lunes, 13 de abril de 2020
La educación y el rol docente en época de coronavirus
martes, 3 de septiembre de 2013
Rol Docente: Su importancia social
miércoles, 2 de marzo de 2011
Docentes kafkianos

Para Horacio Ghilini la competencia desigual que encara la escuela frente a los desarrollos de Internet 2.0 pone a maestros y profesores en un estado de insatisfacción que demanda la resignificación del papel del docente.
Una metamorfosis se cultiva en el aula. La vida diaria de los docentes se reformula a diario, a cada instante y con un simple click. La tecnología en la educación y la cultura altera la vida de los educadores tanto dentro como fuera de las cátedras. La trastorna desde un aspecto central, casi imposible de recompensar salarialmente, como es la satisfacción del trabajo. Es así como las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) están planteando un desafío y un profundo debate que no puede ser desoído.
En los últimos tiempos, la insatisfacción docente está ligada a una transformación estructural, en especial debido a que la relación educador-educando conlleva mucho contenido de violencia y la escuela refleja (como el tráfico automotor) el clima social. ¿Qué pasa si dejamos de tener alumnos porque son espectadores? Etimológicamente, alumno significa sed de nutrirse. Entonces, se supone que cuando alguien asiste a clase es porque existe una sed de alimentarse, escuchar y, si se quiere, robar los conocimientos. Sin embargo, si el educando está en una actitud pasiva, como un espectador mirando un reality show o escaneando en Internet, está esperando que nosotros seamos un blog, una pestaña más de las ventanas que acumulan en sus pantallas. De esta manera, las expectativas sobre el maestro son muy distintas a las que existían antes. Como consecuencia de esto último, el docente tiene un alto grado de frustración al no ver satisfacciones, esa gratitud de depositar una semillita en un pibe y que con el tiempo se desarrolle. No hay que despotricar contra las computadoras ni desatar una caza de brujas hacia la tecnología, sino que la actualidad exige detenerse a reflexionar a fondo sobre estas cuestiones que nos afectan a diario.
Están cambiando el aula y el alumno, lo que transforma al docente y sus condiciones de trabajo. Como consecuencia se avizora un cambio en los sindicatos docentes. Por estos motivos, hay que adecuarse y tener apertura. ¿Existe una ruptura de la relación docente-alumno? Los chicos hablan y leen un lenguaje multimedial asociado a lo afectivo, aunque siguen siendo analfabetos en el sentido abstractoracional, el cual se obtiene por la estructura del saber. Por estos motivos, el primer objetivo es convertirlos en alumnos para que, entre otros temas, sepan comprender los insumos culturales, mensajes mediáticos y, como consecuencia, no sean fácilmente maleables. No sólo es conocer las reglas del juego para su uso didáctico, sino que significa fomentar el espíritu crítico para abordar el manejo simbólico que engloban las TIC.
Tanto los alumnos como los maestros deben tirar a la papelera de reciclaje las culpas, ya que ambos son víctimas de una transformación cultural que los excede. Día a día la tecnología avanza y las aplicaciones cambian. Inmiscuirse, investigar y desechar el miedo escénico de meter la pata frente a la PC debe ser la punta de lanza para comprender los cambios subjetivos de las comunicaciones en la era digital, los cuales son dominados casi desde la cuna por los denominados nativos digitales.
Ante la competencia desigual que encara la escuela frente a Internet 2.0 y la tevé es necesario resignificar el papel del docente para que no terminen siendo la pestaña desechada por un click.
Arturo Jauretche decía que somos colonizados pedagógicamente cuando estamos colonizados mentalmente. Entonces, apropiarnos de las nuevas tecnologías es “hacerlas propias” y así colaboraremos en nuestra lucha por la liberación cultural.
Autor
Horacio Ghilini
Secretario general del Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop). Miembro del Consejo Directivo de CGT.
