto y reconocimiento mutuo.
  • Cooperación y solidaridad.
  • Autorregulación.
  • Igualdad entre los miembros.
La incapacidad de dialogar provoca otros contravalores como pueden ser la imposición, el individualismo, la insolidaridad, la competitividad, la discriminación, el desinterés, la intolerancia, la antipatía, y el aislamiento.
¿Qué es importante para dialogar?
Es importante que los niños:
  • Entiendan que para convivir debemos estar atentos a los otros, los escuchamos y pensamos que los demás también tienen ideas interesantes, aunque a veces sean diferentes de las nuestras.
  • Entiendan que los conflictos se resuelven dialogando, pero nunca utilizando la fuerza física, ni dominante al otro.
  • Entiendan que hay que saber escoger bien las palabras que usamos para comunicarnos con los demás, ya que:
    • Una palabra cualquiera puede ocasionar una discusión.
    • Una palabra cualquiera puede provocar odio.
    • Una palabra brutal puede romper sentimientos.
    • Una palabra agradable puede suavizar caminos.
    • Una palabra a tiempo puede ahorrar un esfuerzo.
    • Una palabra alegre puede iluminar el día.
    • Una palabra con amor puede cambiar una actitud.
¿Qué puede dificultar el diálogo?
A veces hay situaciones previas que dificultan el diálogo, algunas de ellas pueden ser:
  • La timidez que tienen algunos alumnos.
  • Que se sientan inferiores respecto a los demás.
  • Que no se sientan aceptados por los compañeros.
  • Que siempre quieran ser los únicos protagonistas.
  • Que lo pasen todo por su filtro sin tener en cuenta los otros.
  • …
Estas situaciones las tenemos que tener en cuenta si queremos potenciar un buen diálogo en el aula y buscar metodologías / estrategias para darles respuesta.
Qué favorece el diálogo?
Un buen diálogo favorece:
  • Que los alumnos interaccionen más unos con otros.
  • Que los niños se conozcan más.
  • Que haya un ambiente de paz y armonía en el aula.
  • Que los niños se enriquezcan mutuamente.
  • Que los alumnos se impliquen más con el que se está trabajando.
  • Que se cree el sentimiento de responsabilidad ante los compañeros.
  • Que los niños aprendan en compañía de los demás.
  • Que se cree un ambiente de aprendizaje más adecuado
  • Que los niños mejoren su autoconfianza.
  • …
Que nos encontramos en las aulas?
A menudo nos encontramos con un clima de aula que dificulta el diálogo entre los niños, los motivos pueden ser varios:
  • Niños muchos charlatanes que no saben escuchar.
  • Grupos poco cohesionados.
  • Grupos muy numerosos y diversos.
  • Niños que no saben respetar el turno de palabra.
  • Malas relaciones dentro del grupo.
  • Niños que no aceptan otros puntos de vista.
  • Grupos con niños movidos y dispersos.
  • Niños con pocos hábitos de esperar, de escuchar, de respetar a los demás …
  • Alumnos desmotivados y pasivos.
  • …
¿Por qué se potencia poco el diálogo en las escuelas?
Considero que en muchas escuelas el diálogo en el aula se potencia poco debido a:
  • La falta de tiempo para invertir en el diálogo, en detrimento de la exigencia de cosas que la escuela actual quiere atender.
  • La dificultad de dialogar en el aula con niños que no han sido educados en esta metodología y que parece que sólo responden callando, obedeciendo, copiando y memorizando.

