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miércoles, 9 de diciembre de 2020

Educación en línea, Virtual, a Distancia y Remota de Emergencia, ¿cuáles son sus características y diferencias?

 Aunque en ocasiones son utilizados como sinónimos, es importante conocer las diferencias entre la educación en línea, la virtual, a distancia y la educación remota de emergencia.


 

La incertidumbre general en la que el mundo se encuentra hoy en día nos ha obligado a a hacer cambios radicales en muchos sectores de nuestro país. Uno de ellos es la educación, la cual fue sometida a actualizarse de la noche a la mañana en estado de emergencia mundial. Se han visto diferentes métodos aplicados a las clases, como la educación en línea, la virtual, a distancia, y remota de emergencia, por mencionar algunos. Pero, ¿existen diferencias entre ellos? Yo personalmente descubrí que la educación virtual y la educación en línea son dos tipos de enseñanzas diferentes, pero fácilmente podríamos pensar que son sinónimos. Considero beneficioso informarnos acerca de sus diferencias, descubrir qué tipo de educación estamos llevando a cabo o recibiendo nosotros actualmente, qué tipo de educación reciben nuestros hijos o familiares y descubrir sus ventajas y desventajas para rescatar de cada una lo mejor.

 

Educación en línea

Se define como aquella en donde los docentes y estudiantes participan e interactúan en un entorno digital, a través de recursos tecnológicos haciendo uso de las facilidades que proporciona el internet y las redes de computadoras de manera sincrónica, es decir, que estos deben de coincidir con sus horarios para la sesión. Este método suele tener como área de oportunidad la dimensión social, ya que puede que el docente tenga que hacer un esfuerzo extra para lograr una unión grupal, ya que se tendrá que llegar a un clima de libertad y confianza entre el estudiantado para lograr sus metas pedagógicas. Para la educación en línea podemos tomar como ejemplo a las clases que se imparten mediante sesiones de Zoom, y posteriormente las actividades se suben a plataformas como Canvas o Blackboard para revisión.

 

Rol del docente: Los docentes que participan en la educación en línea suelen recibir el nombre de “tutores”, porque a diferencia de en un aula física, el rol de ellos dentro del aula virtual es acompañar y asistir al alumno en su proceso de aprendizaje.

 

Herramientas: Schoology, Edmodo, Blackboard, Zoom, Google Hangouts y Google Scholar, etc.

 Ventajas

·         Apertura: Se amplía el acceso a la información al mismo tiempo que este método reduce las barreras geográficas, ya que cualquier persona independientemente de su ubicación, puede unirse a los cursos.

·         Flexibilidad: Favorece la autogestión de los tiempos de dedicación.

·         Eficacia: Este método promueve el desarrollo de la autonomía personal, para que el alumno pueda gestionarse.

·         Acompañamiento personalizado: La educación en línea se distingue por hacer un acompañamiento personalizado al alumno, aún con trabajos grupales.

·         Economía: Se reducen los gastos de uso de espacios físicos, además de traslados.

·         Comunidad: Se promueve más el debate y el diálogo, además de una comunidad vinculada a los conocimientos académicos.


Educación virtual

Este modelo requiere recursos tecnológicos obligatorios, como una computadora o tableta, conexión a internet y el uso de una plataforma multimedia. Este método, a diferencia de la educación en línea, funciona de manera asincrónica, es decir, que los docentes no tienen que coincidir en horarios con los alumnos para las sesiones. Este método es parecido a la educación a distancia, pero estrictamente con recursos tecnológicos solamente. Los materiales del curso o documentos se subirán a la plataforma elegida para que los alumnos puedan revisarlos, y normalmente se discuten dudas en foros públicos para todo el grupo.

 

Rol del docente: Se comparten materiales de consulta y trabajo mediante plataformas, donde los estudiantes podrán subir sus actividades para revisión y posteriormente podrán recibir retroalimentación para ver sus áreas de oportunidad.

 

Herramientas: Plataformas como Canvas, Blackboard, Edmodo, Schoology o por correo electrónico.

 

Ventajas

·         Flexible: Gracias a que el método se puede manejar de manera asincrónica, los alumnos tienen más espacio personal para tener horarios flexibles y manejar su tiempo personal y profesional como prefieran.

·         Eficacia: Se maneja de manera sesión-retroalimentación, por lo que esto ayuda a que los temas avancen con rapidez, se eviten distracciones y los alumnos vayan al mismo ritmo.


Educación a distancia

A diferencia de la educación virtual, la educación a distancia puede tener un porcentaje de presencialidad y otro virtual, sin embargo, esto puede variar dependiendo de la institución en donde se imparta. Los alumnos tienen control sobre el tiempo, el espacio y el ritmo de su aprendizaje, porque no se requiere una conexión a internet o recursos computacionales, como en otros métodos. Los materiales que se utilizan son normalmente físicos, como cuadernos, plumas, colores, o memorias USB, CD, entre otros. Incluso, muchos programas envían el material educativo y las lecciones por correo postal. Un ejemplo que podemos ver de esta modalidad en la actualidad es la educación a distancia por canales de televisión abierta que se ha estado aplicado por parte de la Secretaría de Educación Pública en México, al principio de la cuarentena y también en otros casos se puede apoyar con la radio.