Fuente
http://www.pagina12.com.ar
martes, 18 de mayo de 2010
La autoridad del docente no deriva de sus saberes específicos sino de su capacidad de respetar orientar liderar
como puntos indispensables para mejorar la calidad educativa "la oferta del nivel inicial universalizado, la jornada completa y el equipamiento real con un libro por chico, por materia, para todas las escuelas". Respecto del lanzamiento de "Igualdad Conectar.com.ar", manifestó que va a depender mucho de cómo se lo implemente: "uno de los problemas que tienen las escuelas públicas es que más de un 80% no tienen conectividad, y la infraestructura no está preparada para semejante cantidad de computadoras", señaló.Silvina Gvirtz es doctora en Educación de la Universidad de Buenos Aires, y Magíster en Ciencias Sociales con orientación en Educación, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Actualmente se desempeña como directora de la Maestría en la Universidad de San Andrés; es investigadora del CONICET, consultora externa del IIPE-UNESCO Buenos Aires y directora general del Proyecto Escuelas del Bicentenario. Además, dirige las colecciones Nueva Carrera Docente en Editorial Aique, y Nuevas Perspectivas en Educación en Editorial Granica; es miembro del Consejo de Administración del Centro de Implementación de Políticas Públicas (CIPPEC).Publicó dieciséis libros, y numerosos artículos en revistas en diversos países. Fue designada Fellow de la Fundación John Simon Guggenheim y distinguida con el Premio 20° Aniversario Academia Nacional de Educación y a la Excelencia Educativa de la Asociación de Entidades Educativas Privadas Argentinas.
EducaRed: ¿En qué puntos hay que trabajar para mejorar la calidad educativa a corto plazo?
Silvina Gvirtz: Oferta del nivel inicial universalizado, jornada completa y equipamiento real con un libro por chico, por materia, para todas las escuelas. También reformar algunos modos de gestionar, como el seguimiento, e informatizar los establecimientos educativos... Creo que esto puede ser un gran logro para el sistema. Porque las provincias podrían monitorear anualmente si va bajando la repitencia, el ausentismo docente; y tendrían una medida rápida para tomar decisiones políticas inteligentes. Hoy los últimos datos que se tienen de repitencia son del 2007. Y sobre todo conseguir más escuelas secundarias, porque muchas veces los chicos desertan porque no hay lugar.
ER: ¿Está de acuerdo con los cambios en la escuela secundaria? ¿Qué opina de las reformas presentadas este año?
SG: Fue muy bueno poner en agenda el tema de la necesidad de una nueva secundaria. Creo que hay algunas medidas aisladas que se tomaron que son muy interesantes, por ejemplo pasar de dos a tres materias para repetir, si los chicos cursan en contraturno esas tres materias que tienen que rendir. Pero creo que es muy insuficiente para lo que hace falta. Jamás me atrevería a decir que eso puede llamarse nueva secundaria: no hay reformas curriculares, ni cambios sustantivos en el modo de enseñar, me parece que le falta. Lo que hicieron fue adoptar medidas que cuestan poco, que no tengan gastos fijos muy fuertes. Por ejemplo lo del profesor tutor es interesante, pero van a ponerlo unos años sí y otros no, y debería ser una figura constante. También hay que revisar el papel del preceptor en las escuelas medias, porque tal vez, dado que ya existen, ver cómo ellos podrían monitorear a los chicos, sin seguir aumentando el costo y el personal en las escuelas.
ER: ¿Se pueden bajar los índices de fracaso escolar? ¿De qué manera?
SG: Hay un tema que me parece central: para educar en serio hoy tenemos que llevar las escuelas a jornada completa. Así como están es imposible formar mejores ciudadanos y educar en las competencias necesarias para el siglo XXI. Porque son muy pocas horas de clase por año y por día. Un dato: nosotros en primaria tenemos 720 horas de clases anuales si cumplimos los 180 días; que en la mayoría de las provincias no se cumplen, y la UNESCO recomienda un mínimo de 1000 horas anuales de clase. Entonces, acá hay un problema de la política; a su vez, como esto no se resuelve, se les exige a los chicos una cantidad enorme de contenidos enciclopédicos en muy corto tiempo. Y al no poder seguirle el ritmo, hace a la escuela expulsante. También hay que cambiar la cultura escolar, dar más horas de clases, revisar el currículum de la escuela media, "semestralizar", acortar la cantidad de materias, ofrecer contenidos más integrados y menos extensos. Todo eso podría garantizar una mejor escolaridad y una menor deserción.
