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lunes, 13 de abril de 2020

La educación y el rol docente en época de coronavirus


El debate sobre el aislamiento social preventivo masivo recorre el mundo. En relación a la educación no hay mucho debate “alternativo”. Las políticas públicas oficiales que pregonan el aislamiento como única medida viable, junto al miedo y el desconocimiento, hicieron de los sistemas educativos focos de atención y se suspendieron masiva, y abruptamente, de toda la actividad en casi la totalidad de los países del planeta.


Publicó la UNESCO un informe que asegura que “casi el 80% de la población estudiantil mundial no está asistiendo a la escuela debido al COVID19”. Son 1.370 millones de estudiantes sin asistencia a las escuelas en todo el mundo, de 138 países, que como China, Italia, España Corea del Sur y Argentina han resuelto el aislamiento social preventivo . En todo el mundo las sociedades valoran el trabajo docente on line pero nos preguntamos ¿cuál es su alcance? ¿es posible que llegue a todos? ¿existe una brecha digital? A su vez los gobiernos están calculando cuánto pierden los capitalistas con la suspensión de clases. Alcances y contradicciones de la pedagogía en tiempos de Coronavirus.

En una nota en el diario The Economist, evaluaron que “Los datos sobre si los cierres de escuelas frenará a covid-19 son limitados. Los niños pueden no ser las "principales vías de transmisión", dice Michael Head, quien estudia la salud global en la Universidad de Southampton. Y los costos económicos, sociales y educativos son pesados. El 12 de marzo, Bill de Blasio, el alcalde de Nueva York, dijo que había "muchas, muchas razones" para no cerrar las 1.800 escuelas de la ciudad (aunque el 16 de marzo lo hizo, cerrando el sistema escolar más grande de Estados Unidos durante al menos cuatro semanas)”. En la historia, cuesta encontrar otros casos así.

Otro ejemplo es Cuba, donde se desplegaron medidas higiénicas en los centros escolares, como el lavado de las manos y la limpieza general del centro, sobre todo en las cocinas y comedores, pero que son acciones que resultan necesarias en cualquier etapa.Y, sobre todo, se realizaron testeos diarios de fiebre en círculos infantiles y escuelas primarias con el objetivo de que los niños que presenten síntomas no sea riesgo para los demás y son enviados a sus centros de salud correspondientes. Hasta el momento, en base a esta política en Cuba las escuelas no se pararon, con un trabajo conjunto entre salud y educación. Las universidades también continuaron con sus habituales clases y se sumaron a los planes de prevención y actuación.

Pero el avance del contagio a nivel mundial, en relación a la cuestión educativa, abre preguntas como ¿quiénes cuidan a los hijos de las trabajadoras y trabajadores de la industria y servicios esenciales como salud, servicios y transporte? ¿con quiénes pueden dejar a sus hijos las mujeres que trabajan cuidando a otras personas?, entre otras. Es que afectar el funcionamiento de las escuelas genera un “desorden” que hay que planificar y atender.

En todas partes del mundo las preguntas son similares, y entre otras definiciones y funciones, las escuelas cumplen un rol en el “cuidado de niños” a cargo de las y los trabajadores de la educación, para que las familias puedan ir a trabajar y ahorrar “este gasto” a los capitalistas, a favor de sus ganancias. Que el costo de suspender las clases tenga una relación directa con el PBI, habla de la necesidad del capitalismo y los gobiernos de mantener a los niños, de sostener el sistema educativo aún en su mínima expresión, mientras sus madres y padres son explotados en los trabajos.

Dos caras de la misma moneda
Esta función “cuidadora” se combina con esa realidad de que las escuelas públicas se convierten cada vez más en campos de entrenamiento empresarial financiados por el Estado. Lo vemos en pasantías y otras actividades que preparan para “el mundo del trabajo”, Las escuelas públicas son también espacios donde la fuerza de trabajo (del futuro trabajador) se reproduce socialmente e ideológicamente. Como en el caso de la salud pública, en la educación, el Estado desembolsa algunos fondos para la reproducción social de la fuerza de trabajo.

Lo podemos ver desde los curriculum y los estándares educativos, hasta los métodos, que se enfocan cada vez más en preparar a los niños para las demandas del mundo laboral, y menos en su desarrollo cognitivo integral y sus necesidades inmediatas. En EEUU, por ejemplo, los CEOS tecnológicos como Bill Gates y Mark Zuckerberg de facebook han defendido que se enseñe programación desde edades muy tempranas, pese a que las más prestigiosas escuelas privadas en el Silicon Valley no permiten computadoras en las aulas. También, la renombrada educación emocional y sus propuestas de “entrenamiento” y mordazas sobre sensaciones llamadas “negativas” y todo tipo de estrategias adaptativas y de regulación emocional están muy en boga. Como venimos expresando en numerosas notas en este Diario, hay una agenda impuesta por las empresas acorde a sus necesidades qué es el de las llamadas neurociencias y a lo que se están aggiornando programas y propuestas pedagógicas en todo el mundo.

Educación 2.0 ¿una brecha digital?
Pero frente a la crisis abierta por la Pandemia los programas impuestos, las directivas y las propuestas que se vienen imponiendo, podemos decir que de alguna manera se dislocaron. Y frente a la imposibilidad de la educación presencial, cara a cara, fueron los docentes de todo el mundo quienes tomaron rápidamente cartas en el asunto, y con los mismos desafíos, aunque no las mismas posibilidades,a lo largo y ancho de todo el mundo tuvieron que, creativa y solidariamente, poner en pie formas distintas de educar.

La educación argentina, que en sus diversos sistemas provinciales y hasta municipales, contiene 12,5 millones de niños, niñas y jóvenes, y 1,2 millones de docentes, pasó en 4 días de ser presencial a distancia (virtual o no, según los contextos y posibilidades), por la crisis del coronavirus. Una capacidad enorme de mutación de un sistema a otro, que si fuera realmente para todos y con presupuesto e insumos, tendría una fuerza creativa entusiasmante. Como contrapartida, se fueron vislumbrando muchas cuestiones como las debilidades materiales de la enseñanza on líne. El limite elemental es que muchos de nuestros alumnos no tienen ni la más mínima posibilidad de acceder a una computadora o celular de calidad y sobre todo a internet. Mientras los docentes están dentro de esta carrera frenética por no dejar solos a millones de alumnos, muchas empresas, proyectos y fundaciones que publicitan plataformas educativas capitalistas ven una jugosa oportunidad en medio de la crisis y asoman sus garras. Ni hablar de las aplicaciones sugeridas para aulas virtuales que son negocio de Google como HangOut, Google Classroom o Meet-up, Edmodo. Google, Microsoft, Snappet, BlinkLearning, YouTube, WhatsApp y un sinfín más de empresas buscan hace rato hacerse de las aulas y, como en toda crisis, siempre hay quien ve una oportunidad para los negocios..

En el mundo, los recursos en línea son cada vez más populares, y con esta pandemia se pusieron en juego. Pero pocos países cuentan con una infraestructura digital desarrollada para todos los estudiantes. Como muestra, solo en Estados Unidos, 7 millones de niños en edad escolar no pueden acceder a Internet en casa. En Argentina, las empresas privatizadas como Telefónica recién este martes 24 de Marzo accedieron a no cortar el servicio por falta de pago, aunque igual bajarán cantidad megas y velocidad. Difícil hacerse de una clase virtual si a veces no llega ni un, ya caduco, 3G o no se cuenta con una impresora elemental.