 

Rol del docente: Cuando se entregan los recursos de aprendizaje como actividades, USB, o CD, los docentes tienen la responsabilidad de calificarlos y acreditarlos, al igual que dar retroalimentación. Esta puede ser de manera telefónica, por correo electrónico o mensaje de texto. De igual manera, algunos docentes tienen el rol de grabar la sesión o clase que se vaya a pasar por televisión o radio.

 

Herramientas: Televisión, radio, correo electrónico, correo postal, recursos físicos como cuadernos, libros, libretas, lápices, etc.

 

Ventajas

·         Flexibilidad: Para los tiempos personales del estudiantado ya que ellos mismos gestionan su tiempo y organización escolar y personal.

·         Accesibilidad: Los programas educativos a distancia tienen más alcance y llegan a personas de todos los niveles socioeconómicos gracias a la sencillez de los recursos tecnológicos que se requieren para las clases.


Educación remota de emergencia

Este concepto nació a raíz de la crisis mundial en marzo de este año gracias a la COVID-19. La educación se vio ante una situación de extrema dificultad ya que tuvo que adaptar sus métodos en un plazo de tiempo muy corto para poder seguir impartiendo clases a todos sus estudiantes. El objetivo principal de este tipo de educación es trasladar los cursos que se habían estado impartiendo presencialmente a un aula remota, virtual, a distancia o en línea. En un reporte publicado por The Learning Factor en Perú titulado “Enseñanza Remota de Emergencia”, se describe que diferentes países al igual que instituciones respondieron diferente al cambio educativo, y cómo este término de educación remota de emergencia es completamente nuevo, ya que los roles y las herramientas no se encuentran definidos. En Estados Unidos, por ejemplo, unas instituciones educativas están trabajando de manera presencial con restricciones, y otras con el método descrito anteriormente como “en línea”. Por lo que depende de cómo el país o la institución haya decidido manejar la crisis es cómo se definiría su tipo de educación remota de emergencia.

 

Rol del Docente: Puede variar dependiendo del método que se utilice.

 

Herramientas: Varían dependiendo del método.

 

Ventajas

·         Este método prioriza la situación de emergencia y ve por el bienestar de sus estudiantes.

·         Este nuevo término agrupa a todas las acciones provenientes de los gobiernos, empresas, organizaciones no gubernamentales y personas para encontrar soluciones y mantenerse actualizado constantemente, por lo que puede cambiar repentinamente si la situación de emergencia cambia.

 

Nuestro mundo se encuentra en una etapa de reconstrucción donde cualquier tipo de aprendizaje es bienvenido, es por eso por lo que temas como estos son relevantes para todas las personas, porque afectarán el futuro de las generaciones actuales. La educación a distancia se ha vuelto muy relevante y las nuevas tecnologías se han convertido en nuestra mano derecha en el proceso, ya que nos ayudan a mantenernos conectados sin tener interacciones físicas. Este nuevo capítulo para la educación quedará recordado para futuras generaciones, es por eso por lo que es importante ser doblemente conscientes de las decisiones que tomamos y de cómo abordaremos los retos que se nos presenten en un futuro.

 

 

 

 

Por Fernanda Ibáñez

Fuente

https://observatorio.tec.mx/edu-news/diferencias-educacion-online-virtual-a-distancia-remota

domingo, 22 de noviembre de 2020

Marc Amorós: «Las ‘fake news’ están lastrando nuestra educación cívica»

 Las noticias falsas no son ninguna noverdad. Sí lo es, ahora, su capacidad de universalización y viralización gracias a las redes sociales. Millones y millones de ellas impactan en nuestras vidas a diario y van modificando nuestro sistema de creencias, apoyadas por nuestras emociones y, en buena medidas, por unas redes sociales que no quieren hacerse responsables de lo que en ellas se publica. Hablamos con Marc Amorós, periodista experto en este fenómeno que acaba de publicar ‘¿Por qué las fake news nos joden la vida?’.

 


Marc Amorós es periodista de formación y uno de los mayores expertos en el fenómenos de las fake news. Acaba de publicar, precisamente, ¿Por qué las fake news nos joden la vida?, un relato sobre el funcionamiento de la desinformación en las redes sociales, principalmente, a través de algunos de sus protagonistas y de ejemplos lejanos y cercanos a la realidad española.

 

Hablamos con él sobre los problemas que pueden suponer estas noticias falsas y de algunas de las claves que podrían ayudar a frenar su crecimiento acelerado. Más ahora en el caldo de cultivo que ha supuesto la pandemia para la generalización de teorías de lo más variopinto que, en no pocos casos, han llevado a la muerte a decenas de personas.

 

¿Cómo está la situación en relación a la desinformación y las fake news?

