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viernes, 30 de octubre de 2020

QUÉ ES APRENDIZAJE ORIENTADO A PROYECTOS

El aprendizaje orientado a proyectos busca enfrentar a los alumnos a situaciones que los lleven a rescatar, comprender y aplicar aquello que aprenden como una herramienta para resolver problemas o proponer mejoras en las comunidades en donde se desenvuelven.

 


Esta estrategia de enseñanza constituye un modelo de instrucción auténtico en el que los estudiantes planean, implementan y evalúan proyectos que tienen aplicación en el mundo real más allá del aula de clase (Blank, 1997; Dickinson, et al, 1998; Harwell, 1997).

 

En ella se recomiendan actividades de enseñanza interdisciplinarias, de largo plazo y centradas en el estudiante, en lugar de lecciones cortas y aisladas (Challenge 2000 Multimedia Project, 1999). Las estrategias de instrucción basada en proyectos tienen sus raíces en la aproximación constructivista que evolucionó a partir de los trabajos de psicólogos y educadores tales como Lev Vygotsky, Jerome Bruner, Jean Piaget y John Dewey.

 

Cuando se utiliza el método de proyectos como estrategia, los estudiantes estimulan sus habilidades más fuertes y desarrollan algunas nuevas. Se motiva en ellos el interés por el aprendizaje y un sentimiento de responsabilidad y esfuerzo.

 

Los resultados del proceso de aprendizaje de los estudiantes no son predeterminados o completamente predecibles. Esta forma de aprender requiere el manejo, por parte de los estudiantes, de muchas fuentes de información y disciplinas que son necesarias para resolver problemas o contestar preguntas que sean relevantes. Estas experiencias en las que se ven involucrados hacen que aprendan a manejar y usar los recursos de los que disponen como el tiempo y los materiales, además de que desarrollan y pulen habilidades académicas, sociales y de tipo personal a través del trabajo escolar y que están situadas en un contexto que es significativo para ellos. Muchas veces sus proyectos se llevan a cabo fuera del salón de clase donde pueden interactuar con sus comunidades, enriqueciéndose todos por dicha relación.

 

El trabajar con proyectos puede reducir la competencia entre los alumnos y permitir a los estudiantes colaborar, más que trabajar unos contra otros. Además, los proyectos pueden cambiar el enfoque del aprendizaje, llevándole de la simple memorización de hechos a la exploración de ideas.

El método de proyectos se aboca a los conceptos fundamentales y principios de la disciplina del conocimiento y no a temas seleccionados con base en el interés del estudiante o en la facilidad en que se traducirían a actividades o resultados.

 

En esta estrategia se pueden involucrar algunas presentaciones por parte del maestro y trabajos conducidos por el alumno; sin embargo, estas actividades no son fines en sí, sino que son generadas y completadas con el fin de alcanzar algún objetivo o para solucionar algún problema. El contexto en el que trabajan los estudiantes es, en lo posible, una simulación de investigaciones de la vida real, frecuentemente con dificultades reales por enfrentar y con una retroalimentación real.

 

En la organización de aprendizajes a partir del método de proyectos, al poner al alumno frente a una situación problemática real, se favorece un aprendizaje más vinculado con el mundo fuera de la escuela, que le permite adquirir el conocimiento de manera no fragmentada o aislada.

 

 

 

 

 

Fuente: https://observatorio.tec.mx/

jueves, 27 de agosto de 2020

“En el Aprendizaje Basado en Proyectos, el protagonista es el estudiante”

Josefina Arrighi y Marisol Maña, profesoras especializadas en innovación educativa, sostienen que la implementación del ABP permite transformar la cultura escolar.

 

Josefina Arrighi y Marisol Maña son educadoras argentinas apasionadas por el estudio del cambio educativo, con treinta años de experiencia. Son profesoras, coordinadoras de equipos docentes y consultorías educativas. Poseen formación de posgrado en innovación educativa en Harvard Graduate School of Education Project Zero y Jesuites Educacio Horitzó 2020 Barcelona y Nazareth Global Education, entre otros. En esta entrevista, hablan sobre Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), a partir del curso que dictarán juntas y que empieza el próximo 24 de agosto.

 

Hoy se habla mucho de ABP, en algún sentido está “de moda” en el discurso pedagógico. ¿Qué es y qué no es ABP, cuáles son las características de un buen proyecto?