En Argentina se viene usando educación a distancia sobre todo en estudios superiores. Pero no es generalizado. En la educación Inicial, Primaria y Secundaria es un anhelo, aún contar con algo de conectividad. El problema presupuestario es un límite concreto. En la educación argentina, por herencia de las leyes de la última dictadura militar, las escuelas están a cargo de las provincias y no del estado nacional. Por eso, al mismo tiempo que el ministerio de Educación de la Nación desarrolló una plataforma digital, las gobernaciones fueron definiendo de qué manera van a implementar, en cada distrito, la enseñanza a distancia. 24 sistemas educativos que de un día para el otro tuvieron que aggiornarse, presentando una desigualdad muy grande entre distritos, donde, claramente las posibilidades no son iguales por zonas. Las zonas rurales no cuentan ni con contenidos pedagógicos a través de radios, que podrían llegar a la población, y que el Estado podría implementar solo con voluntad política.

Según la revista Jacobin, en EEUU, los esfuerzos de los maestros de Cambridge para asegurarse de que sus estudiantes más marginados no se queden con hambre o desconectados no son sorpresa. Los estudiantes fueron enviados a casa con paquetes de tareas, libros de la biblioteca, instrumentos musicales y un Google Chromebook para conectarse virtualmente con sus maestros durante el receso inesperado. Pero en Cambridge, como en tantas otras ciudades y pueblos de todo EEUU, no todos los estudiantes tienen acceso a Internet de banda ancha en sus hogares.

Acceso y calidad: una cuestión de clase
La clase dirigente en Argentina, desde los orígenes de la formación del Estado, ha proyectado un sistema educativo acorde a sus propios objetivos. La educación nunca estuvo ajena a los intereses de clase, a pesar de su apariencia de neutralidad y universalidad. A cada “proyecto de país”, a cada esquema de acumulación capitalista, le correspondió un determinado proyecto para “adecuar” la educación a los intereses de la burguesía nacional y extranjera. Hoy responde a nivel internacional y nacional, a las necesidades del capital de precarizar aún más la mano de obra, con millones de jóvenes entrando a trabajar al “capitalismo de plataforma” como lo es Rappy, O´Globo, Pedidos Ya y Ubber, entre otros. Y en Argentina y América Latina esto se profundiza con la injerencia del imperialismo de la mano del FMI que tiene planes de saqueo en la región.

Sin embargo, un pilar ideológico que impuso la burguesía en la estructuración de la educación, es que este está basado en una supuesta igualdad. Y allí radica la expectitiva y esperanza de millones. Esto explica la sensación de masas que “estaba todo bien hasta que vino la pandemia”. Sabemos bien que esta es una ilusión y que las condiciones materiales de existencia hacen a la diferencia a la hora de la trayectoria escolar. Pero lejos de la resignación históricamente los trabajadores de la educación de todo el país hacen esfuerzos denodados en contextos diversos, pero de expresa miseria y pobreza.

Quedaría entonces por preguntarnos, al calor de la enorme fuerza y reconocimiento que mostraron los profesores a lo largo y ancho del mundo ¿cómo podemos controlar cada vez más la información que envían y detentan las escuelas y los ministerios de educación? ¿cómo realmente se puede poner en pie una alianza indisoluble con las familias trabajadores que concurren? ¿funcionan los grupos de Whatsapp (u otras redes de comunicación) con la familias para la transmisión de la información y la consulta sobre las necesidades de estas familias? ¿Es posible pelear por la democratización total de las instituciones educativas, con funcionamientos por asambleas, cargos revocables, proyectos votados de abajo para arriba, junto a la comunidad? ¿Es válido preguntarle a los estudiantes que quieren estudiar y cuál es el mejor modo?

Pensemos por ejemplo, lo que sería si pudiéramos imponer a los gobiernos que garanticen que ninguna familia esté sin internet y sin comunicación, con la rehabilitación de todas las líneas incomunicadas o dadas de baja por falta de pago, y postergación de los vencimientos de las facturas. Redes de wi fi gratuito o módem inalámbricos donde no haya zona wi fi. Equipos y servicio de Telefonía fija y/o móvil gratuita a cargo de las empresas de telecomunicaciones. Entre otras medidas que se pueden tomar para empezar a pensar esto de la “igualdad”.

Las y los trabajadores a la cabeza
La predisposición y la organización docente (donde muchos van aprendiendo desde cómo transmitir la enseñanza en forma on line, subir materiales a una plataforma, enviar archivos y otros procedimientos) pareciera ser que a pesar de todo funcionar de alguna manera. Pero es difícil hoy hacer un balance global del impacto.

La educación pública, que viene de un proceso de degradación integral de sus aspectos estructurales, financieros, pedagógicos y las condiciones mismas laborales y de vida de docentes y estudiantes afrontó el desafío ante esta nueva crisis con basta experiencia en garantizar que la educación siga andando a pesar de la realidad material .

Lo que deja a la vista, en Argentina y en todo el mundo, el rol clave de millones de trabajadores y trabajadoras de la educación, en sus diferentes niveles, ligados íntimamente a todas las comunidades y sus realidades. El conocimiento profundo de la realidad que viven las familias que concurren a la escuela y sus vínculos estrechos, hablan de un potencial enorme. A esto se le suma la extensión territorial sabiendo que hay escuelas en cada barrio de todas las Ciudades, como en las zonas periféricas o rurales.

Las familias de la escuela
En Estados Unidos, son alrededor de 26 millones de niños en escuelas, aproximadamente la mitad de todos los estudiantes, que reciben almuerzos gratuitos o de precio reducido. Lo que acá serían las viandas o comedores escolares. Y tan solo en la ciudad de Nueva York, 22,000 niños duermen en refugios municipales. En España están en riesgo de pobreza 12,3 millones de personas, el 26,1 % de la población. Y podríamos seguir con los ejemplos que en números son más abrumadores para Latinoamérica. Debería ser una discusión mundial la situación de indefensión de la niñez. En Argentina, ya se habla de que a la salida de esta crisis (aún impredecible en su extensión y profundidad), la pobreza puede aumentar entre un 3 y 5%. Es decir que los chicos de las escuelas públicas, cuando tengan que volver, estarán peor que antes.

Sabemos que la cuarentena no es para todos igual. En 2017 se hizo el último censo de personas en situación de calle para la Ciudad de Buenos Aires, por poner un ejemplo. Lo realizaron el Ministerio Público de la Defensa y la Defensoría del Pueblo. Contaron 7000 personas en esa condición, 4400 durmiendo en la calle y 1500 en paradores. La mayoría no tenía trabajo fijo ni planes sociales, sobrevivía con changas. Los fríos números, no terminan ahí. Más de un millón de personas tienen “necesidades habitacionales”. Viven hacinados en villas, asentamientos u hoteles precarios. Según la Defensoría del Pueblo, el 70 % de las familias inquilinas de la Ciudad de Buenos Aires queda por debajo de la línea de pobreza después de cubrir los gastos de vivienda.

Sumando a estas problemáticas, hay que agregar el pésimo servicio de alimentación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que está siendo cuestionado, las miles de vacantes que faltan en la escuela pública, los precarios Centros de Primera Infancia y los otros tantos, que se han quedado sin su derecho a la educación, por no poder costear una escuela privada. Y esto se repite en todo el país, con ejemplos terribles como el de la niñez wichi en Salta, donde continúan las muertes en medio de la Pandemia o las soluciones miserables como la de Suárez en Mendoza entregando bolsones de comida que son una verdadera falta de respeto a las familias trabajadoras y de los barrios populares.