No soy optimista, más que nada porque ves que nos invade por todas partes y va a más. Tuve un poco de esperanza con el coronavirus porque toda la atención se centraba en un solo tema y nos hacía tomar conciencia de la existencia del fenómeno. Y las plataformas tecnológicas recibían mucha presión para hacer algo que contribuyera al control de la invasión de noticias falsas y de esta infodemia. Pero pasando los meses, estamos peor.

La desinformación sigue campando a sus anchas y nos condena a vivir en una confusión informativa brutal. Cuando se adultera nuestro consumo de información, el siguiente paso es adulterar nuestra toma de decisiones. Y el riesgo ahora es que hay que gente que piensa que está muy bien informada pero lo está a través de informaciones falsas.

 

Y mientras, las plataformas tecnológicas dan soporte a toda esta desinformación. ¿debería haber alguna legislación que acotase esta capacidad de transmitir información no veraz?

El tema de la legislación es muy peliagudo, porque remite a derechos como el de la información y la libertad de expresión, derechos que a la humanidad le ha costado mucho alcanzar, y todos tenemos casos actuales y pasados en los que la libertad de expresión era perseguida, penalizada incluso con la muerte. Legislar esto es complicado porque, al final, nos tendríamos que poner de acuerdo en algo que ahora mismo las fake news han puesto en entredicho: qué entendemos como verdad informativa. Ni siquiera podemos ponernos de acuerdo entre lo que es verdad y lo que es mentira.

Cuando se nos encierra en este tipo de paradoja, en la que tenemos más acceso a la información que nunca pero esto no significa que estemos más o mejor informados, pues claro, estamos en una situación muy endeble. Es muy difícil determinar qué es verdad y mentira y las instituciones, como el periodismo, que tenían ese poder tienen su confianza erosionada. Estamos en un territorio en el que cada cual decide qué es verdad y qué es mentira. Estamos en una era en la que en vez de buscar información, buscamos confirmación de opiniones propias. Como puedes encontrar noticias que confirmen lo que tú piensas, solo buscas esa información.

Las noticias falsas se están usando como un arma arrojadiza de confrontación política que está llegando ya a la sociedad

Volviendo al tema de la legislación. Hay otro elemento que juega a la contra. Estamos descubriendo cómo gobiernos y partidos políticos, que son quienes deben promulgar estas legislaciones, están utilizando las noticias falsas en beneficio propio. Tanto en procesos electorales como durante el ejercicio de la legislatura. Las noticias falsas se están convirtiendo en un arma de esta batalla política e ideológica.

El tercer estadio sería: ¿Podemos confiar en una UE transversal alejada de intereses políticos, partidistas de una o dos legislaturas, para ser capaces de armar una legislación que permita controlar esto? Este sería el gran deseo, pero también es complicado. Porque al final nos vamos a encerrar para hacer una legislación que intente regular el nuevo entorno comunicativo digital, que es donde ahora mismo se libra la batalla de la información y la desinformación. Desde Europa podrás intentar poner algún tipo de reglas, pero las plataformas tecnológicas funcionan a nivel mundial. Si no somos capaces de ponernos de acuerdo en cosas básicas como el calentamiento global, ¿nos vamos a poner de acuerdo en esto? Lo veo difícil.

 

¿Crees que los medios convencionales tienen capacidad de revertir algo de todo esto?

Creo que el periodismo es la mejor herramienta que tenemos como sociedad para superar este fenómeno. Pero ¿qué tipo de periodismo? ¿El actual? ¿El heredado de una comunicación de masas del siglo XX? Seguramente no. Estaríamos aplicando recetas viejas a un problema nuevo. Las noticias falsas no son algo nuevo, pero el entorno digital que favorece su expansión, su viralización, sí. Si el periodismo aplica recetas viejas a este problema nuevo, no tenemos futuro. Creo que el periodismo debe apostar por recuperar unos valores y buscar nuevas fórmulas para seducir a los públicos y recuperar la confianza social y el papel que se espera de él. Pero aplicando nuevas recetas, porque las que ya sabemos no funcionan.

Aquí chocamos con otra de las piedras angulares de la crisis del periodismo: la independencia, no solo ideológica, sino sobre todo económica del periodismo. El periodismo se ha creído unos cantos de sirena del entorno digital y está atrapado en una dictadura de la atención, la dictadura del clic, de captar la atención en un mar que se inunda de noticias a diario y que encierra al periodismo en unas prácticas muy ligeras, muy vacuas… si le juntamos a esto el periodismo de nicho, seguidista de una ideología o de un partido político para fidelizar a una serie de lectores consumidores, esto hace que sea más de trinchera y no uno que busca construir diálogo, un relato de lo que acontece acorde a los hecho y no a las voluntades de una ideología o partido.

Es un problema complejo, pero es que el periodismo lleva atrapado casi 30 años en esta disyuntiva y no encuentra salida. Esto pasa, creo, porque nazcan nuevas maneras de hacer periodismo y nuevos canales.

 

Uno de los problemas tiene que ver con la creencia de que Facebook es un lugar en el que la información es veraz.