Cómo podemos potenciar el diálogo en el aula?
Hay una serie de metodologías que nos pueden ser muy útiles para potenciar el diálogo en el aula. Estas son algunas de ellas:
1- Diálogos espontáneos. Son situaciones en las que surge un tema interesante tanto para los niños como para el maestro / a. Hay que aprovechar estas oportunidades, que surgen el día a día, para potenciar el diálogo en el aula.
2- Diálogos en pequeño grupo. Consiste en diálogos en grupo que potencian la participación de todos los niños, sobre todo de aquellos que son más tímidos o manifiestan más inseguridades.
3- Asambleas. Consiste en crear un espacio en el que el grupo se reúne para reflexionar y para expresar opiniones. Es un momento para hacer uso de la palabra y para dialogar juntos, maestros y alumnos. Para conseguir hacer asambleas con éxito puedes tener en cuenta estos aspectos:
  • Siéntese de manera diferente, por ejemplo, en círculo. Así los niños pueden ver y esto favorece el diálogo.
  • Escoja moderadores para guiar la asamblea.
  • Apunte los acuerdos en una libreta.
  • Como maestro / a, limitado a hacer de acompañante. Deja que los niños sean los protagonistas.
4- Espacios de tutoría. Es un espacio muy útil en el que los niños tienen la posibilidad de expresar su opinión, manifestar las propuestas, exponer sus quejas … favorece el intercambio de opiniones y posibilita un espacio de debate y diálogo de aula muy enriquecedor.
5- Juegos de rol. Los juegos de rol hacen posible que los niños desarrollen diferentes roles, papeles o personalidades potenciando que cada niño interprete su personaje. Es una actividad divertida y creativa en la que se trabaja el diálogo de manera diferente.
6- teatralizaciones. Es una actividad en la que los niños inventan un diálogo y posteriormente lo interpretan en el aula. Aparte del diálogo, en esta actividad se potencian otras habilidades como: la expresión escrita y la comunicación, la expresión corporal, la expresión artística, la creatividad …
conclusión
La escuela debe preparar a los niños para relacionarse de la manera más óptima posible: con ellos mismos, con los demás y con el conjunto de la sociedad. Para ello es esencial que los maestros trabajamos el diálogo en el aula, como herramienta principal de convivencia.
Soy consciente de que nuestro trabajo no es fácil y que cuesta encontrar espacios / tiempo para dedicar al diálogo. Pero es necesario que seamos capaces de generar situaciones ricas y variadas que propicien el desarrollo de las habilidades de relación social necesarias para convivir en sociedad.
Si desde pequeños no ayudamos a los niños a corregir los defectos (orgullo, vergüenza, egoísmo, intolerancia …) que les impiden ser dialogantes, de grandes serán poco comprensivos y tendrán pocas habilidades de relación social. Lo que los dificultará la buena relación y convivencia con las demás personas.


Por: Nati Bergadà Bofill
Fuente noticia://i.ytimg.com/vi/sH0gLgoJUGo/hqdefault.jp:https://translate.google.co.ve/translate?hl=es-419&sl=ca&u=http://natibergada.cat/&prev=search


jueves, 29 de septiembre de 2011

Los adolescentes prefieren el diálogo a la violencia

Es habitual ver en la televisión escenas de violencia, y en ellas están involucrados jóvenes ¿Es la juventud violenta? ¿Así manejan sus conflictos? El siguiente artículo se refiere a una investigación sobre el tema, realizada en España.






La juventud española ha dado en la última década un salto democrático en cuanto a su forma de comportarse y relacionarse.               
La mayoría valora tener un buen ambiente familiar y la autoridad del profesor, según un estudio de Liga Española de la Educación y la Cultura Popular
Mientras que el 79% de los adolescentes se muestra partidario del diálogo para solucionar un conflicto, sólo el 5,95% se decanta por una actitud más violenta. Esta es una de las conclusiones de un estudio realizado a alumnos de ESO, Bachillerato y FP de 25 centros públicos y privados.

Según el informe “Conflictos en la adolescencia. Los protagonistas toman la palabra”, realizado por la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular y el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, el 69% de los encuestados se ofrecería para mediar en los conflictos. Esta muestra de 1.416 adolescentes de ocho provincias españolas constata que las burlas, la alteración del orden y la falta de respeto y tolerancia son, por este orden, los conflictos que más les preocupan.
Para María Jesús Eresta, directora de la investigación y vicepresidenta de la Liga Española de la Educación, lo más interesante ha sido comprobar cómo los conflictos que viven actualmente los adolescentes son los que se han vivido siempre pero no se da un escenario de mayor conflictividad, “como a veces puede parecer por ciertas informaciones y ver como la mayoría de los adolescentes prefieren el diálogo como forma de resolver sus problemas hace que se caigan muchos tópicos”.