También hay que armar sistemas de control de gestión informatizados, diseñar estrategias de mejora para bajar el número de desaprobados; cosas que no se hacen y que tienen que ver con la micro y la macro política. Porque además, en la Argentina, todavía hay una cultura muy errada en donde repitencia y calidad van de la mano, donde la exigencia implica alejar del aprendizaje a grandes grupos poblacionales. La repitencia, según todos los estudios internacionales, te mejora el rendimiento del chico en el muy corto plazo, y lo empeora radicalmente en el mediano y largo. A tal punto que quienes repiten en primaria, muchas veces son claramente los que desertan en media. Hoy se sabe por estudios del conocimiento y de didáctica, que la mejor estrategia para que un chico aprenda no es repetirle lo mismo; es buscar cómo está pensando, cuáles son y por qué comete los errores que comete, y darle una salida individual y particular.
ER: Hay provincias que están incorporando el docente auxiliar ¿Qué opinión le merece esa iniciativa?
SG: A mí me parece que hay que ir a doble jornada, cualquier parche no va a servir. Igual en grupos numerosos está bien la ayuda, pero no resuelve. Porque en la doble jornada, no sólo se dan más horas de clase para los chicos, sino que se mejoran radicalmente las condiciones laborales de los docentes. Esto hay que decirlo: es muy difícil estar 8 horas durante tantos años frente a un grado. Es muy desgastante, los docentes no tienen sabático, cómo tenemos los profesores universitarios.
ER: En un artículo periodístico manifestó que hay que darle importancia en el secundario a la formación en valores democráticos, más que en conocimientos enciclopédicos. ¿Podría avanzar sobre esta idea?
SG: Mi propuesta es reemplazar la enseñanza de contenidos enciclopédicos por enseñanza de conceptos y competencia que nos permitan comprender la realidad. Una buena escuela hoy tiene que enseñar a distinguir el dato útil del inútil, la información verdadera de la falsa, porque información hay por demás; entonces el gran desafío no es enseñar de memoria. Esta es una función central de la escuela, muy diferente, a lo que llama enseñar por competencias, enseñar a pensar y para resolver problemas. Además la escuela debe formar en valores; los enseña guste o no guste. Porque el chico aprende del ejemplo. Por más que el maestro le diga que hay que fomentar la convivencia, si después el maestro es autoritario, el chico aprende valores autoritarios. Son dos tipos de saberes que tiene que asumir la escuela y en ese sentido es una agencia contracultural, porque debería fomentar valores que no son los vigentes en las otras agencias como la televisión. La escuela enseña el valor del esfuerzo, del trabajo, del mérito, que a veces parece una mala palabra; la belleza, la juventud, el dinero…que son más interesantes y mejoran la calidad de vida de las personas, se priorizan en los medios. Los paradigmas de la televisión generan frustración, porque las cirugías estéticas o los autos caros son privativos de un 5% de la población más rica. La escuela no tiene que repensar su rol esencial, tiene que ver cómo enseñar mejor, cómo garantiza la transmisión de estos valores, como enseñarles a los estudiantes que leer un libro puede ser tan interesante como ver un partido de futbol. La escuela te enseña a reemplazar la violencia por el diálogo. Por ejemplo si vos tenés un vocabulario muy acotado, es muy probable que tu pensamiento también lo sea, porque hay una relación muy estrecha entre pensamiento y lenguaje. Cuanto más amplio sea el lenguaje, más matices se pueden poner en un diálogo con otro, para entender la realidad de un modo más rico, en vez de dividir en buenos y malos, blancos y negros.
ER: ¿Cuáles son los objetivos centrales del proyecto "Escuelas del Bicentenario"?