Ahora mismo Facebook no es un garante de la verdad informativa. En sus políticas dice de una forma muy evidente y clara que no se exige que lo que se publique deba ser cierto. Nadie garantiza que la información que consumiremos en ella sea verdad o mentira. Además, tiene otra política en la que permite la contratación de anuncios, sean políticos o no, que no se verifican de ninguna forma. Vas con dinero y le preguntas a Facebook: “¿Cuánto vale poner un anuncio aquí? Tanto, di lo que quieras”.

Antiguamente la publicidad vivió con el estigma de que manipulaba la realidad, mentía, presentaba realidades alternativas… Esto ha llegado a la información ahora. Esta aplica técnicas de la publicidad para manipular los relatos e imponer otros adulterados. No solo esto, de hecho. Consiguen darle la vuelta a la presunción de inocencia. Ahora te acusan de cualquier cosa, lo arman con una buena campaña de noticias falsas y tú eres un delincuente. Y el trabajo es tuyo para demostrar que todas esa noticias son falsas. Han impuesto la falsedad como verdad de golpe. Estamos en una situación un poco complicada.

 

La información ahora mismo es más relevante en manos de influencers que en manos de periodistas

 

¿Cómo funcionan tan bien las noticias falsas?

Hay varios estudios que demuestran que a las personas les cuesta admitir o entender que una noticia puede contener un engaño. Por eso las fake news funcionan tan bien porque adoptan el disfraz de la verdad para contar su realidad. Y, por eso, empezaron adoptando la clásica estructura de noticia con un titular, un desarrollo, una fotografía… esto ya está superado porque las nuevas generaciones no consumen este tipo de información. Ahora una fake new puede ser un vídeo manipulado, una foto retocada, un titular, un simple tuit. Estamos en otra era.

 

Las cifras de consumo de información en redes sociales que das en el libro resultan abrumadoras. Al punto de que resulta imposible verificar lo que se publica.

Es imposible. La verificación de datos es un ejercicio que debería ser intrínseco al buen periodismo. Ahora lo estamos utilizando para que la sociedad vea que el periodista puede hacer este trabajo y es una primera buena herramienta. Pero claro, nunca será eficaz al 100% porque es imposible verificar la cantidad de informaciones que se difunden en redes sociales. Las verificaciones, cuando llegan, lo hacen más tarde que la difusión de la información falsa. El cerebro, además, nunca premia los matices informativos sino que lo que busca siempre son las novedades, y en la sobreproducción de noticias constante en la que vivimos, siempre hay novedades por consumir.

Y luego tenemos el otro escenario: nunca las verificaciones alcanzan la misma difusión y viralización que la información falsa. Porque no sucede en el mismo entorno y porque la gente no la viraliza. Aquí, cada uno también juega un papel. Nos hemos convertido en soldados de nuestro pensamiento, y lo hacemos muy bien. Cuando una noticia confirma nuestra opinión, inmediatamente le damos la facultad de verdad, porque tenemos la razón siempre. Lo que consiguen las noticias falsas, y ese es uno de los mayores peligros que tienen, es que anulan nuestra capacidad crítica y de admitir que, ante una evidencia, estamos equivocados. Si las evidencias dejan de tener validez, imagínate la verificación de una noticia.

Y cuando no puedes atacar a la verificación de la noticia en sí, la estrategia que mantienen, por ejemplo, muchos partidos políticos, es atacar al mensajero. Poner en duda la independencia del verificador, en este caso, del periodista.

 

La capacidad crítica es el centro de toda la cuestión. Además del periodismo, pensaba en el papel de la escuela ¿Cuál crees que debe ser?

La última gran esperanza ante este fenómeno tiene que pasar por la educación. El sistema tiene que comprender que está trabajando con una generación que crece en un nuevo entorno de consumo de información que le impulsa, básicamente, a dos cosas: a pensar rápido, por tanto, la racionalidad, la paciencia, la capacidad de ver diferentes puntos de vista desaparece. Porque todo va por impulso, estamos en un entorno digital que nos hace pensar y creer que todo pasa muy rápido y que hay que estar a la última y reaccionar rápido porque, si no, se te escapa el tren. El pensamiento impulsivo nos lleva constantemente a responder de una forma muy inmediata a nuestros impulsos más básicos: miedo, inseguridad, indignación, etc. Luego, estamos en un entorno digital en el que compartimos las noticias y nos definimos ante los demás en función de lo que compartimos y difundimos en redes sociales. Y esto es un nuevo escenario un poco chocante, porque al final uno es lo que muestra en Instagram, en Twitter o en Facebook.

La educación debe hacer una reflexión importante sobre el uso que se hace de las redes sociales y el consumo de información que generamos. Porque estamos decidiendo si creer o no creer una noticia o si leer o no una noticia en 8 o 10 segundos.