Rebeldía
En esta línea se manifiesta Gabriel Alconchel, director general del INJUVE, afirmando que este estudio demuestra que la juventud continúa rebelándose contra los que quieren condenarla al todo va mal y abocarla a la pasividad. “La juventud española ha dado en la última década un salto democrático en cuanto a su forma de comportarse y relacionarse, aunque hay que seguir insistiendo en la tolerancia, el respeto y en modelos sociales que premien el esfuerzo para limitar el daño que una minoría hace a la imagen global de juventud”, puntualiza.
Que los adultos discutan todo el día, la violencia en el hogar y no ponerse de acuerdo con los padres constituyen los problemas que más preocupan a los jóvenes de 15 a 18 años. Esta investigación determina que al 75% de ellos les gusta tener un buen ambiente en su familia y las chicas dan más importancia a este aspecto, concretamente el 50% de las madrileñas valora especialmente las buenas relaciones respecto a un 36% de los chicos. María Jesús Eresta reclama la colaboración de padres y docentes para que reflexionen sobre el papel de los adultos en la resolución de los conflictos, en casa y en la escuela, pero “es necesario que en la escuela se aprendan estrategias para la resolución del conflicto y herramientas para la protección del adolescente dentro del grupo”, asegura.

En busca de apoyo
Mientras que la mayoría (en torno al 80%) de los encuestados recurre a los amigos en busca de ayuda, casi el 16% de los chicos y el 9,5% de las chicas reconocen que no piden ayuda a nadie. Para la tercera parte de los adolescentes, novios y novias constituyen referentes significativos a los que se acude en busca de apoyo. Así como, la madre es la figura principal para solicitar ayuda para las chicas (33,7%) y para los chicos (15,2%), seguida de los hermanos y, finalmente, el padre para el 11,4% de los chicos y sólo el 5,9% para las chicas.
Paralelamente, el 18% de los alumnos y el 12,8% de las alumnas se decantan por un profesor para buscar apoyo y en mayor proporción entre los de 15 años, que alcanza casi el 20%, frente a los de 18 años, que se reduce al 13,6%.
Desde hace unos años, se han puesto en marcha programas de convivencia escolar en los centros, para la resolución pacífica de conflictos. La opinión de la mitad de los estudiantes sobre estos programas y la labor de los mediadores es que resultaban de enorme utilidad. Esta valoración es compartida por un número similar de chicas y de chicos.

La autoridad del profesor
Para un importante sector del alumnado el profesor debe sumir el papel de autoridad para la mejora del clima escolar. Más de dos terceras partes coincidían en reconocer que es necesario que los docentes “deben hacerse respetar más”. En el escenario escolar actual importa insistir en que la figura del profesorado debe mantener la condición de autoridad, para que sirva de modelo de referencia, de apoyo y de identificación para los adolescentes. No obstante, más de la tercera parte de los encuestados considera que profesores y tutores tienden a ser dialogantes con ellos.
Otro de los aspectos que aborda el informe es la afición a la lectura y revela que la chicas madrileñas de 15 a 18 años son las que más leen con un 64%, seguidas de las cacereñas y murcianas con un 52,9% y un 52,4% respectivamente. Mientras que sus compañeros reconocen esta afición un 32% en Madrid, 41% en Cáceres y 41,8% en Murcia.
Entre las conclusiones de este informe destaca que en los centros donde se realizó este trabajo de campo no se viven esas situaciones conflictivas e incontroladas que con frecuencia aparecen en los titulares sensacionalistas. No obstante, se pone de manifiesto que un sector de adolescentes viven mal a causa de los conflictos que tienen lugar en las aulas y en el ámbito familiar y que no encuentran cauces adecuados de resolución de los mismos, ni cuentan con las competencias emocionales y cognitivas que les habiliten para afrontar estos conflictos.

Las normas
Por una parte, en el ámbito escolar, la falta de cumplimiento de las normas y las incoherencias de algunas de ellas, generan un ambiente proclive a una mayor conflictividad que reproduce hostilidad e indefensión.
Por otra, en el familiar, las percepciones adolescentes destacan que los problemas identificados expresan el conflicto adolescente con el acatamiento de la norma. Aunque, en ocasiones se atribuye a la falta de coherencia en la aplicación de las normas, las contradicciones entre discursos y práctica y la sobreprotección paterna, además son determinantes las contradicciones entre los valores de la escuela y los de ciertos grupos familiares.
Los autores de esta investigación proponen a los adultos construir marcos normativos coherentes y estables, explicitar las normas y las consecuencias de su incumplimiento; establecer la figura de los adultos como referentes morales y formativos; y practicar la democracia y la tolerancia en las relaciones familiares y educativas. En esta línea, recomiendan desarrollar estrategias educativas y emocionales que permitan superar los mensajes contradictorios de ciertos estereotipos de género.
Por último, hacen referencia a los tres ejes sobre los que se asientan las dos instituciones en las que crecen los adolescentes: las normas, los afectos y la organización.



Fuente
Comunidad Escolar
Madrid. ROSAURA CALLEJA
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