SG: Es un proyecto de articulación público –privada que viene desde el 2006, y la idea fue regalarle algo a la Argentina en su Bicentenario. Entre todos los que participan, maestros, supervisores, empresarios, ministerios, pensamos que lo mejor es perfeccionar la calidad de sus escuelas. Estamos trabajando en 132 establecimientos muy vulnerables de seis provincias: Chaco, Corrientes, Tucumán, Córdoba, Buenos Aires y Santa Cruz. El objetivo es apuntar a la calidad y diseñar políticas públicas que garanticen esa mejora. Lo que hasta ahora logramos en los dos primeros años, es haber bajado la repitencia en un 64%, pero no por decreto, sino porque los chicos aprenden más. Hoy no sirve la acreditación de primaria, sino los saberes que ésta te ofrece. Y ahora a fin de año tomamos la primera evaluación. La iniciativa trabaja en cuatro áreas: salud, mejora de la gestión, de las áreas académicas (Lengua, Matemática y Ciencias Naturales) y acompañamos a los institutos de formación docente de la zona donde trabajamos. Es un lindísimo proyecto; trabajamos en escuelas que tienen entre 60 y 100% de índice de vulnerabilidad, muy necesitadas en su mayoría. Las equipamos con libros, hemos entregado más de 200.000 de lo que nosotros llamamos ediciones propias que son para los chicos; más manuales, más kits de matemáticas, más laboratorio de ciencias naturales, más computadoras…. Y las escuelas mejoran. Lo que demuestra que se puede.
ER: ¿Por qué reconoce a la escuela como la única institución capaz de enseñar a los chicos a entender la realidad? ¿Qué rol cumple la familia en todo esto?
SG: Nosotros tenemos muchas agencias educativas hoy. Porque la televisión educa, los diarios educan, cuando los chicos se juntan en grupos de identidad, las tribus urbanas, ellos aprenden y se educan. Entonces, la escuela tiene una realidad distinta a la que tenía en el siglo XIX donde era ella, la familia y la iglesia, las tres grandes instituciones educadoras. Hoy la escuela está rodeada y compite con otras agencias. Sin embargo, ¿por qué sobrevive y cada vez adquiere más relevancia? Porque justamente estas otras no tienen como función principal educarnos, no son organizaciones dedicadas a la educación y además dentro de esas funciones no se dedican a enseñar la cultura letrada, a pensar, a razonar, a entender la realidad. Por más que se mire la televisión todo el día, no da herramientas conceptuales; tira información, pero no permite una mirada inteligente sobre el mundo. En este sentido la escuela sigue siendo la única institución capaz de lograrlo, obviamente con la familia, pero es la única que te enseña ciencia, a salir de analfabetismo…Estos saberes formativos son básicos para mirar el mundo y estar bien en él. Enseña pensamiento inteligente y constructivo.
ER: ¿Qué características debería tener la escuela del siglo XXI?
SG: Debería universalizarse la educación. Lo digo a modo de sueño: que hubiera oferta universal del Estado desde los 45 días hasta los 18 años. Me imagino que cada mamá que tenga un hijo y tenga que ir a trabajar, pueda dejarlo en una guardería o en educación inicial y tenga personal capacitado para recibirlo. Esto no quiere decir que tenga que ser obligatorio, yo creo que la obligatoriedad tiene que ser en la sala de 5, pero que si alguien quiere, pueda hacerlo. Las escuelas deberían ser de doble jornada, de preescolar en adelante, y también las guarderías para las madres que trabajan. Escuelas bien equipadas, con campos de deportes, especialmente en donde viven los chicos más carenciados; abiertas de lunes a lunes, los sábados y domingos con personal diferente a los que están en la semana, pero que les permitan hacer actividades deportivas, cine, teatro; también incluso para las familias, porque hay muchos pueblos en el país que no los tienen. Estonces la escuela ahí es una oportunidad para que tengan una vida cultural integral. Con bibliotecas, equipadas con los últimos títulos, que pudieran prestar un manual por área, por año para cada chico, y después devolverlo a fin de año, como hacen los países desarrollados.
Me imagino una escuela en donde directores y maestros trabajen en una cierta armonía; que se reúnan como mínimo, una vez por semana para planificar la marcha en las semanas siguientes y que esa actividad esté rentada. Me imagino maestros felices con su remuneración, y que puedan concentrarse únicamente en el aprendizaje de los chicos; que las bibliotecas estén llenas de alumnos hasta en los recreos; que tengan muchas horas de educación física y de juegos deportivos para que puedan desarrollar bien su cuerpo y trabajar bien. Me imagino escuelas que articulen muy seriamente con otras políticas sociales. Por ejemplo, que tengan muy buena relación con la policía, con el juzgado, con el centro de atención primaria, con el hospital, con los trabajadores sociales, con las sociedades de fomento, con los institutos de formación docente, para que ante cualquier problema la escuela pueda derivarlo a la persona responsable, para poder garantizar los derechos integrales de los chicos. Una escuela que enseñe mucho, y en donde todos puedan aprender e ingresar sin ser discriminados. Todas deberían estar ediliciamente preparadas para recibir a chicos con distintos tipos de necesidad.
