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lunes, 20 de agosto de 2018

LA MEMORIZACIÓN ES IMPRESCINDIBLE PARA LOGRAR QUE LOS ALUMNOS APRENDAN. TODO APRENDIZAJE IMPLICA MEMORIA


Entrevista a Marta Ferrero, maestra e investigadora
Marta Ferrero es maestra e investigadora, es autora del imprescindible blog “Si tu supieras” donde aboga también por una pedagogía basada en pruebas. En su perfil de twitter pide que se paren las pseudociencias referentes a la eduación. Charlamos con ella sobre la importancia de la memorización en la época en la que se desprecia.

-¿Por qué es importante la memoria?, ¿podemos aprender sin memoria?, ¿qué tipo de contenidos cree usted que son innegociables a la hora de memorizar?, ¿qué importancia tiene en primaria?, ¿qué puede decir ante esto?
-La memorización es imprescindible para lograr que los alumnos aprendan. Todo aprendizaje implica memoria. De hecho, si como maestros aspiramos a que nuestros alumnos puedan realizar tareas complejas, de orden superior, como la resolución de problemas o el pensamiento crítico, antes tenemos que lograr que memoricen, que automaticen, una serie de conceptos, de procesos. Por ejemplo, durante la etapa de primaria, para que un alumno pueda alcanzar una comprensión lectora óptima, que es el fin último de la adquisición de la lectura, antes tiene que leer palabras de forma automática y, para ello, previamente necesita memorizar la asociación de todas las letras del alfabeto con sus sonidos. De la misma forma, para que un estudiante pueda razonar y resolver problemas matemáticos, es preciso que antes haya memorizado (automatizado) operaciones aritméticas básicas, como por ejemplo, las tablas de multiplicar. Y lo mismo ocurre con el resto de materias. La evidencia demuestra que cuánto más conocimientos tiene una persona, más fácil le resulta aprender nuevos contenidos y habilidades.
– ¿La memoria es un tipo de inteligencia?
-Las baterías de evaluación de la inteligencia sí incluyen tareas destinadas a medir la memoria de trabajo. Desde esta perspectiva, sí podemos decir que la memoria es una parte integrante del intelecto. Ahora bien, lo interesante aquí es el uso que se hace de la facultad de memorizar y no la memoria en sí. Podríamos decir lo mismo del lenguaje. Todos los seres humanos tenemos esta capacidad pero, claramente, las diferencias entre cómo nos expresamos unos y otros son enormes.
-Usted no cree en las pseudociencias. Como profesora y en su opinión, ¿cómo se consigue que un alumno tenga un buen nivel si de ello depende el profesor?
-No se trata de lo que yo crea sino de qué prácticas están respaldadas por la evidencia y cuáles no. La pseudociencia, como su propio nombre indica, es una “falsa ciencia”. Esto es, no sigue un método científico válido y, por tanto, las afirmaciones que de ella se desprenden no deben ser tomadas como fiables. En educación hay muchas teorías, y métodos que de ellas se desprenden, que no cuentan con respaldo científico y que, sin embargo, gozan de gran aceptación en el ámbito escolar. Por ejemplo, la teoría de los estilos de aprendizaje y su aplicación en el aula. De acuerdo con esta teoría, si se adapta la forma de enseñar del maestro a los estilos de aprendizaje de los alumnos (por ejemplo, auditivo, visual o cinestésico), el rendimiento de éstos mejora. De forma similar, la teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner sostiene que las personas no tenemos una sino ocho inteligencias diferentes (lógico-matemática, lingüística, interpersonal, visual-espacial, musical, corporal-cinestésica, intrapersonal y naturalista). Al igual que en el caso anterior, su aplicación en el aula pasa por adaptar las enseñanzas del maestro a las inteligencias de sus alumnos. Sin embargo, ninguno de los dos métodos ha demostrado tener efectos positivos en el aprendizaje.
El aprendizaje de un estudiante depende de múltiples factores y muchos de ellos no están en manos del maestro. Sin embargo, los profesionales de la educación sí pueden y deben tratar de usar metodologías que cuenten con pruebas sólidas sobre su eficacia siempre que sea posible. Me refiero, por poner algunos ejemplos, al método alfabético de enseñanza de la lectura o la instrucción directa en aprendices nóveles en una materia. Sin duda, esta medida no va a resolver todos los problemas que presenta nuestro sistema educativo actual pero es un paso crucial para caminar hacia una educación de calidad. Las metodologías infundadas suponen un coste de tiempo y de recursos personales y materiales muy alto. Y, en ocasiones, pueden incluso ser perjudiciales para los alumnos, especialmente para aquellos más desaventajados. Ante esta realidad, el profesorado debe aspirar a una educación basada en la evidencia, alejada de modas, corazonada, ideologías o experiencias aisladas, y que dote al oficio de autoridad y autonomía.
 Y ahora hablemos de los padres. Si los padres son….los hijos serán….y la contra.
-La investigación demuestra que el nivel socio-económico de las familias (la educación de los padres y madres, sus ingresos, su ocupación) tiene un impacto notable en el rendimiento académico de los hijos. Ante esta realidad, el papel fundamental de la escuela es democratizar la educación, hacerla accesible a todos los niños, brindarles las mismas oportunidades de desarrollar su potencial, con independencia del hogar del que procedan. Y de ahí la imperativa necesidad de emplear metodologías eficaces que maximicen los efectos de la escolarización.
Ahora bien, también hay abundantes estudios que muestran cómo la implicación de las familias en la educación de los hijos tiene un fuerte efecto en su rendimiento académico, incluso controlando su puesto laboral o su nivel de estudios. En concreto, las familias pueden crear una cultura de conocimiento dentro del hogar que favorezca la educación ¿Cómo? estimulando intelectualmente a los hijos (acudiendo a exposiciones, museos, compartiendo el placer por la lectura con ellos, etc.), participando en las actividades escolares y manteniendo un contacto fluido con los profesores o mostrando un interés y unas expectativas altas por sus logros académicos.
-¿Qué le parecen los sistemas pedagógicos nuevos que buscan que el niño sea feliz en el colegio?
-No creo que nadie cuestione la importancia que los niños crezcan felices, tanto dentro como fuera del aula. De hecho, ¿quién no desea eso para cualquier ser humano? Ahora bien, aquí me uno a las palabras del profesor Alberto Royo: la principal tarea de una maestro es enseñar a sus alumnos, dotarlos de conocimientos que, por cierto, además de autonomía y libertad, los van a dotar de felicidad. El interés, la pasión por lo que sucede en el mundo crece a medida que se sabe más sobre él, y no al revés. El profesor tiene que apostar por despertar el interés del niño, por lograr que éste acuda al aula motivado pero, no nos engañemos, en muchas ocasiones habrá aprendizajes que al niño no le interesen, que incluso le disgusten, y no por ello el maestro ha de evitarlos. Es más, lejos de evitarlos, está ampliamente demostrada la conveniencia de que el profesor introduzca ciertas “dificultades deseables” durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, como por ejemplo, la evaluación frecuente de los conocimientos o la sustitución de la práctica masiva por una práctica distribuida a lo largo del tiempo. De esta forma, se promueve un aprendizaje más duradero en los alumnos que es, al fin y al cabo, la misión de cualquier maestro.
– ¿Qué le falla al sistema educativo español para que haya tanto fracaso escolar?
-Me temo que no tengo una respuesta firme para esta pregunta. Como decía antes, son muchas las variables que entran en juego durante la etapa escolar de una persona y, por tanto, son muchos los motivos que pueden conducir a su fracaso. A lo largo de los años, se ha apuntado a diferentes razones como el recorte en personal docente, la cada vez mayor diversidad de alumnado en las aulas, la insuficiente formación del profesorado, el uso de métodos obsoletos para las nuevas generaciones de estudiantes, la falta de una cultura de conocimiento en nuestra sociedad, la pérdida de respeto hacia la figura del maestro… Desde luego, la educación en España puede y tiene que mejorar. Sin duda, la sucesión de una ley educativa tras otra, a menudo bajo el único deseo por parte de los partidos políticos de turno de dejar su impronta, sin evaluar los efectos que sus medidas han tenido en las aulas, no ha contribuido nada a avanzar en materia educativa. En mi humilde opinión, hace falta un diagnóstico riguroso de nuestro sistema educativo, alejado de intereses políticos, que permita determinar cuáles son los puntos fuertes y débiles, qué cambios se deben introducir y cómo y cuándo se va a evaluar su efecto. Y para todo ello hace falta tiempo y mucho conocimiento.