Por el otro lado el rol de las organizaciones sindicales, que de ponerse al frente de estas contiendas que exceden ampliamente el reclamo salarial o corporativo, podrían ser una palanca poderosa que mueva una enorme maquinaria de trabajadores junto a las familias, que abarca casi al conjunto de la población. En Argentina, la CTERA (Confederación de Trabajadores de la Educación) es uno de los sindicatos nacionales realmente existentes que organiza centenares de miles de profesores en todo el país. Estos poderosos sindicatos, en alianza con las organizaciones sociales que trabajan en los barrios y los centros de estudiantes, podrían reorganizar rápidamente la sociedad bajo otros parámetros y con medidas de seguridad e higiene que hoy no existen más que por la voluntad y acción de la clase trabajadora en la mayoría de los casos. En diversas seccionales y sindicatos docentes, dirigidos por las oposiciones antiburocráticas, se viene denunciando la falta de comida en cantidad y calidad y material de higiene, y las y los docentes se organizan para el reparto de los materiales a medidas que siguen exigiendo a los gobiernos, que alimenten a la población. Pero lo hacen a pesar de las direcciones sindicales en la mayoría de los casos.

Elementos de los bolsones de comida repartidos en las escuelas por el Gobierno de Mendoza
Pero hablando de educación, esto no es todo

Los y las docentes tienen una enorme tarea, que es la de aportar en el proceso de educación misma y a la vez en la construcción de una realidad distinta, que permita otra educación. El “éxito” de Cuba, en donde la salud y la educación tienen una importancia decisiva, es producto de una conquista del proceso revolucionario que aún perdura, a pesar del régimen político y hacia dónde va el regimen. Allí hizo falta una revolución que expropió a los expropiadores. De esa base pudo desarrollar un revolución en ámbitos como la educación y la salud.

Como socialistas sabemos que el que un verdadero acceso a la cultura, la educación, las artes, etc, no vendrán de la mano de la burguesía, ni en tiempos de relativa estabilidad, menos aún en una crisis de semejante envergadura. Somos las y los trabajadores de la educación, estudiantes y familias las que sin descanso peleamos por el derecho a la educación gratuita, pública, científica, laica. Y esto lo pensamos no solo en lo puramente escolar, sino como parte de una vida más plena.
Por eso tenemos que apropiarnos de los contenidos, de los métodos, de las formas de transmitir, de la organización misma de las escuelas, dando pelea todos los días para que la educación esté al alcance de todos. El Estado se tiene que hacer cargo de su parte, porque hablan de igualdad de oportunidades y derecho a la educación, pero sabemos que se queda en el discurso. Hace falta más financiamiento y garantía de acceso real para todos de todo.

Nosotros como trabajadorxs de la educación seguiremos ensayando distintas formas de hacer a favor de las mayorías y preparando una verdadera transformación social. Este ensayo en medio de la pandemia, de preparación de una educación a distancia, pero para todos, también nos da nos da una rica experiencia. Cada experiencia en términos pedagógicos, de organización y solidaridad que se desplieguen en este momento, son material vital para (re) pensar a las escuelas y las y los trabajadores de la educación, en organización común con la comunidad, a la ofensiva para poder idear la re organización de la sociedad bajo otros valores no capitalistas.


Por
Virginia Pescarmona
Fuente
http://www.laizquierdadiario.com/La-educacion-y-el-rol-docente-en-epoca-de-coronavirus

martes, 3 de septiembre de 2013

Rol Docente: Su importancia social



¿Qué debe hacer un docente en momentos de confusión como los actuales? ¿Aceptar como verdaderas, las ideas de “inclusión” presentadas? ¿Naturalizar la fragmentación social? ¿Ignorar la descomposición social? En los siguientes párrafos, la autora hace referencia al rol docentes ante esta emergencia.


Rol docente: tarea de "salvación" pública
Quebradas las narrativas de inclusión, mal suplantadas por los relatos de fragmentación, se avivan los sentimientos de soledad y desamparo. El sujeto en este contexto debe luchar solo para encontrar un sentido y en su fracaso crece la evasión tanto en la diversión superflua como en el suicidio. En la vivencia de soledad aumenta la violencia en virtud de que el sujeto cree depender sólo de sí mismo para defenderse. La violencia genera el des-vínculo; el desvínculo, el caos. El caos es la antítesis de la vida. El caos es muerte, disolución del conjunto por ausencia de la Ley que, andamiada en los valores, une fraternalmente a los sujetos en un proyecto social.

Es en este marco que Edgar Morin se "atreve" a definir al rol del educador como misión:
... Freud decía que hay tres funciones imposibles por definición: educar, gobernar, psicoanalizar. Y es porque son más que funciones o profesiones. El carácter funcional de la enseñanza lleva a reducir al docente a un funcionar o. El carácter profesional de la enseñanza lleva a reducir al docente a un experto. La enseñanza tiene que dejar de ser solamente una función, una especialización, una profesión, y volver a convertirse en una tarea de salvación pública, en una misión...

En su argumentación el autor recupera el Eros (el amor) como condición indispensable de toda enseñanza, y alude a la confianza en sí mismo y en los otros, y a la creencia en las posibilidades de la cultura y de los sujetos. Creencia en la capacidad de reconstruir y reconstruirse mutuamente.

P. Bourdieu nominaba al fracaso escolar como "mortalidad escolar", consecuencia nefasta del "malentendido" entre docentes y alumnos, paradoja de un espacio que pensado para dar vida, condena por ausencia de comprensión, a la muerte.
Adjetivar como "vivo" a un niño implica en el discurso escolar que se lo considera inteligente, creativo. Ser "vivo" es sinónimo de comprender la situación y actuar de modo acorde. El término pierde toda connotación peyorativa cuando ese comprender y ese actuar están andamiados por la ética.

Pensar en la enseñanza como una tarea de salvación pública remite al concepto de la vida. Hablar de salvarse es hablar de vivir. Y vivir, tal como hemos venido sosteniendo apoyados en diversos autores, es atribuir sentido a la existencia. Y de eso precisamente se trata la tarea de enseñar. La labor docente confía en su posibilidad de desfragmentar los mensajes para hacer comprensible el mundo. Se propone favorecer a través del diálogo la comprensión crítica necesaria para que los sujetos en formación puedan intervenir activa y responsablemente en el mundo. La tarea de enseñar es ayudar a otros a incluirse en la escena pública a partir de una voz fecunda en argumentos válidos y valiosos. Ayudar a recordar lo importante, a desechar lo superfluo, a detectar las contradicciones, a elucidar los conflictos cristalizados como dilemas.

Los griegos equiparaban el olvido a la muerte. Muertos estaban aquellos que obligados a beber en la Fuente de Lhete, perdían la memoria. Muertos. Sombras condenadas a vagar sin rumbo. Perdidos. Darse por perdidos es la antítesis de sentirse a salvo. La vida es esperanza. La muerte es desesperanza que va de la quietud al movimiento sin finalidad. ... la descomposición (social) se ve sobre todo en la desaparición de las significaciones, la evanescencia casi completa de los valores... (Castoriadis).

Entonces, el primer paso que inicia el movimiento de un enseñante es recordar su finalidad, su posibilidad de contribución, su importancia, más que nunca en los tiempos donde pareciera que el disvalor ha venido para quedarse. Recordar el poder que implica recordar para volver a construir. "...Entre todas las creaciones de la historia humana, una es singularmente singular: aquella que permite a la sociedad cuestionarse a si misma..." (Castoriadis)

El cuestionamiento remite a la reflexión. Reflexionar sobre la finalidad de nuestros actos es abrazar una causa, construir una ilusión para sí y para los otros, con los otros.
Recuperar la ilusión es recuperar el prestigio. El prestigio no es lo dado sino lo sentido. El prestigio docente es sinónimo de la ilusión de creer que el cambio es posible, que su contribución al conjunto social es importante. Esa confianza en el poder de su acto de trabajo es la que lleva a seleccionar los qué enseñar, a elegir los más adecuados cómo, a preocuparse por la coherencia entre la finalidad y las estrategias, por el proceso y el contenido del trabajo de enseñar.