ER: ¿Qué opinión le merece la brecha digital existente entre docentes y alumnos, y el uso y acceso de tecnologías en la escuela? ¿Qué propone para promover la inclusión de las TIC en los procesos de aprendizaje?
SG: La brecha más fuerte se da entre los chicos ricos y los pobres; chicos de los sectores medios y altos tienen acceso a todas las nuevas tecnologías y los de los sectores bajos no tienen acceso a ninguna, y esa es la gran brecha digital. Después, una vez dicho esto - que me parece injusto- pienso que se tiene que revertir a la brevedad. Creo que la reciente entrega de computadoras podría ser una oportunidad, si se hace adecuadamente y no termina siendo una operación "cosmética". Por otro lado, tenemos el problema de cómo se relacionan los alumnos y los docentes con Internet, y acá creo que el tema no es de coyuntura sino que tiene que ver con la necesidad de redefinir qué es la educación. En sociedades que no eran del conocimiento, en las industriales (lo dijo Durkheim) se definía a la educación como la transmisión de conocimientos de las generaciones adultas a las más jóvenes. En sociedades donde el conocimiento sobreabunda y crece exponencialmente, en realidad la educación no puede definirse así, porque había una sinonimia o un acoplamiento entre la palabra adulto, maestro, conocimiento, joven, alumno, ignorancia. Hoy estas palabras hay que dividirlas: el adulto puede ser estudiante, y el joven puede ser maestro, y esto implica un cambio cultural muy importante y aceptar que hay áreas en las que un adulto puede ser maestro y otras en las que bien pude ser un estudiante. En ese nuevo contexto, la incorporación de nuevas tecnologías a cualquier escuela puede venir de la mano no sólo del adulto maestro, sino que puede contar con monitores jóvenes que lo ayuden a él, pero que también lo hagan con otros alumnos. Volver a recuperar la figura de un referente, de un estudiante avanzado que pueda trabajar con otros chicos, y un maestro que pueda aprender de sus alumnos. No está mal que esto suceda; lo que no significa que el adulto deje de ser adulto, ni que sea la figura de autoridad. El problema es que autoridad no necesariamente va de la mano con determinados saberes específicos, sino con un saber global y con la capacidad de respetar, gobernar, liderar, etc. Este es el gran desafío que tenemos.
ER: ¿Qué opina sobre el lanzamiento de "Igualdad Conectar.com.ar", realizado por la presidenta? ¿Cree que su implementación contribuirá a la inclusión y a mejorar la escuela?
SG: Va a depender mucho de cómo se implemente. Uno de los problemas que tienen las escuelas públicas es que más de un 80% no tienen conectividad, y la infraestructura no está preparada en términos eléctricos para semejante cantidad de computadoras. Si la entrega de computadoras tiene como condición previa que se conecten las escuelas y que se garantice la infraestructura para que las computadoras se puedan utilizar en el aula, creo que va a ser un proyecto muy interesante que va tener muchos logros. Lo que me temo es que se entreguen sin garantizar conectividad e infraestructura. Esas computadoras son notbooks y necesitan estar enchufadas. Permiten trabajar en red con 30 chicos en el aula pero, sin enchufes y la electricidad necesaria, no se va a poder hacer. Esto lo veo como un problema, porque no es tan simple. Es más fácil distribuir 3 millones de computadoras, que garantizar conectividad e infraestructura necesaria. Creo que ahí estaríamos en un escenario muy malo, porque se estaría invirtiendo mal la enorme cantidad de dinero que cuesta el programa. Si esto se hace, estamos frente a un logro importante al sistema educativo público. Darles a chicos carenciados computadoras que no tienen los chicos de las escuelas privadas, en un punto es bueno porque empieza a garantizar un mínimo de igualdad.