Además, el consumo de información ha dejado de ser activo, ahora es pasivo. La información te asalta en redes sociales, en tu muro de Facebook, y en tu móvil. Y la vas consumiendo, como ocio. No hay un ejercicio de concentrarte, dedicarle un tiempo a recabar información, a leer o intentar entender lo que está sucediendo a cerca de un tema. La educación puede contribuir a recuperar una cierta pausa para intentar informarse mejor. Y leer, que es la otra. A las nuevas generaciones, con un artículo de un periódico de 300 palabras, se les cansa el dedo. Solo leen los titulares, lo que haya en letra negrita y gorda.

Y hay otro elemento que me parece muy chocante. Lo menciono en el libro: nos estamos dando cuenta de que las nuevas generaciones premian las informaciones que se plantean de forma polarizadora, divisiva, que generan confrontación entre posturas divergentes frente a la información, digamos, neutra o más contextualizada. Yo creo que la educación debe dar un paso al frente para decir: “Cuidado, no nos convirtamos en defensores a ultranza de un solo pensamiento porque, al final, estaremos educando y formando a generaciones que en lugar de confrontar ideas confrontarán posturas”. Vamos a un choque de trenes inevitable y la historia nos ha demostrado cómo acaban las sociedades que lo hacen.

 

Hay una idea en el libro aparece que culmina en el capítulo en el que hablas de Goebbles. La confusión entre libertad de expresión y poder decir cualquier cosa…

El blanqueamiento del pensamiento fascista, o populista, nos acaba condenando a normalizar ese tipo de prácticas. Es algo peligroso. Yo digo en el libro que si Goebbles viviera hoy sería un maestro de las fake news. Sería un genio. Él lo hizo en una sociedad que estaba sometida a un pensamiento único, pero es que ahora no hace falta someter a la sociedad a esto, porque la difusión de todo tipo de pensamiento es tan fácil que, al final, simplemente genera comunidades; esas comunidades las evangelizas y las conviertes en fervientes defensoras. Lo que comentaba: ser soldados de nuestro pensamiento. Lo que decía McLuhan sobre que la tercera guerra mundial se librará sin ejércitos ni soldados, sino en nosotros. La guerra ideológica, ahora mismo, se libra a través de noticias falsas, en nuestro corazones, nuestras voluntades, sentimientos y emociones.

 

Enlaza con algo que cuentas sobre la política de Facebook y las fake news… que responsabilizan al consumidor de creer en lo que leen. “Si te lo crees es culpa tuya”.

Es una política de las redes sociales: lavarse las manos y descargar la responsabilidad en el consumidor. Porque ellos no son un medio de comunicación y, por lo tanto, no tienen que velar por el contenido. Y en los casos en que lo han hecho, ha sido después de escándalos, a regañadientes y de una forma, digamos, lo suficientemente representativa para que no les digan que no hacen nada. Pero en su gran océano es una gota de agua. Y descargan la responsabilidad en nosotros como consumidores.

Lo hacen, incluso, defendiendo la libertad de expresión y la democracia. Porque dicen que en una democracia con libertad de expresión, nosotros, como votantes o ciudadanos, tenemos el derecho de escuchar todo lo que nos quieran contar nuestros políticos… Bueno, hagamos una reflexión, claro. Yo quiero escuchar lo que dicen nuestros políticos, pero si resulta que nos están mintiendo sistemáticamente y están facilitando la difusión de estas mentiras, vamos a ver qué hacemos. Las plataformas tecnológicas siempre van a huir de ser catalogadas como medios de comunicación y de tener que ser las que controlan el terreno de juego. Facebook lo dice: “Nosotros ponemos la pista de tenis, pintamos las líneas, ponemos las raquetas y las redes. Cómo jueguen los jugadores, no depende de nosotros”. Es muy coach: descargar en nosotros la capacidad de alcanzar la felicidad y de velar por nosotros mismos; es muy de la filosofía de autoayuda y de coach emotiva que se está imponiendo últimamente: tú eres dueño de tu destino, de tus actos, de tu felicidad, tú eres dueño de tu verdad. Y en esto es donde nos encierran las fake news. Pero estamos en un escenario, como decía Rajoy, en el que todo es falso salvo alguna cosa. Estamos permitiendo que lo fake luzca en el mismo escaparate que la verdad y claro, se nos quita el trabajo. Si cada uno tiene que verificar lo que es verdad de lo que es mentira, al final provocaremos algo que ya empieza a suceder: una cierta desidia informativa, gente que voluntariamente deja de informarse. En situaciones como la que vivimos, una epidemia donde la voz oficial tiene que dar instrucciones muy claras e, incluso, que deben ser seguidas por la población, estamos en un terreno peligroso. Que haya manifestaciones de negacionistas, antimascarillas y que si se decreta el estado de alarma, haya gente que diga que no le importa… estamos en una situación peligrosa.

 

Leyendo el libro y escuchándote ahora me acordaba de Miguel Bosé… Conspiranoia al mayor nivel.