La voz del narrador recupera las historias, las anuda, las liga, para formar al sujeto social acorde al tipo de sociedad que considera deseable. El contenido no es aleatorio, es fundante. Pero la selección no puede perder de vista la finalidad: favorecer la lectura del mundo de modo crítico para posibilitar una acción reflexiva y responsable orientada por los valores que le dan sentido al concepto de comunidad.

La complejización del saber construido llevó necesariamente a la especialización, y el deseo de su democratización, a la creación de espacios y personas particularmente formadas para ello. Escuelas y maestros, de modo sistematizado, asumieron el rol del sabio de la tribu. La responsabilidad, ayer concentrada en una persona, se configuró como tarea de muchos con el mandato de armonizar para favorecer la comprensión.
Pero el sueño de armonía devino en pesadilla de fragmento. Y el fragmento hirió de muerte al significado. Muchos creyeron que cantidad era sinónimo de calidad, confundiendo selección con superficialidad y al intentar emprender el viaje cargando sobre sus hombros todo el "peso" de los detalles por considerarlos fundamentales para poder llegar a destino, el exceso de carga les impidió el movimiento. Teoricistas que olvidan el eidos político de la educación.
...(es necesario) proceder a una revisión de los saberes enseñados con el propósito de reforzar su coherencia y unidad... tomar como objeto constante de reflexión la relación nueva que puede y debe ser instaurada entre lo que es necesario mantener del pasado y la adaptación no menos necesaria al futuro... (Bourdieu).

La superposición de saberes escasamente articulados obturó la comprensión y con ello el sentido de la tarea de enseñantes y aprendientes. La abundancia de los qué enseñar fue relegando al olvido la importancia del para qué, arrastrando a los actores al sufrimiento de moverse en un laberinto en el que acecha la "muerte" del entendimiento. El para qué es el "hilo de Ariadna" símbolo de colaboración y ayuda que permite asumir el riesgo y sostener la esperanza de llegar a lugar deseado. El "hilo de Ariadna" anuda la ilusión.

Bourdieu, preocupado por la educación de los jóvenes en Francia, conciente del papel de la cultura en el proceso de construcción de una democracia inclusiva, proponía
poner un poco de unidad en los saberes transmitidos....buscar la unidad sobre todo del lado de la historia, hacer de la historia la ciencia matricial: historia de las ciencias, historia de las ideas, historia de la literatura, historia de la filosofía, historia del arte... para poder ofrecer a sus estudiantes esta unidad genética que arranque al saber transmitido de la pura contingencia...

Evadir "la pura contingencia" que inhibe la comprensión profunda conlleva necesariamente articular el trabajo de los formadores. Así como la vida física sólo es posible a partir del encuentro con otro, la vida psíquica e intelectual también surge de la colaboración. La empresa de educar convoca a la integración de voluntades. Y la integración sólo es posible en el diálogo fecundo. Diálogo con los pares, diálogo con los alumnos, diálogo social.

Recuperar la naturaleza política de la educación implica recuperar el entusiasmo, término cuya raíz etimológica en-theo ("en dios") sugiere la potencialidad creadora del rol del educador. Creador que realiza su propio ser en el mundo asumiendo el trabajo de darle ser, existencia, a algo nuevo.



Extraído de
ROL DOCENTE: Su importancia social
Prof. Mg. CRISTINA NOSEI
Profesora en Historia. Magíster en Evaluación, Universidad Nacional de La Pampa Especialista en Análisis Institucional y Animación Sociocultural de la Universidad Nacional de Salta. Profesora Adjunta de las cátedras Didáctica y Práctica Educativa, Facultad de Ciencias Humanas, UNLPam.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Docentes kafkianos


Para Horacio Ghilini la competencia desigual que encara la escuela frente a los desarrollos de Internet 2.0 pone a maestros y profesores en un estado de insatisfacción que demanda la resignificación del papel del docente.

Una metamorfosis se cultiva en el aula. La vida diaria de los docentes se reformula a diario, a cada instante y con un simple click. La tecnología en la educación y la cultura altera la vida de los educadores tanto dentro como fuera de las cátedras. La trastorna desde un aspecto central, casi imposible de recompensar salarialmente, como es la satisfacción del trabajo. Es así como las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) están planteando un desafío y un profundo debate que no puede ser desoído.

En los últimos tiempos, la insatisfacción docente está ligada a una transformación estructural, en especial debido a que la relación educador-educando conlleva mucho contenido de violencia y la escuela refleja (como el tráfico automotor) el clima social. ¿Qué pasa si dejamos de tener alumnos porque son espectadores? Etimológicamente, alumno significa sed de nutrirse. Entonces, se supone que cuando alguien asiste a clase es porque existe una sed de alimentarse, escuchar y, si se quiere, robar los conocimientos. Sin embargo, si el educando está en una actitud pasiva, como un espectador mirando un reality show o escaneando en Internet, está esperando que nosotros seamos un blog, una pestaña más de las ventanas que acumulan en sus pantallas. De esta manera, las expectativas sobre el maestro son muy distintas a las que existían antes. Como consecuencia de esto último, el docente tiene un alto grado de frustración al no ver satisfacciones, esa gratitud de depositar una semillita en un pibe y que con el tiempo se desarrolle. No hay que despotricar contra las computadoras ni desatar una caza de brujas hacia la tecnología, sino que la actualidad exige detenerse a reflexionar a fondo sobre estas cuestiones que nos afectan a diario.

Están cambiando el aula y el alumno, lo que transforma al docente y sus condiciones de trabajo. Como consecuencia se avizora un cambio en los sindicatos docentes. Por estos motivos, hay que adecuarse y tener apertura. ¿Existe una ruptura de la relación docente-alumno? Los chicos hablan y leen un lenguaje multimedial asociado a lo afectivo, aunque siguen siendo analfabetos en el sentido abstractoracional, el cual se obtiene por la estructura del saber. Por estos motivos, el primer objetivo es convertirlos en alumnos para que, entre otros temas, sepan comprender los insumos culturales, mensajes mediáticos y, como consecuencia, no sean fácilmente maleables. No sólo es conocer las reglas del juego para su uso didáctico, sino que significa fomentar el espíritu crítico para abordar el manejo simbólico que engloban las TIC.

Tanto los alumnos como los maestros deben tirar a la papelera de reciclaje las culpas, ya que ambos son víctimas de una transformación cultural que los excede. Día a día la tecnología avanza y las aplicaciones cambian. Inmiscuirse, investigar y desechar el miedo escénico de meter la pata frente a la PC debe ser la punta de lanza para comprender los cambios subjetivos de las comunicaciones en la era digital, los cuales son dominados casi desde la cuna por los denominados nativos digitales.
Ante la competencia desigual que encara la escuela frente a Internet 2.0 y la tevé es necesario resignificar el papel del docente para que no terminen siendo la pestaña desechada por un click.

Arturo Jauretche decía que somos colonizados pedagógicamente cuando estamos colonizados mentalmente. Entonces, apropiarnos de las nuevas tecnologías es “hacerlas propias” y así colaboraremos en nuestra lucha por la liberación cultural.