lunes, 2 de febrero de 2009
El reto es hacer la Educación colectiva e individual a la vez
Por Lola García-Ajofrín (lolagarcia@magisnet.com)
Sin una buena formación del profesorado, elevar la
calidad de la Educación se convierte en misión casi imposible. Para conocer el papel que juegan las Universidades en este campo y cómo deben adaptarse los docentes a lo nuevos tiempos educativos, estuvimos con el máximo cargo en este área, Georges Hadad, director de Educación Superior de la Unesco. Haddad, quien hasta 1994 fue presidente de la prestigiosa Universidad de la Sorbona, y que cuenta con una larga carrera como profesor, ve indispensable para mejorar la individualización de la enseñanza. Los alumnos de hoy son muy distintos a los de hace años,¿Cómo debe formarse a los profesores para que se adapten a esta nueva situación?
Éste es el principal reto de hoy, porque ya no tenemos la misma escuela que hace 30 ó 40 años. La diversidad de la población en las clases, especialmente en los países desarrollados, tanto en Europa como en Estados Unidos exige la capacidad de enseñar a diferentes culturas llegadas de la inmigración. Y es un reto fundamental cualificar a los profesores para que se adapten a esta nueva circunstancia. Pero para eso necesitan comprender la diversidad de identidades de sus alumnos y crear vínculos entre cada una de ellas y también con los padres. El colegio no debería ser sólo un elevador social para los estudiantes, sino también un vínculo entre la sociedad y las familias llegadas de la inmigración. En este aspecto, los profesores juegan un papel primordial.
¿Y desde dónde debe dirigirse ese cambio?
Creo que la Universidad es el lugar correcto para conducir este asunto con enseñanza cualificada. Considero que los profesores deben ser formados para lograr una buena pedagogía y técnicas de enseñanza pero también para conseguir un enfoque cada vez más humanista en la misión de enseñar. Así que necesitamos una buena enseñanza, de cada una de las materias, pero al mismo tiempo replantearnos la forma de trabajo de los maestros.
¿Qué puede hacer la Universidad para que los profesores contribuyan a reducir el fracaso escolar?
Esto es algo muy difícil. Pero creo que para reducir el fracaso escolar la clave está en que el colegio no puede ser represivo, ni selectivo, en el mal sentido de selección. Y para eso tenemos que darle a los profesores la capacidad de acompañar a cada estudiante en el camino para conseguir lo mejor. Eso significa que el docente debe dirigir esta misión como un aspecto colectivo, pero también individual. Éste es uno de los estándares de la sociedad de hoy. Hay que hacer entender a la gente que ser maestro no es estar a cargo de una clase. Es estar a cargo de una clase donde hay individuos. El profesor debe disponer de una predisposición psicológica, de la capacidad de atender a cada estudiante con una actitud optimista y de desarrollar una capacidad para descubrir lo que necesita cada niño.
Y cuando esto no ocurre y el niño suspende, ¿cuál cree que es la mejor forma de reconducirlo?
No creo que exista una solución universal. Al contrario, considero que el colegio debe ofrecer diferentes opciones para ir en una dirección u otra. Más Formación Profesional, más evaluación para detectar lo que está ocurriendo, si existen problemas familiares, por ejemplo, e intentar adaptarse a la situación de cada estudiante. Repito que el reto es hacer la Educación colectiva e individual a la vez. Habrá estudiantes que necesiten a los 16 años dejar el colegio por un periodo para desarrollar experiencias profesionales y después volver al Bachillerato o a la FP. Creo que la escuela debería tener la capacidad de modularse y de recibir a cada individuo ya sea cual sea su capacidad y el momento. La adolescencia es un periodo difícil, donde a veces converge la rebelión y el rechazo a la autoridad.
¿Cree que es necesaria más autoridad en el aula?
Creo que hace falta autoridad, pero que no debe ser impuesta por la fuerza, sino por condiciones, diálogo e incluso tratando con la inteligencia individual. Simplemente ser autoritario no basta.Habla de adaptar la Educación a cada caso individual.
¿Significa esto que la agrupación de los niños por edad ha quedado anticuada y habría que considerar aspectos concretos como la capacidad?