Esto ahora nos hace gracia pero hay gente que lo cree y se convierten en fervientes defensores de esas ideas y esto nos hipoteca el futuro. Porque si la solución al coronavirus pasa por encontrar una vacuna y vacunar a la mayor parte de la población, ¿qué pasará si un 20 o un 30% de la población se niega a ser vacunada? Nos parece curioso lo que está pasando, pero a lo mejor nos está hipotecando el futuro a tres o cuatro años. Y el movimiento antivacunas está cogiendo fuerza y visibilidad gracias a la desinformación desde hace años. Y vemos cómo los índices de vacunación en el mundo están bajando. Esto es peligroso. ¿Qué pasa si Novan Djokovic no quiere vacunarse? A lo mejor no le dejan jugar al tenis, pero con los seguidores que tiene y su visibilidad puede convertirse en un influyente líder de opinión. La información ahora mismo es más relevante en manos de influencers que de periodistas. Un solo influencer puede tener más audiencia que el telediario líder. Que Miguel Bosé tenga la capacidad de llegar a la gente que llega con un vídeo grabado en su casa nos debería hacer pensar. Difunde lo que quiere, la mitad son mentiras, pero es influyente. De golpe está teniendo más éxito en su comunicación que Fernando Simón compareciendo cada día en rueda de prensa. Luego nos sorprendemos de cómo nos dividen en la sociedad las noticias falsa. Pero con el coronavirus vemos ejemplos muy claros.

 

Hablas sobre los temas que tratan las fake news: grandes cuestiones sociales que hasta hace poco no estaban en entredicho: derechos humanos, de libertades civiles.

El gran riesgo de las noticias falsas es que deshummanizan al contrario, al otro, para que tú te creas superior. Como son inferiores, tenemos derecho a tratarlos como lo hacemos. Está en juego cómo nos vamos a relacionar entre nosotros y qué tipo de sociedades vamos a tener a 20, 30, 40 o 50 años vista. Y está sucediendo hoy. Vemos cómo se pone en tela de juicio la igualdad de género, las orientaciones sexuales que no sean la heterosexual, apostólica y romana; se pone en tela de juicio cómo nos enfrentamos a amenazas como el calentamiento global, el cambio climático… cómo nos tenemos que relacionar entre humanos. Si por ser de aquí tengo más derechos que el que viene de fuera… Cuidado, quizá estamos en un terreno pantanoso. Y están las luchas de creencias religiosas. Vemos cómo se usan las noticias falsas para ir contra colectivos por ser de otro credo religioso al que consideramos mejor o el único válido. Al final está lastrando nuestra educación cívica, poniendo en riesgo cómo nos vamos a relacionar en el futuro. Las generaciones que se sometan a ese tipo de narraciones falsas constantemente, las crean o no, cuando tengan 40 años no sabemos cómo serán. A lo mejor no nos gustan.

 

 

 

por 

Pablo Gutiérrez de Álamo

Fuente

https://eldiariodelaeducacion.com/2020/10/26/marc-amoros-las-fake-news-estan-lastrando-nuestra-educacion-civica/

viernes, 25 de septiembre de 2020

LA EDUCACIÓN EMOCIONAL, CLAVE PARA LA ENSEÑANZA-APRENDIZAJE EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

 Incluir la educación emocional en el currículum y formar a toda la comunidad educativa en competencias socioemocionales ayudará a mejorar la enseñanza-aprendizaje durante la crisis sanitaria



La pandemia del COVID-19 ha causado un fuerte impacto psicológico en la comunidad educativa y la sociedad en general. El cierre de los centros educativos, la necesidad del distanciamiento físico, la pérdida de seres queridos, del trabajo y la privación de los métodos de aprendizaje convencionales han generado estrés, presión y ansiedad, especialmente entre los docentes, el alumnado y sus familias, asegura la UNESCO en su informe Promoción del bienestar socioemocional de los niños y los jóvenes durante las crisis (2020).

 

Para abordar y contrarrestar la ansiedad social y la carga emocional que ha desatado el COVID-19 en la comunidad educativa es más necesario que nunca desarrollar habilidades socioemocionales entre el profesorado, las familias y sobre todo los y las estudiantes, afirman diversos organismos internacionales. Pero ¿cómo conseguir que la educación emocional sea una realidad tanto en tiempos de coronavirus como en circunstancias normales? En este monográfico, expertos y fuentes consultadas aportan propuestas para facilitar que la educación emocional esté cada vez más presente y se incluya de forma explícita en el currículum educativo.

 

La importancia de la educación emocional antes, durante y después del coronavirus

La educación emocional “es un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo humano, con objeto de capacitar para la vida y con la finalidad de aumentar el bienestar personal y social“, según la definen Rafael Bisquerra y Nuria Pérez, investigadores de la Universitat de Barcelona.

Toda crisis, desde guerras hasta pandemias como la que se vive actualmente por el COVID-19, conlleva fuertes respuestas emocionales negativas, como pánico, estrés ansiedad, rabia y miedo. Desarrollar en las personas habilidades de aprendizaje socioemocional ayuda a que las situaciones estresantes se aborden con calma y con respuestas emocionales equilibradas. Además, estas competencias permiten fortalecer el pensamiento crítico para tomar decisiones mejor informadas en la vida, señala la UNESCO.