Autor: Gema Lendoiro
Fuente de la Entrevista:
https://www.larazon.es/familia/la-memorizacion-es-imprescindible-para-lograr-que-los-alumnos-aprendan-todo-aprendizaje-implica-memoria-AE17756170


jueves, 1 de noviembre de 2012

Definición del término "metacognición".

Vivimos momentos de cambios paradigmáticos, de una escuela que seleccionaba debemos construir una inclusora ¿Es esto posible sin el real involucramiento de todos los implicados? Por ello adquiere renovada importancia el conocimiento de los propios procesos de aprendizaje, para ser conciente de ellos y mejorarlos.



El término de metacognición lo introduce en el campo de la psicología John H. Flavell en la década de los 70 partiendo de sus estudios referidos a la memoria. Pese a lo apuntado en otras disciplinas como la lingüística se habla ya de por estas fechas de "metalenguaje" aludiendo a un lenguaje natural o formal que tiene por cometido describir el lenguaje. 

La metacognición de acuerdo con la definición clásica se refiere a dos dominios: conocimiento de los procesos cognitivos y regulación de los mismos. Veamos esta idea partiendo de la definición que realiza Flavell sobre la metacognición, el investigador aludido afirma que ésta se "refiere al conocimiento que uno tiene sobre los propios procesos y productos cognitivos, o cualquier otro asunto relacionado con ellos... La metacognición se refiere, entre otras cosas a la supervisión activa y consecuente regulación y organización de estos procesos en relación con los objetivos cognitivos sobre los que actúan, normalmente al servicio de una meta u objetivo concreto". A finales de esta década y comienzos de la siguiente este autor plantea una nueva distinción entre conocimientos y experiencias metacognitivas. 

Ann Brown define a la metacognición como el control efectuado de una forma deliberada y consciente de la propia actividad cognitiva. Partiendo de esta propuesta podemos afirmar que las actividades metacognitivas suponen mecanismos de autorregulación y de control que le sirven al sujeto cuando se muestra activo en la resolución de problemas. Según Brown la eficacia demostrada en la resolución de problemas presupone el conocimiento de una forma explícita del funcionamiento cognitivo. A similares conclusiones llegan Brown, Campione y Day cuando apuntan que el autoconocimiento es un prerrequisito para que tenga lugar la autorregulación. Destacar, por último, en este estado de cosas que para Brown el papel más importante en la metacognición lo desempeñan la planificación y regulación de los procesos y resultados del aprendizaje. En este apartado se va a incluir la planificación, esto es, el establecer toda una serie de metas u objetivos, el predecir de alguna forma los resultados del proceso, al tiempo que el asignar toda una serie de recursos y tiempos para cada una de las partes del proceso; el control que supone la evaluación del proceso, implicando, incluso, los oportunos cambios en la planificación; y finalmente la evaluación fruto del comparar el resultado con el proceso y los objetivos marcados. 

Muchos sentimientos y pensamientos experimentados por un estudiante mientras intenta hacerse cargo de su aprendizaje pueden ser descritos como metacognitivos, darse cuenta de que no comprende, aumentar deliberadamente su concentración para bloquear las distracciones ambientales, o usar conscientemente sus recuerdos para progresar en su aprendizaje. Lo que convierte estos pensamientos y sentimientos en metacognitivos en lugar de simplemente en cognitivos no es fácil de describir. Las descripciones son difíciles porque la metacognición es, por su propia naturaleza, un “concepto borroso”, que se hace incluso más borroso por un corpus global de investigación proveniente de investigadores de muy variopintas disciplinas, y para muy variopintos propósitos. 