No, creo que es importante que los niños estén en la misma clase que sus iguales. Y es importante respetar esto especialmente en edades tempranas como son los 12 ó 13 años. Yo experimenté esto personalmente, porque cuando era pequeño era muy bueno en Matemáticas y me pusieron en una clase con niños dos años mayores que yo. Entonces yo tenía 10 años y mis compañeros 12 ó 13 y estaba completamente perdido, especialmente con las chicas, que eran ya chicas jóvenes, y yo todavía un niño. Para mi fue una situación crítica porque me encontraba muy asustado. Por eso creo que cuando los estudiantes son tan pequeños es importante respetar la agrupación por edades. Y después, cuando sean más mayores, en Bachillerato, o quizás en la Universidad, que aquellos más talentosos puedan pasar de curso más rápido.
Otro de los cambios que ha sufrido la Educación es la rápida incorporación de la tecnología. ¿Cuál cree que debe ser el papel de las TIC en clase?
En mi discurso el Día mundial del profesor que celebra la Unesco mencioné que tenemos que cuidar la dimensión emocional de la relación entre el profesor y los estudiantes. El título de mi discurso fue Profesores y estudiantes: la aventura humana. Y esta aventura humana es fundamental en la construcción de la persona. Ni las pantallas, ni los ordenadores pueden reemplazar el contacto directo entre el maestro y el alumno. Recuerda cuando tenías seis o siete años, la emoción que sentías al descubrir a tu profesor el primer día de clase. O al final de curso cuando te despedías. Por supuesto que las TIC son importantes, pero no pueden reemplazar la función del maestro. El colegio es un lugar donde aprendes, pero sobre todo donde desarrollas tus capacidades emocionales.
Recuperado de http://www.magisnet.com/ el 2 de febrero de 2009
jueves, 8 de enero de 2009
Entrevista a Henry Giroux
Llegó a Buenos Aires desde la Universidad de Pennsylvania para participar en el congreso nacional organizado por la Asociación de Diarios de la
República Argentina y aprovechó para dialogar con los maestros sobre la trascendencia de su rol como "intelectuales críticos".¿Cuál es su impresión de las charlas que tuvo con docentes en distintas ciudades del país?
Tengo la sensación de que los docentes perciben una relación muy fuerte entre educación y democracia y entre aprendizaje y la noción de "cambio social". Pareciera que hay realmente instalada una sensación de que no hay una democracia que marche y que funcione sin un sistema educativo que de alguna manera abra una posibilidad y sin una educación que no le hable a los alumnos de comprometerse social y críticamente. Creo que aquí el docente entiende lo que es el conocimiento, pero pregunta sobre el compromiso y la justicia social.
Se dice que la escuela argentina es "caja de resonancia" de conflictos sociales y problemas económicos...
Estoy de acuerdo. Evidentemente, muchos de los problemas impactan en la escuela, y la escuela sola nunca cambia una sociedad; pero al mismo tiempo, la escuela es uno de los pocos lugares en donde las preguntas pueden ser formuladas críticamente. En un sentido, la escuela representa una de las pocas esferas sociales en la que los alumnos tienen la posibilidad de cuestionar la relación entre la escuela y la sociedad. Quizás la escuela es el único lugar donde los estudiantes pueden formularse preguntas acerca de a qué deberían parecerse la escuela y la sociedad. No se trata solamente de aprender a vivir en sociedad sino a cambiarla cuando sea necesario. La tensión es entre una escuela que enseña a los chicos cómo ser gobernados y otra que les enseña cómo gobernar.
¿Qué diferencia existe entre la visión tradicional del docente en el aula y la del docente como "intelectual público"?
La mayoría de los maestros, por lo menos en los Estados Unidos, son formados para ser loros; aprenden métodos, pero no tienen sentido de su función social. Como grupos y como individuos pueden desempeñar un rol fundamental, ofreciéndoles a los alumnos lenguaje y conocimiento no para que se adapten pasivamente a la sociedad sino para que la transformen cuando sea necesario. Por lo tanto, los docentes deben entender su función como una práctica ética y política, no técnica. Para hacer esto, tenemos que tener una visión del tipo de sociedad que queremos que los estudiantes creen. También tenemos que tener en claro la relación entre conocimiento y los efectos que produce.