Autor
Horacio Ghilini
Secretario general del Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop). Miembro del Consejo Directivo de CGT.
Fuente
http://www.pagina12.com.ar

martes, 18 de mayo de 2010

La autoridad del docente no deriva de sus saberes específicos sino de su capacidad de respetar orientar liderar

En diálogo con EducaRed Argentina, la directora del Proyecto Escuelas del Bicentenario y de la Maestría en Educación de la Universidad de San Andrés, enumeró como puntos indispensables para mejorar la calidad educativa "la oferta del nivel inicial universalizado, la jornada completa y el equipamiento real con un libro por chico, por materia, para todas las escuelas". Respecto del lanzamiento de "Igualdad Conectar.com.ar", manifestó que va a depender mucho de cómo se lo implemente: "uno de los problemas que tienen las escuelas públicas es que más de un 80% no tienen conectividad, y la infraestructura no está preparada para semejante cantidad de computadoras", señaló.

Silvina Gvirtz es doctora en Educación de la Universidad de Buenos Aires, y Magíster en Ciencias Sociales con orientación en Educación, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Actualmente se desempeña como directora de la Maestría en la Universidad de San Andrés; es investigadora del CONICET, consultora externa del IIPE-UNESCO Buenos Aires y directora general del Proyecto Escuelas del Bicentenario. Además, dirige las colecciones Nueva Carrera Docente en Editorial Aique, y Nuevas Perspectivas en Educación en Editorial Granica; es miembro del Consejo de Administración del Centro de Implementación de Políticas Públicas (CIPPEC).Publicó dieciséis libros, y numerosos artículos en revistas en diversos países. Fue designada Fellow de la Fundación John Simon Guggenheim y distinguida con el Premio 20° Aniversario Academia Nacional de Educación y a la Excelencia Educativa de la Asociación de Entidades Educativas Privadas Argentinas.


EducaRed: ¿En qué puntos hay que trabajar para mejorar la calidad educativa a corto plazo?
Silvina Gvirtz: Oferta del nivel inicial universalizado, jornada completa y equipamiento real con un libro por chico, por materia, para todas las escuelas. También reformar algunos modos de gestionar, como el seguimiento, e informatizar los establecimientos educativos... Creo que esto puede ser un gran logro para el sistema. Porque las provincias podrían monitorear anualmente si va bajando la repitencia, el ausentismo docente; y tendrían una medida rápida para tomar decisiones políticas inteligentes. Hoy los últimos datos que se tienen de repitencia son del 2007. Y sobre todo conseguir más escuelas secundarias, porque muchas veces los chicos desertan porque no hay lugar.



ER: ¿Está de acuerdo con los cambios en la escuela secundaria? ¿Qué opina de las reformas presentadas este año?
SG: Fue muy bueno poner en agenda el tema de la necesidad de una nueva secundaria. Creo que hay algunas medidas aisladas que se tomaron que son muy interesantes, por ejemplo pasar de dos a tres materias para repetir, si los chicos cursan en contraturno esas tres materias que tienen que  rendir. Pero creo que es muy insuficiente para lo que hace falta. Jamás me atrevería a decir que eso puede llamarse nueva secundaria: no hay reformas curriculares, ni cambios sustantivos en el modo de enseñar, me parece que le falta. Lo que hicieron fue adoptar medidas que cuestan poco, que no tengan gastos fijos muy fuertes. Por ejemplo lo del profesor tutor es interesante, pero van a ponerlo unos años sí y otros no, y debería ser una figura constante. También hay que revisar el papel del preceptor en las escuelas medias, porque tal vez, dado que ya existen, ver cómo ellos podrían monitorear a los chicos, sin seguir aumentando el costo y el personal en las escuelas.



ER: ¿Se pueden bajar los índices de fracaso escolar? ¿De qué manera?
SG
: Hay un tema que me parece central: para educar en serio hoy tenemos que llevar las escuelas a jornada completa. Así como están es imposible formar mejores ciudadanos y educar en las competencias necesarias para el siglo XXI. Porque son muy pocas horas de clase por año y por día. Un dato: nosotros en primaria tenemos 720 horas de clases anuales si cumplimos los 180 días; que en la mayoría de las provincias no se cumplen, y la UNESCO recomienda un mínimo de 1000 horas anuales de clase. Entonces, acá hay un problema de la política; a su vez, como esto no se resuelve, se les exige a los chicos una cantidad enorme de contenidos enciclopédicos en muy corto tiempo. Y al no poder seguirle el ritmo, hace a la escuela expulsante. También hay que cambiar la cultura escolar, dar más horas de clases, revisar el currículum de la escuela media, "semestralizar", acortar la cantidad de materias, ofrecer contenidos más integrados y menos extensos. Todo eso podría garantizar una mejor escolaridad y una menor deserción.

También hay que armar sistemas de control de gestión informatizados, diseñar estrategias de mejora para bajar el número de desaprobados; cosas que no se hacen y que tienen que ver con la micro y la macro política. Porque además, en la Argentina, todavía hay una cultura muy errada  en donde repitencia y calidad van de la mano, donde la exigencia implica alejar del aprendizaje a grandes grupos poblacionales. La repitencia, según todos los estudios internacionales, te mejora el rendimiento del chico en el muy corto plazo, y lo empeora radicalmente en el mediano y largo. A tal punto que quienes repiten en primaria, muchas veces son claramente los que desertan en media. Hoy se sabe por estudios del conocimiento y de didáctica, que la mejor estrategia para que un chico aprenda no es repetirle lo mismo; es buscar cómo está pensando, cuáles son y por qué comete los errores que comete, y darle una salida individual y particular.



ER: Hay provincias que están incorporando el docente auxiliar ¿Qué opinión le merece esa iniciativa?
SG:
A mí me parece que hay que ir a doble jornada, cualquier parche no va a servir. Igual en grupos numerosos está bien la ayuda, pero no resuelve. Porque en la doble jornada, no sólo se dan más horas de clase para los chicos, sino que se mejoran radicalmente las condiciones laborales de los docentes. Esto hay que decirlo: es muy difícil estar 8 horas durante tantos años frente a un grado. Es muy desgastante, los docentes no tienen sabático, cómo tenemos los profesores universitarios.



ER: En un artículo periodístico manifestó que hay que darle importancia en el secundario a la formación en valores democráticos, más que en conocimientos enciclopédicos. ¿Podría avanzar sobre esta idea?
SG
: Mi propuesta es reemplazar la enseñanza de contenidos enciclopédicos por enseñanza de conceptos y competencia que nos permitan comprender la realidad. Una buena escuela hoy tiene que enseñar a distinguir el dato útil del inútil, la información verdadera de la falsa, porque información hay por demás; entonces el gran desafío no es enseñar de memoria. Esta es una función central de la escuela, muy diferente, a lo que llama enseñar por competencias, enseñar a pensar y para resolver problemas. Además la escuela debe formar en valores; los enseña guste o no guste. Porque el chico aprende del ejemplo. Por más que el maestro le diga que hay que fomentar la convivencia, si después el maestro es autoritario, el chico aprende valores autoritarios. Son dos tipos de saberes que tiene que asumir la escuela y en ese sentido es una agencia contracultural, porque debería fomentar valores que no son los vigentes en las otras agencias como la televisión. La escuela enseña el valor del esfuerzo, del trabajo, del mérito, que a veces parece una mala palabra; la belleza, la juventud, el dinero…que son más interesantes y mejoran la calidad de vida de las personas, se priorizan en los medios. Los paradigmas de la televisión generan frustración, porque las cirugías estéticas o los autos caros son privativos de un 5% de la población más rica. La escuela no tiene que repensar su rol esencial, tiene que ver cómo enseñar mejor, cómo garantiza la transmisión de estos valores, como enseñarles a los estudiantes que leer un libro puede ser tan interesante como ver un partido de futbol. La escuela te enseña a reemplazar la violencia por el diálogo. Por ejemplo si vos tenés un vocabulario muy acotado, es muy probable que tu pensamiento también lo sea, porque hay una relación muy estrecha entre pensamiento y lenguaje. Cuanto más amplio sea el lenguaje, más matices se pueden poner en un diálogo con otro, para entender la realidad de un modo más rico, en vez de dividir en buenos y malos, blancos y negros.