Nuestro propósito en esta breve exposición es clarificar la ambigüedad que rodea el concepto describiendo las características de la metacognición que han permanecido relativamente constantes a través de diferentes disciplinas y propósitos desde que el trabajo pionero de John Flavell dio forma al concepto, y cuyo llamamiento a la investigación ha servido de inspiración para su estudio a no pocos autores. 

Detengámonos por un momento para incidir en mayor medida en la contribución del autor aludido, Flavell. El desarrollo de la memoria parece ser para este autor, en gran parte, el desarrollo de una estructuración y almacenamiento de datos inteligente, de inteligentes operaciones de búsqueda y recuperación, y de una monitorización y conocimiento inteligentes de esas operaciones de búsqueda y recuperación – una especie de “metamemoria”, quizás. Tal es la naturaleza del desarrollo de la memoria. 

Tradicionalmente se hace una distinción entre metamemoria y metacognición. A menudo la metamemoria es definida como el conocimiento de la memoria y del proceso de la memoria, y la metacognición es entendida como el conocimiento de la cognición, la monitorización, y control de actividades cognitivas. 

Si no se analiza atentamente la definición de metamemoria, esta distinción puede mantenerse. Sin embargo, si uno acepta la definición de memoria como “cognición aplicada”(Flavell), la distinción se ve obscurecida de forma considerable. En cuyo caso, la definición de metamemoria se convierte en conocimiento sobre cognición aplicada, lo cual aparentemente es simple metacognición. Para dificultar más aún la distinción entre ambos términos, Flavell describió como parte de la metamemoria el conocimiento de las variables que interactúan y afectan a la función de la memoria. Estas variables son: persona, tarea y estrategia. La variable de la persona incluye el conocimiento propio y de otros como almacenadores y recuperadores de información, y la habilidad de “monitorizar e interpretar” la memoria propia en situaciones de memoria específicas. Una vez más, lo que es definido como metamemoria se presenta de forma confusa con lo que se define como metacognición. Por lo tanto, la convención adoptada por nuestra parte en esta Tesis es que la metamemoria no es distinta de la metacognición, más bien, es un caso de metacognición donde el objeto del pensamiento es la memoria. 

Pasamos a exponer las bases y definiciones empíricas sobre el particular. Un rasgo sustancial en el al concepto de metacognición es la noción de pensar los propios pensamientos de uno mismo. Se puede pensar sobre lo que uno conoce (conocimiento metacognitivo), lo que uno hace conscientemente (habilidad metacognitiva), o sobre cual es el estado cognitivo o afectivo de uno (experiencia metacognitiva). Para diferenciar el pensamiento metacognitivo de otro tipo de pensamientos, es necesario considerar la fuente de estos pensamientos metacognitivos. Los pensamientos metacognitivos no surgen de la inmediata realidad externa de una persona, más bien su origen está ligado a la representación personal de esa realidad, lo cual puede incluir lo que uno conoce sobre la representación interna, cómo funciona, y cómo uno siente sobre ello. Por lo tanto, la metacognición ha sido a veces definida como pensar sobre el pensar, cognición sobre la cognición, o usando las palabras de Flavell “conocimiento y cognición sobre el fenómeno cognitivo”. 

En la descripción de Flavell a la que aludimos, la idea de la metamemoria envuelve la estructuración y almacenaje inteligentes, y la monitorización inteligente sugiere que los pensamientos metacognitivos son comportamientos mentales deliberados y planeados, intencionados, dirigidos a una meta, y orientados hacia el futuro, que puede ser usado en el logro de una tarea cognitiva. 

La idea de un pensamiento planificado y dirigido a una meta, aplicada a los pensamientos de uno para desarrollar una labor cognitiva encaja perfectamente con la concepción de Piaget de operaciones formales. Durante esta etapa del desarrollo cognitivo, las habilidades del adolescente comienzan a variar de las de los niños. Flavell escribió: “Lo que se logra realmente en el periodo de los 7-11 años, es la cognición organizada de objetos concretos y hechos per se (p. ej. colocarlos en clases, seriarlos, situarlos en correspondencia, etc. ). El adolescente también ejecuta estas operaciones de primer orden, pero hace algo más, algo necesario que es precisamente lo que convierte su pensamiento en formal más que en concreto. Toma el resultado de estas operaciones concretas, las proyecta en forma de hechos, y luego procede a seguir operando en ellas (implicaciones, conjunciones, identidad, disyunción, etc.). Las operaciones formales, entonces, son realmente operaciones ejecutadas sobre los resultados de operaciones previas (concretas). Piaget tiene en mente este atributo de “hechos sobre hechos” cuando se refiere a las operaciones formales como operaciones de segundo grado u operaciones de segundo orden”. 

Inhelder y Piaget  proporcionaron una ulterior elaboración en operaciones de segundo grado: “…Esta noción de operaciones de segundo grado también expresa la característica general del pensamiento formal - va más allá del marco de las transformaciones producidas directamente por la realidad empírica (operaciones de primer grado) las subordina a un sistema de operaciones hipotético - deductivas - p. ej. , operaciones que son posibles”. Por lo tanto, las operaciones de primer grado, que son pensamientos sobre una realidad empírica exterior, se pueden volver el objeto de pensamientos de mayor orden en un intento por descubrir no necesariamente lo que es real sino lo que es posible. ”El pensamiento formal es tanto pensar sobre pensar como una inversión de relaciones entre lo que es real y lo que es posible”. Refiriéndose al trabajo de Inhelder y Piaget, Flavell escribió: “otra manera de conceptuarlo sería diciendo que la operación formal constituye una especie de metapensamiento, es decir, pensar sobre el pensamiento mismo, más que en objetos del pensamiento. Los niños ciertamente no son incapaces de ésta y otras formas de metacognición.” 