Mi deseo es defender las condiciones laborales de los docentes, su autonomía y habilidad como fuerza vital para la defensa de una democracia orgánica. Esta visión es opuesta al liberalismo y la visión comercial de la escuela, que nunca comienza con la palabra "justicia" sino con la palabra "beneficio! ". Entonces, el neoliberalismo usa a la escuela como un instrumento más para legitimar la segmentación social... La derecha neoliberal ve a la escuela como uno de los lugares más peligrosos de la sociedad, como un lugar de batalla contra la privatización de la sociedad. Esperan descapacitar a los docentes y convertir a la escuela en una cultura corporativa que eduque a los chicos como consumidores y segmente la vida pública. Como la escuela es uno de los pocos lugares que quedan donde las preguntas pueden ser formuladas abiertamente, y como la escuela es un lugar donde se resiste la idea de que "democracia" y "mercado" son lo mismo, por eso mismo se convierten en lugares de batalla, junto con los medios.
En la Argentina hay un discurso que dice que las escuelas deben ser redituables y que el Estado no puede "despilfarrar recursos". ¿Qué pasa en los lugares en donde se aplican estas ideas?
En los Estados Unidos, muchas corporaciones y grandes compañías han subsidiado estos esfuerzos y en muchos casos los políticos que apoyan estas ideas están vinculados con la derecha y dominan el debate en los partidos. Sobre la política de privatización que implican los "vouchers", en Estados Unidos no hubo discusión sobre el desmantelamiento del Estado de bienestar que llevan implícito. Esta política es un ataque a los chicos de las clases trabajadoras, a las escuelas pobres urbanas y especialmente a los chicos negros. También es una manera de transformar la definición de "escuela", sacándola del lugar de la política pública, ya que estamos en un espacio donde lo único que interesa es el beneficio individual. La escuela se está transformando en un lugar de beneficio privado. Entonces, los que no tengan recursos para hacer la elección, terminan en escuelas absolutamente segmentadas, las peores escuelas.
Es un discurso vicioso, que sólo beneficia a los chicos de clases medias y altas, y convierte a la escuela en socia de las corporaciones. La escuela se convierte en un lugar de entrenamiento para producir trabajadores.
Cuando se habla de la crisis del Estado de bienestar y que el Estado "ya fue", ¿cómo mantiene la esperanza de un rol activo del Estado en la educación? Porque me parece que lo que tenemos que reconocer es que a medida que el Estado va desapareciendo, y con lo difícil que está la relación entre la sociedad civil y la cultura corporativa, lo único que al Estado le queda no es preguntarse si las escuelas van a sobrevivir sino si la democracia va a sobrevivir. Porque si se habla de reformar las escuelas sin reformar la democracia, uno se queda sin argumentos. Cuando todo se reduce a algo pragmático, en cómo sobrevivir en una sociedad que trata a cada uno como una expresión del mercado, es una gran oportunidad hablar de la crisis de la escuela en relación con la crisis del Estado y de la democracia misma. Por lo cual, la escuela tiene que tener un nuevo rol, definiendo su función como vital para la democracia, además de ayudar a mantener a la democracia viva.
"Usted dice que los medios de comunicación son uno de los pocos lugares de resistencia. La cuestión pedagógica no pasa sólo por las escuelas.
Hay otros lugares, entre los cuales están los medios. Todo eso representa ese lugar de la cultura donde lo pedagógico se convierte en político. Esos son los lugares reales donde los chicos están segmentados: la cultura popular y los medios. Como decía Gramsci, reconocemos en el más amplio sentido que en la posmodernidad están las últimas armas de pelea. Este es el lugar donde las opciones están disponibles para que la gente elija sobre lo que significa vivir o no vivir realmente en democracia.
Son los elementos para resistir, para oponerse, porque ofrecen la posibilidad de cuestionar el presente, pensando en el futuro. Los conservadores siempre entendieron esto, mucho mejor que la izquierda o que la izquierda de Estados Unidos, que tiende a creer que la cultura política no es "política" realmente. No entienden cómo lo político se convierte cada vez más en pedagógico y lo pedagógico en político. Esto los intelectuales argentinos lo van a tener que tomar muy en serio, sobre todo por las nuevas tecnologías y la concentración de poder, que no se limitan tampoco al Estado-Nación; Disney va afectar tu vida y la de tus hijos, de la misma medida en que afecta a mis hijos hoy. Está en todos lados."