–En educación estamos acostumbrados a las “modas”. Nos enamoramos de algo, dejamos de lado todo lo que hacemos. Por eso queremos que el ABP no sea una moda, sino más bien un modo de encarar el trabajo en el aula, de trabajar con los contenidos curriculares. Apunta también a desarrollar capacidades en nuestros alumnos. El ABP no es algo nuevo ni mucho menos. Este concepto nació a principios del siglo XX. Los elementos esenciales están presentes en la educación desde siempre. Pero trabajarlo de manera seria o implementarlo de manera seria es muy poderoso. Hoy en día, con la necesidad de cambio, hemos constatado que es una herramienta que permite ir transformando la cultura escolar para responder a las necesidades del siglo XXI.

A nosotros nos gusta hablar de ABP y no de “proyectos”. En las escuelas se hacen numerosos y muy valiosos proyectos. El ABP encarna unos elementos esenciales particulares: el alumno como protagonista activo, el docente como presencia que guía, la indagación como camino central del aprendizaje, la integración de los contenidos, la evaluación formativa constante y el uso del tiempo y el espacio de modo flexible. El ABP trabaja con los contenidos curriculares.

 

El ABP encarna unos elementos esenciales particulares: el alumno como protagonista activo, el docente como presencia que guía, la indagación como camino central del aprendizaje

Josefina Arrighi y Marisol Maña

 

–¿Qué se espera del rol docente en esta metodología? ¿Cuáles son los mayores desafíos en ese sentido?

–Se espera que el docente sea una presencia que guíe, que diseñe experiencias de aprendizaje auténticas y significativas, que desafíen al alumno para desplegar todo su potencial.

El mayor desafío es correrse del centro y dejar que el alumno sea protagonista. Es una verdadera revolución, ya que por mucho tiempo el lugar central lo ha ocupado el saber.  Confiar en los procesos, aprender a trabajar con otros docentes (codocencia), descubrir la riqueza y el potencial creativo del trabajo cooperativo,  integrar saberes. Poder abrirse a pensar “fuera de la caja”, con una mirada fresca de la educación. Y, en el proceso, reenamorarse de su profesión.

 

–¿Qué cambios son necesarios a nivel institucional / organización escolar para poder implementar el ABP de manera correcta?

–El cambio fundamental es lograr que los docentes tengan espacios y tiempos para diseñar y trabajar de manera conjunta. Eso requiere romper la estructura rígida y fragmentada de la escuela, que no permite que el alumno tenga una visión integral de la realidad.

Y otra cuestión es tener una discusión seria de lo que vale la pena enseñar en nuestras escuelas. Necesitamos ordenar, priorizar y vincular los contenidos con la realidad del alumno.

 

 


 

Por

 







Fuente

https://agendaeducativa.org/en-el-aprendizaje-basado-en-proyectos-el-protagonista-es-el-estudiante/

 

 

miércoles, 18 de abril de 2012

Los Proyectos: Aprender a Aprender

Para algunos vivimos en una “Sociedad del conocimiento”, aunque no estoy de acuerdo con esa expresión, es innegable que estos crecen con gran rapidez, y hasta su tiempo de vida, se va acortando. Esto lleva a la pregunta ¿Cómo se genera el conocimiento? Ya no es más el fruto de un trabajo en solitario, sino producto de una interacción social. Entonces ¿Por qué no aprender de la misma manera? La siguiente propuesta se relaciona con el tema.



El aprendizaje por proyectos es una metodología integral y multidisciplinar en la que el proyecto se articula como columna vertebral de la adquisición de conocimiento. Permite a los alumnos desarrollar sus fuerzas individuales y utilizarlas para construir su propio aprendizaje. Favorece la adaptación a diferentes formas, tiempos y culturas de aprendizaje, un valor fundamental en una sociedad como la actual cada vez más intercultural, integradora y globalizada. 

Mantener hoy en día a los estudiantes, de cualquier edad y condición, comprometidos y motivados es una tarea que se convierte en el gran reto del docente independientemente de su experiencia y creatividad. Aunque como tarea compleja que es, requiere de mucho esfuerzo del docente, parece que existen algunas estrategias o metodologías que favorecen la implicación del alumnado. Como metodologías podíamos citar algunas como las experiencias basadas en el trabajo de Lonis Malaguzzi en Reggio Emilia, el método Montessori o la pedagogía Waldorf iniciada por Rudolf Steiner. Actualmente está en auge una que, aunque no es nueva, parece recobrar importancia: El aprendizaje por proyectos.