Algunos años después del inicio de sus investigaciones sobre la metamemoria, Flavell  reconoció el prometedor camino abierto por esta “nueva área de pesquisas de desarrollo cognitivo”. En ese momento, trabajos sustanciales que serían luego reconocidos como básicos en la investigación metacognitiva ya habían sido presentados por otros autores. Y sus áreas de interés incluían temas tan diversos como “comunicación oral de información, persuasión oral, comprensión oral, comprensión escrita, escritura, adquisición lingüística, atención, memoria, solución de problemas, cognición social, y varios tipos de autocontrol y autoinstrucción” (Flavell). Este trabajo sobre la metamemoria se sumó significativamente al paradigma del procesamiento de la información que había emergido recientemente a través de las teorías de investigadores. Fundamental para este nuevo paradigma psicológico era la conceptualización del pensamiento como el fluir de la información dentro y fuera de un sistema de estructuras mentales. Las preguntas concernientes a cómo las estructuras se desarrollan con la edad, y cómo el almacenamiento y recuperación son controlados atrajeron la atención de un buen número de investigadores. 

El modelo de Flavell de metacognición y monitorización cognitiva se desarrolló a partir de respuestas a muchas de estas preguntas. De acuerdo con este modelo, la habilidad de una persona para controlar “una amplia variedad de empresas cognitivas ocurre a través de las acciones e interacciones de cuatro clases de fenómenos: conocimiento metacognitivo, experiencias metacognitivas, metas, y acciones o estrategias”. El conocimiento metacognitivo se refiere al conocimiento del mundo almacenado “que trata sobre las personas como criaturas cognitivas y sobre sus diversas metas, acciones, labores y experiencias”. Consiste en el conocimiento y creencias de uno sobre tres factores generales: su naturaleza propia o la naturaleza de otros como procesadores cognitivos; una tarea sus demandas, y cómo esas demandas pueden encontrarse bajo condiciones variables; y las estrategias para lograr la tarea (es decir, estrategias cognitivas invocadas para progresar hacia metas, y estrategias metacognitivas invocadas para monitorizar el progreso de las estrategias cognitivas). El conocimiento metacognitivo puede influenciar el curso de las empresas cognitivas por una deliberada búsqueda de la memoria o por un proceso cognitivo no - consciente y automático. El conocimiento metacognitivo puede conducir a una amplia variedad de experiencias metacognitivas, para Flavell experiencias cognitivas o afectivas conscientes que acompañan y atañen a las empresas intelectuales. 

La metacognición comprende “monitorización activa y regulación y orquestación consecuentes” del proceso cognitivo para alcanzar metas cognitivas. Monitorización, regulación, y orquestación pueden tomar la forma de comprobar, seleccionar e inferir, autocuestionamiento e introspección, interpretación de experiencias que continúan, o simplemente haciendo juicios sobre lo que uno conoce o no para la consecución de una tarea. Junto a las ideas de monitorización “consciente” y “activa”, regulación y orquestación de procesos de pensamiento, está la posibilidad de que pensar sobre el pensamiento de uno, a través del uso repetido, puede volverse automático, y por lo tanto no-consciente. 

El uso por parte de un estudiante, por ejemplo, de la sencilla estrategia de incrementar la concentración puede ser una elección consciente y deliberada, o puede ser una respuesta automática no - consciente desarrollada a través de años de atribuir repetidamente al aprendizaje de materias difíciles mayor esfuerzo. Si es automático y no - consciente, ¿ilustra el uso de esta estrategia un proceso metacognitivo o es simplemente cognitivo?. En un momento dado, su respuesta puede haber sido deliberada y consciente. ¿Son los pensamientos que una vez fueron metacognitivos, pero que desde entonces se han vuelto automáticos por el uso continuar aun siendo metacognitivos? Los procesos cognitivos automáticos pueden englobar conocimiento y cognición sobre el fenómeno cognitivo de uno mismo al igual que los procesos metacognitivos. 

En todo caso, al ser la gente más consciente sólo de los productos de los procesos automáticos no - conscientes que de los procesos mismos, es difícil si no imposible para la gente informar sobre ellos. 

Por tanto surge la duda de si se debe usar o no el término metacognitivo para describir pensamientos que fueron metacognitivos en un momento pero que se han convertido en automáticos y no – conscientes. La respuesta a esta cuestión es en este momento un tema a debatir. Ciertamente, la naturaleza automática y no - consciente de estos pensamientos contrasta con un destacado rasgo de la metacognición, esto es, la opinión según la cual los procesos metacognitivos engloban la consciencia de uno mismo como actor en su medioambiente y como un “deliberado almacenador y recuperador de información”. Parece razonable, por tanto, adoptar la convención acuñada por muchos investigadores y reservar el término metacognición para pensamientos conscientes y deliberados que tienen otros pensamientos como objetivo. Siendo conscientes y deliberados, los pensamientos metacognitivos no sólo son potencialmente controlables por la persona que los experimenta, sino que son también potencialmente informables y por lo tanto accesibles al investigador. Esta convención será la adoptada por nuestra parte en esta Tesis. 

Realizadas estas aclaraciones podemos a continuación aludir a otras contribuciones en la definición de la metacognición que nos ocupa no menos relevantes para nuestra tesis. 

Sumándose a la contribución de Flavell a la metacognición, Kluwe clarificó más el concepto identificando dos atributos generales comunes a las actividades calificadas como metacognitivas: el sujeto que piensa tiene algún conocimiento sobre su propio pensamiento y el de otras personas; el sujeto que piensa puede monitorizar y regular el curso de su propio pensamiento, es decir, puede actuar como el casual agente de su propio pensamiento. Por lo demás usando una distinción hecha anteriormente por Ryle, Kluwe atribuyó el primer atributo al conocimiento declarativo, “datos almacenados en la memoria a largo plazo,” y el segundo atributo al conocimiento procedural, “procesos almacenados de un sistema”. 