 

Si no se atiende al desarrollo emocional de forma apropiada, lo más probable es que haya un incremento de ansiedad, estrés, depresión, consumo de sustancias, comportamiento sexual de riesgo, impulsividad descontrolada, violencia, etc. Hay estudios que señalan esto desde antes del coronavirus, y en el contexto actual hay elementos que lo van a incrementar. La conclusión sería tomar conciencia de la importancia de la prevención. Lo cual pasa por una educación emocional que cumpla con los requisitos mínimos señalados por las investigaciones“, afirma por su parte Bisquerra, presidente de la Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar (RIEEB) en entrevista a Educaweb.

 

Asimismo, otros expertos en educación emocional coinciden en que las situaciones de miedo y estrés tienen un impacto negativo en la salud y la habilidad para aprender de todas y todos los estudiantes. Por ello, la Asociación Española de Educación Emocional advierte que el sistema educativo y todos los profesionales de la educación deben ser conscientes de que la enseñanza-aprendizaje solo podrá ser efectiva a partir de un equilibrio emocional y una salud mental adecuada del alumnado. De ahí la importancia de la educación emocional.

 

La educación emocional, ausente del currículum de todas las etapas

La educación emocional no figura en el currículum de ninguna etapa educativa en España. “La implantación de la educación emocional es claramente insuficiente, cuando no totalmente ausente, tanto en cantidad como en calidad”, asegura Bisquerra.

 

Diversas investigaciones revelan que introducir explícitamente en el currículum la impartición de las habilidades socioemocionales tiene una fuerte correlación con un mejor desempeño académico.

 

Además, la falta de educación emocional en los sistemas educativos puede dar como resultado pérdidas en la productividad de hasta un 29% del Producto Interior Bruto, advierte la UNESCO.

Por todo ello el organismo insta a los gobiernos a integrar el aprendizaje de competencias socioemocionales en toda la educación, formal, no formal e informal, y en todos los niveles, implantándolas como una necesidad en los objetivos fundamentales de la enseñanza-aprendizaje, y asignando tiempo suficiente en el currículum para su desarrollo. También recuerda que los programas de educación emocional eficaces deben ser científicamente rigurosos y empíricos, así como participativos e inclusivos.

 

En el proyecto de ley de la LOMLOE se menciona de forma explícita la necesidad de trabajarla en todas las áreas de la Educación Primaria y Secundaria. ¿Será este un indicador de que la educación emocional podría cobrar más protagonismo en el currículum?

 

Formación en educación emocional, necesaria para toda la comunidad educativa

Más allá de que la educación emocional forme o no parte del currículum, un factor esencial para que esta se desarrolle en el contexto educativo es contar con un profesorado bien formado, que sepa gestionar sus propias emociones y que esté preparado para que los y las estudiantes adquieran las habilidades socioemocionales necesarias para afrontar diversas situaciones.

 

No obstante, más del 90% de los y las docentes no han recibido nunca formación en educación emocional “de forma sistemática, fundamentada en las investigaciones científicas y suficiente en cantidad (tiempo) y calidad”, asegura Bisquerra. “El profesorado que sí se ha formado, en general, lo ha hecho por su cuenta y riesgo, dedicándole tiempo, esfuerzos y presupuestos”.

 

En ello coinciden también Xavi Corbella y Martín Merlo, docentes de la Fundació Siuriana, en su artículo para Educaweb, y señalan que, a diferencia de lo que sucede con las asignaturas ya existentes en el currículum, “la educación emocional implica más que un manejo teórico, involucra el manejo de las propias emociones y este punto no es trabajado en la formación curricular del docente”.

 

Para mejorar la formación de los docentes en el ámbito socioemocional, la UNESCO hace las siguientes recomendaciones en su informe Promoción del bienestar socioemocional de los niños y los jóvenes durante las crisis (2020).

  • Incluir las habilidades socioemocionales en los programas de formación docente, tanto en la formación inicial como en la práctica de la docencia, y en programas de desarrollo profesional, a fin de abordar el estrés e impulsar las competencias emocionales y sociales en el aula.
  • Garantizar que los directores de los centros educativos asignen tiempo a los docentes para su formación socioemocional y les den la oportunidad de adquirir estas habilidades.
  • Promover la comunicación y la creación de redes entre docentes. Es decir, crear comunidades de prácticas entre el profesorado dentro de los centros educativos y entre escuelas distintas para fomentar el aprendizaje de las habilidades socioemocionales, el apoyo mutuo y el bienestar continuos.

 

Al respecto, Susanna Arjona BorregoMiembro de la Red de Expert@s del Col·legi de Pedagogs de Catalunya, señala en su artículo para Educaweb que “el momento nos reclama flexibilidad y creatividad. También la necesidad de crear red, cooperar entre todos los agentes educativos. Hoy, la gestión de cada centro, el equipo directivo y el director o directora como líder y gestor emocional de su equipo, es básico”.

