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domingo, 4 de febrero de 2018

LECTURA, UN HÁBITO EN EXTINCIÓN


 Una aclaración: este artículo fue escrito hace varios años, desde esa fecha el problema que se analiza no sólo no se ha resuelto, al contrario, vamos peor. Nuevamente lo publico prácticamente sin cambios, sólo para recordar que no vamos por el camino correcto.



Son preocupantes las cifras que manejan los organismos encargados de la educación a escala mundial pues muestran las malas condiciones en que se encuentra la educación en México. En un reciente estudio sobre conocimientos científicos elaborado con escolares de 59 países por la UNESCO (Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas), resultamos en el poco honroso lugar 55 (casi los últimos). En otro estudio, éste del Laboratorio de Evaluación de la Calidad de la Educación (IEA) realizado en 27 países, también quedamos en los últimos lugares, pero además con el agravante de que se resalta el “significativamente bajo nivel de comprensión e interpretación de la lectura”, o sea, la mayoría en nuestro país no entiende lo que lee, y para rematar, en un estudio realizado por la OCDE, que agrupa países muy desarrollados pero agregando otros francamente atrasados como Irán y Chipre, resultamos en último lugar, increíblemente detrás de Irán, que uno los supondría más atrasados por ser una teocracia fundamentalista.
Otro dato incómodo aparece cuando revisamos el hábito de lectura en México. Resulta que en un estudio de 108 países ocupamos el lugar 107 en cuanto a cantidad y calidad de lectura, las estadísticas más optimistas nos dan un consumo de dos libros por año por persona, cuando el mínimo deseable es de cuatro. Si nos comparamos con Argentina estamos mal, pues ellos leen un promedio de seis libros por año, y peor nos va comparándonos con Inglaterra y Francia, que tienen en promedio 20 libros por habitante.
¿Cómo andamos en librerías? Mal, muy mal, resulta que sólo un par de ciudades de España, Madrid y Barcelona, tienen más librerías que todo México, 572 contra apenas unas pocas más de 500 de México. Aquí ya sabemos que instalar una librería es prácticamente garantía de quiebra a corto plazo.
Más datos para reflexionar son los siguientes: en México, menos del 16 por ciento de la población tiene nivel de licenciatura terminada, y ese porcentaje de mexicanos es el que adquiere la mitad de todos los libros que se compran en México, pero además resulta que en la mitad de esos hogares de profesionistas sólo hay escasamente 30 libros o menos. Para empeorar las cosas, resulta que una cuarta parte de los profesionistas jamás han acudido a una biblioteca, seis de cada diez mexicanos nunca han visitado una biblioteca ni por curiosidad, seis de cada diez hogares de mexicanos no han comprado un solo libro en los últimos doce meses, y si los compran es más bien porque hacen juego con el color de su sala o la alfombra, no porque tengan intención de leerlo.
¿Qué hacer ante este panorama desolador? Evidentemente existe la necesidad de formar el hábito de lectura en la población, que los analfabetos no lean es un problema, pero lo más grave es que alguien tenga diez o 20 años de instrucción escolar sin haber adquirido el hábito de lectura, es terrible que quien termina una carrera universitaria no haya conocido sino los libros de texto. Recordemos la definición de lo que es un lector: “alguien que lee por voluntad propia, lee todos los días, comprende lo que lee, está habituado a dar un significado al texto y suele comprar libros”.
Evidentemente, por lo anterior, es más que urgente elevar el nivel de calidad de educación en México pues juzgando por los resultados, el sistema educativo actual es muy deficiente. Y aunque a algunos les resulta increíble, la verdad es que sí podemos empeorar, y mucho.

Autor: Alejandro Vázquez Cárdenas
Fuente del Artículo:
http://www.cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc36556

domingo, 25 de marzo de 2012

Leer es lo más parecido a pasear

La lectura es un tema central en Educación, no puede pensarse en “Calidad Educativa” sin tenerla presente ¿Qué significa el hábito de leer para una sociedad? ¿Por qué no se lee? ¿Qué hacer? ¿A quién le corresponde el desafío? El siguiente artículo hace referencia a estas cuestiones.



  En el País y Zacatecas, se observa como uno de los muchos quiebres del fenómeno cultural, la negativa de los jóvenes, a toda posibilidad de leer, de pensar la vida, de formar su criterio y tomar una posición ética y política, ante los desafíos que presenta la vida moderna. Alejados como estamos, de una verdadera tradición de lectores, el nivel se agota en las primeras tentativas de acercamiento al texto y el desinterés es el mayor signo, en generaciones que no nacieron bajo el influjo de los libros.