Kluwe ayudó a hacer una distinción más aguda entre lo que es y no es metacognición – algo no siempre determinado fácilmente, como sugería la anterior polémica sobre el pensamiento automático y no - consciente. Los datos almacenados en la memoria a largo plazo y los procesos almacenados de un sistema que pueden ser encontrados tanto a niveles metacognitivos como cognitivos. Según Kluwe, a niveles cognitivos, los datos almacenados pueden corresponder simplemente al campo del conocimiento, que se refiere a lo que una persona conoce como los “dominios de la realidad” (conocimiento sobre matemáticas, interacciones sociales, historia personal), y los procesos almacenados pueden consistir simplemente en procesos de solución (es decir, procesos dirigidos a la solución de un problema específico). 

Los procesos que “monitorizan la selección y aplicación tanto como los efectos del proceso de solución y que vuelven a regular la corriente de actividad resolutiva” representan, según Kluwe el conocimiento metacognitivo procedural. Kluwe usa el término proceso ejecutivo para denominar este tipo de conocimiento procedural. Los procesos ejecutivos engloban la monitorización y regulación de otros procesos del pensamiento, y por lo tanto, se corresponden con las habilidades metacognitivas de Brown y las estrategias metacognitivas de Flavell. Los procesos de monitorización ejecutiva son los “dirigidos a la adquisición de información sobre el proceso de pensamiento de una persona” (Kluwe). Engloban las decisiones de una persona que ayudan a:

identificar la labor en que uno está trabajando en el momento,
comprobar el progreso actual de ese trabajo,
evaluar ese progreso,
y predecir cuál será el resultado de ese progreso.  

Los procesos de regulación ejecutiva son aquellos que están “dirigidos a la regulación del curso del propio pensamiento”. Engloban las decisiones de uno que ayudan a señalar los recursos que uno tiene para la labor presente, determinar el orden de pasos a tomar para completar la tarea, y para establecer la intensidad o la rapidez con que uno debe cumplimentar la tarea. 

Por tanto, las distinciones generales entre conocimiento procedural y declarativo y las distinciones más finas entre lo que es metacognitivo o no en cada clase de conocimiento han ayudado para ulteriores definiciones de la monitorización cognitiva y metacognitiva. Quizás de forma más destacada Kluwe ha ayudado a enfatizar la importancia de la investigación metacognitiva como un medio para alcanzar un mayor conocimiento de los humanos no sólo como organismos pensantes sino también como organismos auto - regulativos capaces de asesorarse a sí mismos y a otros y de dirigir su conducta a metas específicas:

Es importante que los seres humanos se conozcan a sí mismos como agentes de su propio pensamiento. Nuestro pensamiento no es algo que simplemente suceda, como un reflejo, es causado por la persona que piensa, puede ser monitorizado y regulado deliberadamente, está bajo el control de la persona que piensa.

El que las personas puedan monitorizar y regular su pensamiento, cómo y cuándo pueden hacerlo, y si hay mayores probabilidades de éxito gracias a la monitorización y regulación dependen de la tarea, de las demandas exigidas por la tarea, el conocimiento que se tenga sobre esa labor, y los tipos de estrategias cognitivas que pueden aportar para elaborar dicha tarea. Es igualmente importante cómo uno se auto - asesora como organismo autorregulatorio, como “agentes de su propio pensamiento” (Kluwe. Por ejemplo, muchos piensan que son terribles solucionando enunciados matemáticos, porque creen que cualquier enunciado matemático les eludirá siempre. Están poco motivados para buscar una solución, e incluso menos motivados para monitorizar y regular sus intentos. También muchos se ven sobrepasados por el estrés y la ansiedad siempre que se les pide que actúen delante de un grupo de estudiantes, haciéndoseles casi imposible monitorizar y regular su actuación. Por lo tanto la valoración del estado afectivo de uno mismo sirve de portal a ulteriores valoraciones que conciernen a la tarea, sus demandas y al conocimiento necesario para lograr completarlo, así como a las estrategias para completarlo. Estos estados de motivación personal a menudo “determinan el curso de la adquisición de nuevas estrategias y, más importante, la similitud entre transferencia de estrategia y la cualidad del auto-conocimiento de la naturaleza y función del proceso mental” (Borkowski). 

La noción de auto - eficacia encuentra eco en Paris y Winograd quienes creen que la mayoría de los investigadores reconocen ahora una definición de la metacognición que “captan dos rasgos fundamentales de metacognición – autoestimación y auto-administración de la cognición”. Las autoestimaciones son las reflexiones personales de una persona sobre su conocimiento y habilidades, y sus estados afectivos que repercuten en sus conocimientos, habilidades, y características como aprendices. Tales reflexiones contestan preguntas sobre “qué sabes, cómo piensas, y cómo y cuándo aplicar conocimientos y estrategias (Paris, Winograd, 1990). La auto-administración se refiere a las “metacogniciones en acción”, es decir, a los procesos mentales que ayudan a “orquestar aspectos que solucionen un problema”. Centrarse en la autoestimación y auto-administración ayuda en la conceptualización de los aprendices como individuos que necesitan ser englobados activamente en la orquestación de la construcción de su conocimiento. 

Con esta breve revisión sobre la definición de la metacognición teníamos la intención de proporcionar una síntesis de los procesos de pensamiento que han sido asociados a este término. Ciertamente se podría decir mucho más sobre este particular. Esperemos que esta síntesis de la literatura al respecto haya mostrado que lo que comenzó en 1970 como un concepto confuso ha evolucionado con los años hasta ser definido de una forma más precisa y que el mismo puede ser localizado en multitud de campos de la investigación psicológica. Aunque no todos los investigadores estarán de acuerdo con algunos de los más confusos aspectos de la metacognición, parece haber consenso general de que una definición de la metacognición debe incluir al menos estas nociones: el conocimiento del conocimiento de uno, procesos, y estados cognitivos y afectivos.