ER: ¿Cuáles son los objetivos centrales del proyecto "Escuelas del Bicentenario"?
SG
: Es un proyecto de articulación público –privada que viene desde el 2006, y la idea fue regalarle algo a la Argentina en su Bicentenario. Entre todos los que participan, maestros, supervisores, empresarios, ministerios, pensamos que lo mejor es perfeccionar la calidad de sus escuelas. Estamos trabajando en 132 establecimientos muy vulnerables de seis provincias: Chaco, Corrientes, Tucumán, Córdoba, Buenos Aires y Santa Cruz. El objetivo es apuntar a la calidad y diseñar políticas públicas que garanticen esa mejora. Lo que hasta ahora logramos en los dos primeros años, es haber bajado la repitencia en un 64%, pero no por decreto, sino porque los chicos aprenden más. Hoy no sirve la acreditación de primaria, sino los saberes que ésta te ofrece. Y ahora a fin de año tomamos la primera evaluación. La iniciativa trabaja en cuatro áreas: salud, mejora de la gestión,  de las áreas académicas (Lengua, Matemática y Ciencias Naturales) y acompañamos a los institutos de formación docente de la zona donde trabajamos. Es un lindísimo proyecto; trabajamos en escuelas que tienen entre 60 y 100% de índice de vulnerabilidad, muy necesitadas en su mayoría. Las equipamos con libros, hemos entregado más de 200.000 de lo que nosotros llamamos ediciones propias que son para los chicos; más manuales, más kits de matemáticas, más laboratorio de ciencias naturales, más computadoras…. Y las escuelas mejoran. Lo que demuestra  que se puede.



ER: ¿Por qué reconoce a la escuela como la única institución capaz de enseñar a los chicos a entender la realidad? ¿Qué rol cumple la familia en todo esto?
SG:
Nosotros tenemos muchas agencias educativas hoy. Porque la televisión educa, los diarios educan, cuando los chicos se juntan en grupos de identidad, las tribus urbanas, ellos aprenden y se educan. Entonces, la escuela tiene una realidad distinta a la que tenía en el siglo XIX donde era ella, la familia y la iglesia, las tres grandes instituciones educadoras. Hoy la escuela está rodeada y compite con otras agencias. Sin embargo, ¿por qué sobrevive y cada vez adquiere más relevancia? Porque justamente estas otras no tienen como función principal educarnos, no son organizaciones dedicadas a la educación y además dentro de esas funciones no se dedican a enseñar la cultura letrada, a pensar, a razonar, a entender la realidad. Por más que se mire la televisión todo el día, no  da herramientas conceptuales;  tira información, pero no permite una mirada inteligente sobre el mundo. En este sentido la escuela sigue siendo la única institución capaz de lograrlo, obviamente con la familia, pero es la única que te enseña ciencia, a salir de analfabetismo…Estos saberes formativos son básicos para mirar el mundo y estar bien en él. Enseña pensamiento inteligente y constructivo.



ER: ¿Qué características debería tener la escuela del siglo XXI?
SG:
Debería universalizarse la educación. Lo digo a modo de sueño: que hubiera oferta universal del Estado desde los 45 días hasta los 18 años. Me imagino que cada mamá que tenga un hijo y tenga que ir a trabajar, pueda dejarlo en una guardería o en educación inicial y tenga personal capacitado para recibirlo. Esto no quiere decir que tenga que ser obligatorio, yo creo que la obligatoriedad tiene que ser en la sala de 5, pero que si alguien quiere, pueda hacerlo. Las escuelas deberían ser de doble jornada, de preescolar en adelante, y también las guarderías para las madres que trabajan. Escuelas bien equipadas, con campos de deportes, especialmente en donde viven los chicos más carenciados; abiertas de lunes a lunes, los sábados y domingos con personal diferente a los que están en la semana, pero que les permitan hacer actividades deportivas, cine, teatro; también incluso para las familias, porque hay muchos pueblos en el país que no los tienen. Estonces la escuela ahí es una oportunidad para que tengan una vida cultural integral. Con bibliotecas, equipadas con los últimos títulos, que pudieran prestar un manual por área, por año para cada chico, y después  devolverlo a fin de año, como hacen los países desarrollados.

Me imagino una escuela en donde directores y maestros trabajen en una cierta armonía; que se reúnan como mínimo, una vez por semana para planificar la marcha en las semanas siguientes y que esa actividad esté rentada. Me imagino maestros felices con su remuneración, y que puedan concentrarse únicamente en el aprendizaje de los chicos; que las bibliotecas estén llenas de alumnos hasta en los recreos; que tengan muchas horas de educación física y de juegos deportivos para que puedan desarrollar bien su cuerpo y trabajar bien. Me imagino escuelas que articulen muy seriamente con otras políticas sociales. Por ejemplo, que tengan muy buena relación con la policía, con el juzgado, con el centro de atención primaria, con el hospital, con los trabajadores sociales, con las sociedades de fomento, con los institutos de formación docente, para que ante cualquier problema  la escuela pueda derivarlo a la persona responsable, para poder garantizar los derechos integrales de los chicos. Una escuela que enseñe mucho, y en donde todos puedan aprender e ingresar sin ser discriminados. Todas deberían estar ediliciamente preparadas para recibir a chicos con distintos tipos de necesidad.



ER: ¿Qué opinión le merece la brecha digital existente entre docentes y alumnos, y el uso y acceso de tecnologías en la escuela? ¿Qué propone para promover la inclusión de las TIC en los procesos de aprendizaje?
SG
: La brecha más fuerte se da entre los chicos ricos y los pobres; chicos de los sectores medios y altos tienen acceso a todas las nuevas tecnologías y los de los sectores bajos no tienen acceso a ninguna, y esa es la gran brecha digital. Después, una vez dicho esto - que me parece injusto- pienso que se tiene que revertir a la brevedad. Creo que la reciente entrega de computadoras podría ser una oportunidad, si se hace adecuadamente y no termina siendo una operación "cosmética". Por otro lado, tenemos el problema de cómo se relacionan los alumnos y los docentes con Internet, y acá creo que el tema no es de coyuntura sino que tiene que ver con la necesidad de redefinir qué es la educación. En sociedades que no eran del conocimiento, en las industriales (lo dijo Durkheim) se definía a la educación como la transmisión de conocimientos de las generaciones adultas a las más jóvenes. En sociedades donde el conocimiento sobreabunda y crece exponencialmente, en realidad la educación no puede definirse así, porque había una sinonimia  o un acoplamiento entre la palabra adulto, maestro, conocimiento, joven, alumno, ignorancia. Hoy estas palabras hay que dividirlas: el adulto puede ser estudiante, y el joven puede ser maestro, y esto implica un cambio cultural muy importante y aceptar que hay áreas en las que un adulto puede ser maestro y otras en las que bien pude ser un estudiante. En ese nuevo contexto, la incorporación de nuevas tecnologías a cualquier escuela puede venir de la mano no sólo del adulto maestro, sino que puede contar con monitores jóvenes que lo ayuden a él, pero que también lo hagan con otros alumnos. Volver a recuperar la figura de un referente, de un estudiante avanzado que pueda trabajar con otros chicos, y un maestro que pueda aprender de sus alumnos. No está mal que esto suceda; lo que no significa que el adulto  deje de ser adulto, ni que sea la figura de autoridad. El problema es que autoridad no necesariamente va de la mano con determinados saberes específicos, sino con un saber global y con la capacidad de respetar, gobernar, liderar, etc. Este es el gran desafío que tenemos.