Las distintas pruebas de comprensión lectora que se realizan en los distintos niveles educativos, arrojan cifras pasmosas de desconsuelo, que llevan al País, según las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (O.C.D.E.) a formar parte de los 30 países con mayor rezago, pero no sólo en competencia lectora, sino también en habilidades científicas y matemáticas, lo que deviene dramáticamente en bajo rendimiento escolar.

Muchas son las interrogantes que se hacen en este nuevo Siglo, respecto a cómo despertar el interés de los jóvenes por la cultura y por supuesto, por la lectura. Se dice que a las nuevas generaciones les aburre leer tanto como pensar, ¿Cómo habrá que llegar a ellos, qué mecanismos nuevos se tendrán que implementar para involucrarlos con verdadera pasión en algo que debería convertirse en parte de su proyecto de vida?

Es bien sabido, que la abulia rige la vida contemporánea de muchos adolescentes, debido a la omnipresencia de la televisión y de la internet, con todo y la telaraña de sus redes sociales, emprendiendo así, una carrera a ciegas hacia el confort y el hedonismo, yendo acaso, a no aspirar otra cosa que no sea una tibia comodidad que rechaza el esfuerzo y la frustración.

Qué papel les ha tocado jugar a los padres de familia, en este trajín de aburrimiento por la lectura?... Con todo, mucha responsabilidad, porque es el hogar donde se cultiva el amor por los libros; son los primeros cuentos, los primeros actos de amor por la vida, por los ideales, por la amistad, por la misericordia, por el perdón, por la generosidad, por seguir el ejemplo de alguien y sentir el orgullo de la historia y la tradición que reboza nuestra cultura.

La realidad es otra, no ha sido así, cargamos en lo más profundo de nuestro ser, el peso de la humillación de una cultura vencida, que no nos deja ser, que en forma lamentable nos ciega para no ver y no percibir en lo íntimo, el enorme abanico de posibilidades que se abren ante nuestros ojos, donde por supuesto, en esta escala de la autoestima, la lectura, ocupa un escaño importante y estratégico, que pareciera lamentablemente, un asunto baladí para el sistema.

Se dice que mucho tienen que hacer los profesores, y en efecto, mucho pueden aportar en la medida que recuperen el aliento y el orgullo de su vocación de constructores, de modeladores de espíritu, de verdaderos incitadores para formar lectores, porque la vida se lee, porque la vida tiene muchos ángulos, muchas facetas, muchos caminos que recorrer, y al leer, se pueden vivir muchas vidas que nos colman de conocimiento y sabiduría.

Bueno sería, emprender una campaña para formar lectores, en todos los niveles, que en Zacatecas, se rebasara el formato institucional, para hacer un asunto de todos, la necesidad de leer; que padres de familia, educadores, sacerdotes, legisladores, ciudadanos comunes, medios de comunicación, sociedad y gobierno, la impulsaran en forma permanente, sería maravilloso, porque se vincularían consecuentemente, la ética y la literatura.

Enrique Villada, extraordinario promotor cultural de Toluca, Estado de México, comprometido maestro en esta ardua tarea de formar lectores, afirma que se puede provocar en quien lee, la fascinación por su vida en el presente, por la reflexión y la libertad; que es la lectura, un activador de la conciencia y la razón, para que no nos tomen el pelo y no nos sigan sorprendiendo en el subdesarrollo. Sin libros nos perderíamos, seríamos otros -como muchas veces llegamos a confundirnos en esta sociedad de consumo y asco-.

Deberíamos resolver juntos esta grave situación, hacerlo implicará que cada quien asuma su responsabilidad, sin protagonismos, sin reclamos, intentando ponerse en los zapatos del otro, dado que es fundamental la tolerancia, para llegar a nuestros jóvenes, lo más preciado que tenemos, porque siendo oposicionistas, rebeldes, apáticos, también existe la oportunidad de estructurarlos y ayudarlos a que descubran el placer de los sentidos y el lugar de la inteligencia que les permita construir su destino.

Benedetti escribió que gracias a la lectura, los jóvenes pueden recuperar el habla y la utopía; no permitirá que les maten el amor y los convertirá en jóvenes sin prisa y con memoria, para situarlos en una historia que es la suya. Habrá que enfrentarla adecuadamente, conviene que así sea.

Autora
Alma Rita Díaz 
Leer, lo más parecido a pasear
El Sol de Zacatecas

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