Extraído de
Estrategias metacognitivas y de aprendizaje: estudio empírico sobre el efecto de la aplicación de un programa metacognitivo, y el dominio de las estrategias de aprendizaje en estudiantes de E.S.O, B.U.P y Universidad
Memoria para optar al grado de doctor presentada por
Pedro Mariano Bara Soro
Bajo la dirección del Doctor: Esteban Sánchez Manzano

lunes, 13 de junio de 2011

La memoria en el salón de clases

La memoria en el salón de clases
Para mejorar la memoria
Juegos de palabras, rimas y otros trucos han sido usados como estrategias para memorizar más rápidamente algunos datos. En la escuela primaria, por ejemplo, se continúa usando una especie de “sonsonete” o tonadilla a la hora de aprender las tablas de multiplicar. Todas estas acciones se constituyen en herramientas mnemotécnicas más o memos afortunadas.
Las técnicas de memorización son muy populares y frecuentemente están basadas en la asociación de elementos visuales o auditivos.
Desde la perspectiva cognitiva, más que aprender repitiendo frases sin sentido, se afirma que los aprendizajes deben ser significativos.
La repetición significativa es el término que se utiliza para designar el proceso de memorización que no consiste en una repetición del pasado, sino en un acto cognitivo que lo enriquece, conservándolo.
Cuando se desea lograr un aprendizaje es importante considerar, entre otros, los factores siguientes:
• La significación del contenido. Aunque muchas veces existe la necesidad de acudir a la repetición, se aprende más fácilmente aquello que interesa, lo que está en relación con lo que se usa, se sabe o se entiende. Howe concluye su libro sobre la memoria con una frase muy cierta: “Si queremos recordar alguna cosa debemos estar seguros de entenderla”.19
• La atención. La tarea de memorizar cualquier contenido se torna más difícil en la medida en que el sujeto debe atender simultáneamente a diversos estímulos, pues su capacidad mnemotécnica se dispersa o reparte, resultando en un bajo rendimiento. De ahí que el ambiente de aprendizaje debe ser una de las preocupaciones principales de la escuela.
• La motivación. El interés en el material informativo a captar juega también un papel primordial. Podría decirse que existe una relación directa entre el aprendizaje logrado y el interés que se tenga en ello. No obstante, es necesario aclarar que se está hablando de un interés profundo que va más allá de la memorización (incluyéndola), que pretende captar las relaciones entre fenómenos.
• El tiempo. Cuando existe la intención de abordar nuevos contenidos, plasmándolos en la memoria, no se debe olvidar que todo aprendizaje requiere tiempo, además de que el sujeto que aprende debe tener previamente las estructuras necesarias. El apresuramiento suele resultar contraproducente, pues no se da la oportunidad a integrar la materia en un modelo interior que tenga sentido, significación.

Anteriormente se señaló que el proceso de aprendizaje tiene como uno de sus componentes básicos la memoria. El desarrollo de esta capacidad ha quedado comprendido como indispensable en diversos programas para aprender a solucionar problemas. Estos programas incluyen estrategias o técnicas de carácter heurístico: entre ellos se puede citar el denominado “Un practicum en el pensamiento”, desarrollado en el Departamento de Psicología de la Universidad de Cincinnati. El Programa consistió en un curso integrado por una serie de temas como trabajar en grupo, escuchar, habilidades de estudio, e incluía la memoria brindando una serie de técnicas mnemotécnicas. La evaluación arrojó un 0.58 de mejora en la capacidad de memorización de los sujetos, siendo ésta una de las dos habilidades con mayor puntuación. Ello demuestra que efectivamente es posible ejercitar y elevar el rendimiento en esta capacidad específica. Hubo también cambios positivos en los resultados de las demás habilidades incluidas en el programa, lo cual aumentó la autoestima de los estudiantes, repercutiendo favorablemente en su desempeño global.
Para lograr la mejoría de la capacidad memorística hay quienes aconsejan el uso de estrategias o tácticas sencillas. Una de ellas consiste en interrogar los contenidos para extraer de ellos la información significativa; a ello pueden ayudar las clásicas preguntas: qué, quién, cuándo, cómo, dónde, por qué y para qué.
En general, la solución de problemas por parte de los estudiantes, así como la línea del aprendizaje por descubrimiento (Bruner, 1961), que en los últimos años está teniendo gran auge y cada vez más adeptos, afirma que al “descubrir” una respuesta se ayuda a disminuir uno de los más serios problemas de la memoria: la recuperación, porque cuando el material se organiza o estructura debidamente al ser adquirido, es mucho más fácil su recuperación posterior.
Cabe señalar que una de las metas de los docentes debe ser no únicamente dar a conocer información a los estudiantes, sino fundamentalmente propiciar que conozcan sus capacidades, que autorregulen su aprendizaje, lo que se ha dado en llamar la metacognición. En el ámbito de la memoria, al uso de mecanismos propios para regular la adquisición, retención y recuperación se le ha llamado metamemoria.





Conclusión
La memoria como proceso de aprendizaje tiene un carácter activo que consiste en re–crear el significado haciéndolo propio.
La existencia de esquemas y estructuras es necesaria y condición sinne qua non para que se produzca la integración de datos en la memoria, pues actúan como elemento organizador, como el “molde”, aunque flexible, en el que ha de acomodarse el material novedoso.
Aunque se ha hablado de contenidos, el aprendizaje de procesos también pasa por la memoria, en sus fases de adquisición y recuperación.
En el aprendizaje, tanto de procesos complejos como básicos (ejemplo: la memoria), el entorno cultural, económico o ideológico son determinantes, así como la interacción social que puede llevar a un sujeto a desarrollar sus capacidades con la ayuda adecuada, o a inhibirlas si no se le presta apoyo o éste es excesivo.
Los esfuerzos educativos deben encaminarse a lograr sujetos activos, independientes y críticos. Para ello hay que diseñar programas y estrategias que desarrollen la creatividad, el pensamiento autónomo y, en especial, la metacognición. De los componentes de esta última, es la metamemoria tal vez uno de los más sencillos de desenvolver por la amplia difusión que ha tenido desde hace mucho tiempo y porque para su desarrollo pueden ser utilizados sin muchas dificultades los adelantos tecnológicos, en especial la computadora, sin perder la vista la dimensión cognitiva.

martes, 30 de marzo de 2010

Diez claves sobre cómo aprendemos

En los últimos años los avances científicos nos han ayudado a conocer mejor cómo trabaja nuestro cerebro durante los procesos de aprendizaje. Hemos recopilado algunas claves que pueden resultar útiles tanto para los estudiantes universitarios como para los docentes.