ER: ¿Qué opina sobre el lanzamiento de "Igualdad Conectar.com.ar", realizado por la presidenta? ¿Cree que su implementación contribuirá a la inclusión y a mejorar la escuela?
SG
: Va a depender mucho de cómo se implemente. Uno de los problemas que tienen las escuelas públicas es que más de un 80% no tienen conectividad, y la infraestructura no está preparada en términos eléctricos para  semejante cantidad de computadoras. Si la entrega de computadoras tiene como condición previa que se conecten las escuelas y que se garantice la infraestructura para que las computadoras se puedan utilizar en el aula, creo que va a ser un proyecto muy interesante que va tener muchos logros. Lo que me temo es que se entreguen sin garantizar conectividad e infraestructura. Esas computadoras son notbooks y necesitan estar enchufadas. Permiten trabajar en red con 30 chicos en el aula pero, sin enchufes y la electricidad necesaria, no se va a poder hacer. Esto lo veo como un problema, porque no es tan simple. Es más fácil distribuir 3 millones de computadoras, que garantizar conectividad e infraestructura necesaria. Creo que ahí estaríamos en un escenario muy malo, porque se estaría invirtiendo mal la enorme cantidad de dinero que cuesta el programa. Si esto se hace, estamos frente a un logro importante al sistema educativo público. Darles a chicos carenciados computadoras que no tienen los chicos de las escuelas privadas, en un punto es bueno porque empieza a garantizar un mínimo de igualdad.


 


 

lunes, 2 de febrero de 2009

El reto es hacer la Educación colectiva e individual a la vez

Georges Haddad. Director de la División de Educación Superior de la Unesco
Por Lola García-Ajofrín (lolagarcia@magisnet.com)
Sin una buena formación del profesorado, elevar la calidad de la Educación se convierte en misión casi imposible. Para conocer el papel que juegan las Universidades en este campo y cómo deben adaptarse los docentes a lo nuevos tiempos educativos, estuvimos con el máximo cargo en este área, Georges Hadad, director de Educación Superior de la Unesco. Haddad, quien hasta 1994 fue presidente de la prestigiosa Universidad de la Sorbona, y que cuenta con una larga carrera como profesor, ve indispensable para mejorar la individualización de la enseñanza. Los alumnos de hoy son muy distintos a los de hace años,

¿Cómo debe formarse a los profesores para que se adapten a esta nueva situación?
Éste es el principal reto de hoy, porque ya no tenemos la misma escuela que hace 30 ó 40 años. La diversidad de la población en las clases, especialmente en los países desarrollados, tanto en Europa como en Estados Unidos exige la capacidad de enseñar a diferentes culturas llegadas de la inmigración. Y es un reto fundamental cualificar a los profesores para que se adapten a esta nueva circunstancia. Pero para eso necesitan comprender la diversidad de identidades de sus alumnos y crear vínculos entre cada una de ellas y también con los padres. El colegio no debería ser sólo un elevador social para los estudiantes, sino también un vínculo entre la sociedad y las familias llegadas de la inmigración. En este aspecto, los profesores juegan un papel primordial.

¿Y desde dónde debe dirigirse ese cambio?
Creo que la Universidad es el lugar correcto para conducir este asunto con enseñanza cualificada. Considero que los profesores deben ser formados para lograr una buena pedagogía y técnicas de enseñanza pero también para conseguir un enfoque cada vez más humanista en la misión de enseñar. Así que necesitamos una buena enseñanza, de cada una de las materias, pero al mismo tiempo replantearnos la forma de trabajo de los maestros.

¿Qué puede hacer la Universidad para que los profesores contribuyan a reducir el fracaso escolar?
Esto es algo muy difícil. Pero creo que para reducir el fracaso escolar la clave está en que el colegio no puede ser represivo, ni selectivo, en el mal sentido de selección. Y para eso tenemos que darle a los profesores la capacidad de acompañar a cada estudiante en el camino para conseguir lo mejor. Eso significa que el docente debe dirigir esta misión como un aspecto colectivo, pero también individual. Éste es uno de los estándares de la sociedad de hoy. Hay que hacer entender a la gente que ser maestro no es estar a cargo de una clase. Es estar a cargo de una clase donde hay individuos. El profesor debe disponer de una predisposición psicológica, de la capacidad de atender a cada estudiante con una actitud optimista y de desarrollar una capacidad para descubrir lo que necesita cada niño.

Y cuando esto no ocurre y el niño suspende, ¿cuál cree que es la mejor forma de reconducirlo?
No creo que exista una solución universal. Al contrario, considero que el colegio debe ofrecer diferentes opciones para ir en una dirección u otra. Más Formación Profesional, más evaluación para detectar lo que está ocurriendo, si existen problemas familiares, por ejemplo, e intentar adaptarse a la situación de cada estudiante. Repito que el reto es hacer la Educación colectiva e individual a la vez. Habrá estudiantes que necesiten a los 16 años dejar el colegio por un periodo para desarrollar experiencias profesionales y después volver al Bachillerato o a la FP. Creo que la escuela debería tener la capacidad de modularse y de recibir a cada individuo ya sea cual sea su capacidad y el momento. La adolescencia es un periodo difícil, donde a veces converge la rebelión y el rechazo a la autoridad.

¿Cree que es necesaria más autoridad en el aula?
Creo que hace falta autoridad, pero que no debe ser impuesta por la fuerza, sino por condiciones, diálogo e incluso tratando con la inteligencia individual. Simplemente ser autoritario no basta.Habla de adaptar la Educación a cada caso individual.

¿Significa esto que la agrupación de los niños por edad ha quedado anticuada y habría que considerar aspectos concretos como la capacidad?
No, creo que es importante que los niños estén en la misma clase que sus iguales. Y es importante respetar esto especialmente en edades tempranas como son los 12 ó 13 años. Yo experimenté esto personalmente, porque cuando era pequeño era muy bueno en Matemáticas y me pusieron en una clase con niños dos años mayores que yo. Entonces yo tenía 10 años y mis compañeros 12 ó 13 y estaba completamente perdido, especialmente con las chicas, que eran ya chicas jóvenes, y yo todavía un niño. Para mi fue una situación crítica porque me encontraba muy asustado. Por eso creo que cuando los estudiantes son tan pequeños es importante respetar la agrupación por edades. Y después, cuando sean más mayores, en Bachillerato, o quizás en la Universidad, que aquellos más talentosos puedan pasar de curso más rápido.

Otro de los cambios que ha sufrido la Educación es la rápida incorporación de la tecnología. ¿Cuál cree que debe ser el papel de las TIC en clase?
En mi discurso el Día mundial del profesor que celebra la Unesco mencioné que tenemos que cuidar la dimensión emocional de la relación entre el profesor y los estudiantes. El título de mi discurso fue Profesores y estudiantes: la aventura humana. Y esta aventura humana es fundamental en la construcción de la persona. Ni las pantallas, ni los ordenadores pueden reemplazar el contacto directo entre el maestro y el alumno. Recuerda cuando tenías seis o siete años, la emoción que sentías al descubrir a tu profesor el primer día de clase. O al final de curso cuando te despedías. Por supuesto que las TIC son importantes, pero no pueden reemplazar la función del maestro. El colegio es un lugar donde aprendes, pero sobre todo donde desarrollas tus capacidades emocionales.

