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domingo, 4 de enero de 2015

Propuestas desde la Educación Física para vivenciar el cuerpo, ante la propuesta de los medios


Los medios se constituyen en la más poderosa herramienta para fijar sentidos. Respecto a los modelos de cuerpos ¿Qué se puede hacer desde la Educación Física? ¿Cómo desnaturalizar las imágenes establecidas por los medios?

Es posible afirmar que en el caso de la Educación Física se puede tener un abordaje crítico y reflexivo sobre lo corporal. Es decir, a partir de los usos y hábitos corporales transmitidos desde los Medios en la sociedad actual, la estrategia apuntaría a desnaturalizarlos y analizar qué se pone en juego en cada uno de éstos: qué modelo de cuerpo se fomenta en tal o cual programa de televisión; qué implica que tal publicidad de ropa sea realizada por un famoso deportista, etc.

Al respecto, Emilliozzi afirma que la Educación Física “debería hacer ver que el único camino de satisfacción no es el impuesto por las publicidades, por los sectores de poder que produce sufrimiento, sino que hay otros caminos posibles de vivenciar y valorar el cuerpo.”.

La Educación Física permitiría por su particularidad, dar herramientas para una apropiación subjetiva del cuerpo por parte de los alumnos y para la recepción activa de los mensajes transmitidos por los Medios, no sólo desde el análisis y reflexión verbal  sino  fundamentalmente  a  través  de  actividades  que  impliquen  al  cuerpo mismo en acción. Se diferenciaría así de las clases dadas desde la mayoría de las otras disciplinas donde lo verbal es el principal medio de transmisión. Es posible llevar a cabo en las clases actividades en las que el resultado (ganar, perder, realizar tantas series y tantas repeticiones) no sea el único objetivo. Dicha cuestión contraría la tendencia que se reduce a reproducir ciertos gestos técnicos, donde se exige que los segmentos corporales se encuentren formando ángulos de tantos grados, o a cierta distancia entre sí. ¿Por qué no ofrecer momentos para la apropiación del movimiento realizado? ¿Por qué no promover la experimentación con el propio cuerpo?

Los cuerpos pueden hablar más de un idioma. Pueden comunicarse con el lenguaje de la danza, de la mímica, de los juegos con reglas. Y también con el del deporte. En este sentido, la Educación Física permite defender la naturaleza políglota del cuerpo en movimiento. Si se considera exclusivamente la lógica del deporte, solo se enseña el código triunfar-perder, que, sin duda, es eje organizador de la sociedad actual, pero se excluyen el código compartir o el código acompañar, o éstos son instrumentados solamente en función de la victoria. (Furlán).

Alfredo Furlán adhiere a la idea de aceptar el propio cuerpo. Frente a cuestiones como el desmerecimiento de lo material y la no centralidad de lo corporal en algunos tipos de vínculos, propone darle al cuerpo el papel protagónico que merece en la educación, brindarle una centralidad en las prácticas. “El cuerpo ya se hartó de ser el testigo mudo. Quiere participar y protagonizar búsquedas y hallazgos. Quiere dejar el sitio de copiloto de la mente y restaurarse como enclave del aprender. (…) Debe  dejar  de  ser  objeto  enmascarado,  maquillado,  plastificado, sobredimensionado, quirúrgicamente idealizado, mutilado por la modelización, sobreestimulado por la competencia, expandido por la angustia, enterrado por la intolerancia”.

Reflexiones finales
Resulta evidente que en un contexto de grandes transformaciones en todos los planos, la escuela debe realizar modificaciones de diversa clase si no quiere ser desplazada por los medios masivos de comunicación, y quedar como una visión anacrónica de la cultura. (Furlán, A.). Al respecto, “Algunos especialistas en el análisis de la infancia y los medios de comunicación (Kincheleo, Steinberg, Linn, Giroux, entre otros) sostienen que la infancia como la conoció la modernidad está siendo desplazada por una nueva forma de representación cuyo principal `portavoz´ es el mercado.” (Duek, C.). “Los medios de comunicación se van a proponer a sí mismos como el `relevo natural´ de las instituciones en crisis para `educar´ a las nuevas generaciones.”. Según se vio, la Educación Física no está exenta de este desplazamiento o defasaje. Así, Bracht plantea la necesidad de crear un nuevo universo simbólico que tome en cuenta los nuevos modelos corporales.

Consecuentemente, es tiempo de propuestas teórico-prácticas. Al respecto, se han señalado: realizar un abordaje crítico y reflexivo sobre lo corporal; mostrar que hay otros caminos posibles de vivenciar y valorar el cuerpo; dar herramientas para una apropiación subjetiva del cuerpo por parte de los alumnos y para la recepción activa de  los  mensajes  transmitidos  por  los  Medios,  fundamentalmente  a  través  de actividades  que  impliquen  al  cuerpo  mismo  en  acción;  defender  la  naturaleza políglota  del  cuerpo  en  movimiento;  y  finalmente,  darle  al  cuerpo  el  papel protagónico que merece en la educación, brindarle una centralidad en las prácticas. Finalmente, la Educación Física permite ir a contramano de la señalada concepción impersonal del cuerpo trasmitida por los Medios en tanto contribuye a que cada uno construya y asuma su propio cuerpo.

Si bien las tradiciones brindan seguridades, ofrecen horizontes u orientaciones de acción relativamente fijas y evitan tener que pensar a cada momento sobre cómo actuar, resulta innegable que frente a determinadas circunstancias es necesario abandonarlas y afrontar un nuevo desafío: buscar respuestas a actuales contextos educativos, lo que conllevará a su vez, a la formulación de otros interrogantes.



Extraído de:
Kopelovich, P. (2013) Propuestas desde la Educación Física frente a la concepción de cuerpo imperante en los Medios Masivos de Comunicación: Desafíos actuales para la escuela [en línea]. 10mo Congreso Argentino de Educación Física y Ciencias, 9 al 13 de septiembre de 2013, La Plata. En Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.3311/ev.3311.pdf

martes, 10 de mayo de 2011

Enseñar a pensar

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada.

Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía: "demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro".

El estudiante había respondido: "lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio". Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la Pregunta correcta y completamente.





Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: "coge el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula
Altura = 0,5 por A por T2. Y así obtenemos la altura del edificio".

En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta. Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.

"Bueno", respondió, "hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio".

"Perfecto", le dije, "¿y de otra manera?" "Si", contestó,"éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura.

Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla formula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precesión. En fin , concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro, Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.

En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia depresión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que… LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR.
... Espero que les haya gustado.
Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica...
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