1. No es el tamaño de nuestro cerebro sino el número, la diversidad y el grado de interacción entre las neuronas lo que determina nuestra capacidad de aprender (plasticidad cognitiva).


2. Según una investigación sobre el cerebro realizada por científicos del MIT en 2009, existen dos regiones cerebrales concretas que se activan sólo cuando hacemos las cosas bien, y no cuando las hacemos mal. Dado que las áreas activas están vinculadas con el aprendizaje y la memoria, los científicos han llegado a la conclusión de que aprendemos más de los aciertos que de los errores.


3. Científicos argentinos y brasileños demostraron a principios de 2010 que la dopamina es el neurotransmisor clave que regula la duración de la memoria, y que actúa en varias regiones del cerebro, en particular en una que tiene forma de caballito de mar y recibe el nombre de "hipocampo". Si lo que uno aprende o experimenta resulta importante o placentero, la dopamina activa el hipocampo para que guarde mejor esa memoria. Pero si lo que uno aprende no le satisface la información se borra rápido.


4. La memoria de trabajo puede predecir mejor el éxito o el fracaso de un estudiante que su cociente intelectual, según los expertos. Este tipo de memoria se refiere a los procesos que se utilizan para retener información en la mente durante un período corto de tiempo y para manipular esta información. La memoria de trabajo se potencia, por ejemplo, en reuniones y actividades sociales. Y se reduce si pasamos mucho tiempo viendo la televisión.


5. Según datos recientes, hoy los estudiantes sufren cinco veces más ansiedad y estrés que sus pares hace 80 años, y eso afecta negativamente a su memoria y a su capacidad de concentración.


6. Pasar la noche en vela para estudiar para un examen disminuye notablemente nuestra capacidad de aprendizaje. Por el contrario, dormir una larga siesta por la tarde prepara al cerebro para recordar cosas y aumenta un 10% el rendimiento. "Es como reiniciar un ordenador para que funcione sin problemas", afirman los responsables de la investigación, de la Universidad de Berkeley.


7. Aprender es muy sano. Hace unos meses, un equipo de neurobiólogos de la Universidad de California en Irvine obtuvo por primera vez pruebas visuales de que el aprendizaje potencia la salud del cerebro y retrasa el envejecimiento, reduciendo el riesgo de sufrir demencia y Alzheimer. ¡Todo un argumento en defensa de la formación continua!


8. Científicos de la Universidad Pompeu Fabra (España) han calculado que cada persona guarda en su diccionario mental una media de 50.000 palabras, tiene una capacidad para pronunciar hasta tres en un segundo y apenas comete errores. Estudiando también cómo se procesa el lenguaje, investigadores de la Universidad de Barcelona demostraron el pasado mes de febrero que los nuevos nombres y verbos que aprendemos se almacenan en zonas diferentes del cerebro.


9. Un estudio reciente realizado en la Unión Europea ha demostrado aprender idiomas es positivo para el cerebro. Además de que probablemente retrase la demencia, los investigadores han identificado que podría favorecer el aprendizaje, la creatividad y el razonamiento complejo, las capacidades sociales y comunicativas, y la flexibilidad mental.


10. La ingesta de magnesio potencia los procesos neuronales clave para el aprendizaje y la memoria, según un estudio reciente publicado en la revista Neuron. Lo malo es que según Guosong Liu, coautor de la investigación, "la mitad de la población de los paises industrializados padece un déficit de magnesio, que aumenta con la edad".


 


Fuente


http://www.universiag10.org

miércoles, 28 de octubre de 2009

Las matemáticas identifican el peso del factor cultural en el aprendizaje

Soy docente, Profesor de Matemática, y di clases durante mucho tiempo, me preocupaba por la motivación, y los límites que tenían mis acciones para lograr ese efecto. También investigaba sobre los esquemas de conducta de mis alumnos, o sea lo que ellos consideraban sobre situaciones de la vida en las aulas como: ¿Para qué voy a la escuela? ¿Debo prestar atención? ¿Cuánto tiempo? ¿Deben ser las clases “divertidas”? ¿Qué producen las interrupciones de las clases? ¿Qué significa “concentrarse? ¿Debo resolver problemas? ¿O el profesor debe explicar tan bien, que todo me resulte fácil? ¿Las cosas “difíciles”, deben estar en las clases de matemática? ¿Debo dedicarle tiempo en casa a la materia? Siempre tuve la impresión de estar frente a un muro, y me acostumbré a lograr, en esos aspectos, solo pequeñas victorias.

Creo que estamos en presencia de algunas de las creencias sociales sobre lo que debe ser la escuela, que a nivel sistema educativo tienen una fuerte influencia. Por eso publico un artículo del diario español “El País” que hace un interesante aporte sobre el tema.

Las matemáticas identifican el peso del factor cultural en el aprendizaje
La disciplina y el ansia de promoción social, claves del gran nivel de los asiáticos. En una clase de secundaria de Shanghai la demostración de un teorema matemático es igual que en Francia. Pero la rapidez de funcionamiento de la clase, la concentración de los alumnos y su agilidad en las respuestas, o la preparación y organización de los temas de cada sesión que realiza el profesor, no. "En la clase de Shanghai hay algo muy bien pensado, muy bien estructurado desde el punto de vista de la función docente y de la interacción del alumno con el profesor. No se observan muchas clases así en mi país", sostiene Michelle Artigue, presidente de la Comisión Internacional de Educación Matemática (IMIC) y catedrática de la Universidad de París VII. El "éxito" reside en "dos claves", según Artigue, "en el nivel de disciplina y concentración de los alumnos y en el trabajo que realizan después de clase. No es comparable con el de Europa".