Recuperado de http://www.magisnet.com/ el 2 de febrero de 2009

jueves, 8 de enero de 2009

Entrevista a Henry Giroux

Con su pelo largo, su arito y sus inmensos anillos, este pedagogo estadounidense que en los ‘70 descolló dentro de la Pedagogía Crítica desafía estereotipos no sólo estéticos y apuesta a la escuela y a los medios como espacios de resistencia de la cultura dominante.

Llegó a Buenos Aires desde la Universidad de Pennsylvania para participar en el congreso nacional organizado por la Asociación de Diarios de la República Argentina y aprovechó para dialogar con los maestros sobre la trascendencia de su rol como "intelectuales críticos".

¿Cuál es su impresión de las charlas que tuvo con docentes en distintas ciudades del país?
Tengo la sensación de que los docentes perciben una relación muy fuerte entre educación y democracia y entre aprendizaje y la noción de "cambio social". Pareciera que hay realmente instalada una sensación de que no hay una democracia que marche y que funcione sin un sistema educativo que de alguna manera abra una posibilidad y sin una educación que no le hable a los alumnos de comprometerse social y críticamente. Creo que aquí el docente entiende lo que es el conocimiento, pero pregunta sobre el compromiso y la justicia social.

Se dice que la escuela argentina es "caja de resonancia" de conflictos sociales y problemas económicos...
Estoy de acuerdo. Evidentemente, muchos de los problemas impactan en la escuela, y la escuela sola nunca cambia una sociedad; pero al mismo tiempo, la escuela es uno de los pocos lugares en donde las preguntas pueden ser formuladas críticamente. En un sentido, la escuela representa una de las pocas esferas sociales en la que los alumnos tienen la posibilidad de cuestionar la relación entre la escuela y la sociedad. Quizás la escuela es el único lugar donde los estudiantes pueden formularse preguntas acerca de a qué deberían parecerse la escuela y la sociedad. No se trata solamente de aprender a vivir en sociedad sino a cambiarla cuando sea necesario. La tensión es entre una escuela que enseña a los chicos cómo ser gobernados y otra que les enseña cómo gobernar.

¿Qué diferencia existe entre la visión tradicional del docente en el aula y la del docente como "intelectual público"?
La mayoría de los maestros, por lo menos en los Estados Unidos, son formados para ser loros; aprenden métodos, pero no tienen sentido de su función social. Como grupos y como individuos pueden desempeñar un rol fundamental, ofreciéndoles a los alumnos lenguaje y conocimiento no para que se adapten pasivamente a la sociedad sino para que la transformen cuando sea necesario. Por lo tanto, los docentes deben entender su función como una práctica ética y política, no técnica. Para hacer esto, tenemos que tener una visión del tipo de sociedad que queremos que los estudiantes creen. También tenemos que tener en claro la relación entre conocimiento y los efectos que produce.
Mi deseo es defender las condiciones laborales de los docentes, su autonomía y habilidad como fuerza vital para la defensa de una democracia orgánica. Esta visión es opuesta al liberalismo y la visión comercial de la escuela, que nunca comienza con la palabra "justicia" sino con la palabra "beneficio! ". Entonces, el neoliberalismo usa a la escuela como un instrumento más para legitimar la segmentación social... La derecha neoliberal ve a la escuela como uno de los lugares más peligrosos de la sociedad, como un lugar de batalla contra la privatización de la sociedad. Esperan descapacitar a los docentes y convertir a la escuela en una cultura corporativa que eduque a los chicos como consumidores y segmente la vida pública. Como la escuela es uno de los pocos lugares que quedan donde las preguntas pueden ser formuladas abiertamente, y como la escuela es un lugar donde se resiste la idea de que "democracia" y "mercado" son lo mismo, por eso mismo se convierten en lugares de batalla, junto con los medios.

En la Argentina hay un discurso que dice que las escuelas deben ser redituables y que el Estado no puede "despilfarrar recursos". ¿Qué pasa en los lugares en donde se aplican estas ideas?
En los Estados Unidos, muchas corporaciones y grandes compañías han subsidiado estos esfuerzos y en muchos casos los políticos que apoyan estas ideas están vinculados con la derecha y dominan el debate en los partidos. Sobre la política de privatización que implican los "vouchers", en Estados Unidos no hubo discusión sobre el desmantelamiento del Estado de bienestar que llevan implícito. Esta política es un ataque a los chicos de las clases trabajadoras, a las escuelas pobres urbanas y especialmente a los chicos negros. También es una manera de transformar la definición de "escuela", sacándola del lugar de la política pública, ya que estamos en un espacio donde lo único que interesa es el beneficio individual. La escuela se está transformando en un lugar de beneficio privado. Entonces, los que no tengan recursos para hacer la elección, terminan en escuelas absolutamente segmentadas, las peores escuelas.
Es un discurso vicioso, que sólo beneficia a los chicos de clases medias y altas, y convierte a la escuela en socia de las corporaciones. La escuela se convierte en un lugar de entrenamiento para producir trabajadores.
Cuando se habla de la crisis del Estado de bienestar y que el Estado "ya fue", ¿cómo mantiene la esperanza de un rol activo del Estado en la educación? Porque me parece que lo que tenemos que reconocer es que a medida que el Estado va desapareciendo, y con lo difícil que está la relación entre la sociedad civil y la cultura corporativa, lo único que al Estado le queda no es preguntarse si las escuelas van a sobrevivir sino si la democracia va a sobrevivir. Porque si se habla de reformar las escuelas sin reformar la democracia, uno se queda sin argumentos. Cuando todo se reduce a algo pragmático, en cómo sobrevivir en una sociedad que trata a cada uno como una expresión del mercado, es una gran oportunidad hablar de la crisis de la escuela en relación con la crisis del Estado y de la democracia misma. Por lo cual, la escuela tiene que tener un nuevo rol, definiendo su función como vital para la democracia, además de ayudar a mantener a la democracia viva.
"Usted dice que los medios de comunicación son uno de los pocos lugares de resistencia. La cuestión pedagógica no pasa sólo por las escuelas.
Hay otros lugares, entre los cuales están los medios. Todo eso representa ese lugar de la cultura donde lo pedagógico se convierte en político. Esos son los lugares reales donde los chicos están segmentados: la cultura popular y los medios. Como decía Gramsci, reconocemos en el más amplio sentido que en la posmodernidad están las últimas armas de pelea. Este es el lugar donde las opciones están disponibles para que la gente elija sobre lo que significa vivir o no vivir realmente en democracia.
Son los elementos para resistir, para oponerse, porque ofrecen la posibilidad de cuestionar el presente, pensando en el futuro. Los conservadores siempre entendieron esto, mucho mejor que la izquierda o que la izquierda de Estados Unidos, que tiende a creer que la cultura política no es "política" realmente. No entienden cómo lo político se convierte cada vez más en pedagógico y lo pedagógico en político. Esto los intelectuales argentinos lo van a tener que tomar muy en serio, sobre todo por las nuevas tecnologías y la concentración de poder, que no se limitan tampoco al Estado-Nación; Disney va afectar tu vida y la de tus hijos, de la misma medida en que afecta a mis hijos hoy. Está en todos lados."
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