 

Asimismo, conseguir que el alumnado y el profesorado adquieran competencias socioemocionales no pasa solo por facilitar la formación docente en educación emocional, “y su consiguiente abordaje transversal en el currículo, sino que es igualmente necesario formar a las familias“, propone la orientadora educativa Laura Carpintero en su artículo para Educaweb.

 

De hecho, la evidencia obtenida en países afectados por crisis similares a la pandemia del COVID-19 indica que se pueden mitigar los efectos adversos del estrés y la ansiedad provocada por esta situación si los niños y las niñas tienen relaciones positivas con sus familias y con docentes que hayan logrado un buen manejo de las habilidades socioemocionales y que desarrollen actividades explícitas de aprendizaje socioemocional. “Esto facilita a los y las estudiantes sanar experiencias traumáticas y regresar a una vida normal”, advierte la UNESCO. De ahí la importancia de que la formación en habilidades socioemocionales llegue a toda la comunidad educativa.

 

La alerta sanitaria, ¿una oportunidad para potenciar la educación emocional?

La alerta sanitaria constituye una oportunidad para que la educación emocional cobre importancia entre la comunidad educativa y las administraciones, coinciden los expertos. De hecho, diversas AMPAS, colectivos de docentes y grupos políticos han propuesto que en el próximo curso escolar se le dé más relevancia y se incluya en el currículum de todas las etapas educativas para que se imparta de forma sistemática y transversal lo antes posible.

 

La educación emocional está más presente a raíz de la pandemia, según las fuentes consultadas. Así lo indica que durante la crisis sanitaria se haya hecho hincapié, incluso desde el Ministerio de Educación y Formación Profesional, en la necesidad de proporcionar herramientas de educación emocional a la comunidad educativa.

 

Por lo anterior, se han lanzado diferentes recursos y apoyo, entre ellos el proyecto Emocrea en casa, desarrollado por docentes de la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna. Emocrea (Educación emocional y creatividad) es la asignatura obligatoria que se ha establecido en Canarias desde 2014, y que a raíz de la pandemia ha tenido que desarrollarse a distancia creando materiales didácticos para trabajar las competencias emocionales desde los hogares, “para dar una respuesta inmediata a la necesidad de las familias y los y las docentes de paliar los efectos emocionales dañinos del confinamiento”, señalan sus creadores.

 

La oferta formativa al respecto crece en formatos de programas de posgrados i másteres en el país y fuera, y se han organizado eventos virtuales alrededor de esta materia en tiempos de coronavirus. Como ejemplo se encuentra el ciclo de seminarios sobre inteligencia emocional en crisis que ofrece la Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar (RIEEB), a los que se puede acceder a través de la página web de esta entidad.

 

Asimismo, existen diferentes proyectos educativos, iniciativas y redes de centros que, más allá de la pandemia, promueven la educación emocional. Se trata de proyectos de centro o incluso de comunidades autónomas.  Es el caso del programa Educación responsable de la Fundación Botín y la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria; o bien la Red Extremeña de Escuelas de Inteligencia Emocional. También existen recopilaciones de buenas prácticas de educación emocional en los centros escolares, como las de la Generalitat de Catalunya.

 

No obstante, hay que tener presente que, si bien se hacen esfuerzos por llevar la educación emocional a los centros educativos, esta solo será efectiva si cumple ciertas pautas. “Cuando se analizan con un poco de profundidad las prácticas reales se observa que no tienen la efectividad esperada. Muchas veces esto es debido a que no se cumplen los requisitos necesarios y a que todavía hay gente que cree que a cualquier cosa se la puede denominar educación emocional. Pero esto no es así”, afirma Bisquerra.

 

Recomendaciones para que la educación emocional sea efectiva

Para una educación emocional efectiva, sea en un contexto de crisis o no, se necesitan los siguientes ingredientes, según los expertos y fuentes consultadas:

  1. Implantar la educación emocional explícitamente en el currículum de todas las etapas educativas y como parte de los objetivos fundamentales de la enseñanza-aprendizaje.
  2. Determinar las competencias socioemocionales a desarrollar en cada nivel educativo.
  3. Formar al profesorado en educación emocional, tanto en su formación inicial como en la permanente. Para que la formación tenga garantías de éxito es necesario que los y las docentes estén sensibilizados sobre la importancia de la educación emocional, además de aprender a gestionar sus emociones y así alcanzar también una salud emocional.
  4. Desarrollar actividades de educación emocional cuya eficiencia haya sido comprobada.
  5. Coordinar al profesorado para que la educación emocional sea un trabajo en equipo por parte de la comunidad educativa, incluyendo a las familias.
  6. Adoptar un modelo de educación emocional que sea a largo plazo y que cubra toda la escolarización, con técnicas activas, participativas y experienciales.
  7. Llevar a cabo un plan de evaluación de estos programas que permita analizar el impacto de su realización y obtener la información necesaria para la mejora de estos.

 

 

 

 

 

Fuente: https://www.educaweb.com/noticia/2020/05/27/educacion-emocional-clave-ensenanza-aprendizaje-tiempos-coronavirus-19205/

Por Mayra Bosada /Redacción de Educaweb

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