Los estudiantes de algunos países del sudeste asiático (entre ellos, Corea, Taiwán o China) han superado con creces a sus homólogos del mundo entero en el campo de las matemáticas en estudios internacionales como TIMMS o PISA. Sin embargo, "este éxito no parece haber ido acompañado por las correspondientes actitudes positivas hacia las matemáticas", indica Frederic K. S. Leung, de la Universidad de Hong Kong y profesor corresponsable del estudio junto a Artigue. Es decir, los buenos resultados académicos no son proporcionales al volumen de estudiantes que después se dedicarán a las matemáticas.

Buscando explicaciones de estos "resultados" y "actitudes" de los alumnos se han examinado algunas características relevantes que se resumen en los resultados del TIMSS Video Study, que se analizaron el jueves y viernes en Valencia, de la mano de los principales expertos asiáticos y occidentales en educación matemática de Finlandia, China, Corea, Hungría, Nueva Zelanda, Taiwán, Hong Kong, EE UU, India y España reunidos en un congreso internacional sobre Los paradigmas de la educación matemática para el siglo XXI. El estudio concluye que "el éxito en los resultados y las actitudes que presentan los estudiantes del sudeste asiático no pueden atribuirse sólo a las peculiaridades del entorno o a la manera en que se imparten las clases en estos países". Por primera vez, "se han propuesto factores culturales como posibles explicaciones tanto de los resultados obtenidos como de las actitudes mostradas". Entre ellas, el valor de la disciplina, de la autoridad docente y de la educación como factor de promoción social, que priman en los países de tradición confuciana frente a los de la cultura judeocristiana, admite Artigue. Leung menciona "la importancia de la familia en el valor que se le da en China al aprendizaje escolar. Los padres ayudan a sus hijos en las tareas e invierten mucho dinero en clases".

La segunda conclusión es que "Asia no es uniforme", apunta Manuel de León, director del Instituto de Ciencias Matemáticas del CSIC. Una clase de matemáticas en Japón es más parecida a una en Francia o Alemania. "Hay que investigar más para entender cómo la cultura influencia la manera de aprender y enseñar la visión de las matemáticas. Porque, pese a que las matemáticas son un lenguaje universal, hay diferencias muy grandes, incluso entre los propios países europeos entre una clase de matemáticas en Inglaterra o en Francia", subraya Artigue.

Por el contrario, según Wei-Chi-Yang, el fundador de la Conferencia Asiática, el sistema coreano tiene también sus factores negativos. "Yo lo aprendí todo de memoria, por eso quiero ofrecer otras cosas a los alumnos. Y las Nuevas Tecnologías son un factor clave para la creatividad y la motivación". Chi-Yang confiesa que este sistema tan disciplinado de enseñanza resultó un lastre al realizar su tesis doctoral de forma individual, y lo es si no se enseña también a ser críticos. Aunque reconoce que sus resultados son mejores que los de los alumnos estadounidenses. Entre otras razones, porque casi el 50% de profesores estadounidenses ni siquiera tiene la especialidad de matemáticas o no han finalizado la asignatura de Cálculo. Mientras que en Corea, "aunque no tengo que enseñar cálculo, lo aprendo". "Creo que el nivel del profesorado es muy alto. Y están muy bien pagados".

En India, el país de los brahmanes, que están en la cima de la sociedad y son considerados unos eruditos, "la educación es un factor clave de promoción social". Pero también lo es el "factor demográfico", según Eva Borreguero, directora de programas educativos de Casa Asia. "En un país con 1.300 millones, estudiar es un privilegio: muchas veces se tienen que desplazar kilómetros para ir a la escuela, y las familias lo valoran mucho".

Luis Puig, de la Universidad de Valencia, sostiene que aunque los alumnos españoles según los informes PISA de 2003 y 2006 aparecen en el furgón de cola en Matemáticas, Ciencias y Lectura, "la realidad no está tan mal". Porque, al contrario que los asiáticos que suben la nota porque tienen una media muy alta de buenos alumnos, lo que neutraliza a los muchos malos, en España el sistema es más equitativo y no se acentúan tanto las diferencias. Aunque insiste en la necesidad de "un pacto de Estado", que libere a las leyes educativas de los vaivenes políticos, otorgue estabilidad y se revaloricen la escuela y la función docente.

Un currículo común "
La creatividad no se obtiene con ejercicios memorísticos", sostiene Wei-Chi-Lang, que fue muy crítico con el sistema coreano, pero que defiende que las "matemáticas" tanto en Corea como en China son "una asignatura privilegiada". Se ha pasado del uso de las calculadoras científicas en clase a la generalización de los ordenadores e Internet. Aunque abundan las desigualdades por regiones. En Francia, desde 2004 se ha incluido la competencia tecnológica en el examen oral de los futuros profesores. Pero el ordenador es sólo el principio. "La gente confía en la máxima de Confucio, si le das a un hombre un pescado, le das comida para un día. Pero si le enseñas a pescar, comerá toda la vida". En matemáticas funciona igual: "Si se memoriza una fórmula se aprueba un examen; si se entiende se pueden descubrir muchas matemáticas", concluye Chi-Lang. En esa dirección caminan el Proyecto Klein, que dirige el neozelandés Bill Barton, para crear un "currículo común de 300 páginas" para que los profesores combinen conocimiento, creatividad y nuevas tecnologías. Y el proyecto europeo Intergeo, de recursos en red, que se presentará en dos semanas.

http://www.elpais.com/articulo/educacion/matematicas/identifican/peso/factor/cultural/aprendizaje/elpepuedu/20091026elpepiedu_1/Tes
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