Pero, ¿en qué consiste aprender por proyectos? El método por proyectos surge de una concepción educativa en la que el niño o estudiante es el protagonista y responsable de su propio proceso de aprendizaje. Además comprende ese proceso no como competitivo sino como colaborativo. El aprendizaje por proyectos es una forma de relacionarse con el conocimiento de forma interdisciplinar y generalmente grupal. El docente, en su tarea de acompañar y guiar al niño, propone una serie de temas sobre los que elaborar el proyecto. Serán los propios alumnos los que elijan el tema sobre el que más les interesa trabajar. Una vez que cuentan con un tema establecen una estructura de trabajo y temporalización.

Durante el tiempo que dura el proyecto se trabajarán diferentes contenidos, competencias y asignaturas de forma transversal. Es por esto que los centros que trabajan por proyectos no suelen tener libros de texto “al uso” ya que los materiales que utilizan se construyen sobre el propio aprendizaje y al mismo tiempo que éste.

El propio proceso de aprendizaje genera dudas, problemas y dificultades que el alumno, con el apoyo de sus compañeros y profesor, debe aprender a resolver por sí mismo. Este tipo de metodología desarrolla muchas capacidades como la autorregulación, toma de decisiones, aprender a pensar, reflexión, colaboración, trabajo en equipo, gestión del tiempo, negociación…ya que son ellos mismos los que planean, ejecutan y evalúan sus propios proyectos.

Es innegable que todas esas capacidades son aquellas que muchos padres quisieran desarrollar en sus hijos pero con todo, el legado más importante para este tipo de aprendizaje reside en su capacidad para motivar, generar deseos de aprender, alimentar la curiosidad innata de los niños, y fomentar el propio aprendizaje y desarrollo.
Los alumnos pueden constatar y comprobar las consecuencias de sus decisiones, la efectividad de las estrategias escogidas y el resultado que le ha dado cada uno de los medios de investigación que han utilizado. Por supuesto todo el conocimiento generado mediante esta metodología es altamente extrapolable a la vida real y por tanto mucho más significativo y enriquecedor. El proyecto ofrece al estudiante la posibilidad de generar algo que tenga un valor personal o social fuera del centro educativo y el entorno escolar lo que sin duda le otorga un valor añadido a la tarea de estudiar y aprender.
Aunque es un método que implica una gran carga de trabajo para el profesorado y un mayor esfuerzo a los alumnos se ha utilizado preferentemente en Educación Infantil, aunque cada vez hay más centros de Primaria que se animan a implantarlo ya sea como forma de trabajo principal dentro del plan de estudios o como complemento o apoyo a los sistemas de aprendizaje tradicionales.

Existen ejemplos de este tipo de metodología en colegio privados, pero también son cada vez más los centros públicos y concertados que, a pesar de la dificultad que supone adaptar estos métodos a las legislaciones educativas, tímidamente pero con paso firme van haciendo sus incursiones en metodologías más innovadoras o alternativas a las tradicionales.


Fuente
Revista digital de la Universidad de Padres on line
Autora
Coti Coloma
Psicóloga y Tutora de la UP on-line


miércoles, 28 de enero de 2009

Desafíos y condicionantes de la profesión docente: un horizonte de complejidad

Los desafíos que debe asumir el profesorado del siglo XXI son variados en cuanto a su naturaleza, numerosos en número y complejos en cuanto a su configuración, determinación y posible abordamiento.
Entre los retos y desafíos que tienen los profesores ante sí, podríamos señalar, a modo de somero inventario, los siguientes:

a) En primer lugar, adecuar la práctica docente a las demandas y expectativas crecientes de la sociedad con respecto a las tareas de los profesores. Tales expectativas están en la raíz del llamado síndrome “burnout” o del profesional quemado ante el cual lo mejor será discernir las demandas razonables planteadas por la sociedad de las irracionales y, en todo caso, “armarse” profesionalmente de resortes, habilidades y repertorios conductuales y pedagógico-didácticos que nos permitan despersonalizar los conflictos, movernos con seguridad en los escenarios de trabajo e integrar los referidos elementos de la nueva profesionalidad docente -reflexión, trabajo en equipo y formación permanente como referentes para la adecuación de nuestra práctica profesional a las complejas y cambiantes demandas sociales.

b) En segundo lugar, la exigencia de dar respuesta inmediata al alumnado en el proceso mismo de enseñanza-aprendizaje en el que ambos están imbricados. Así, el profesor entendido como “organizador de las experiencias y de las situaciones de aprendizaje” más que como “fuente principal de conocimiento”, ha de facilitar los medios y recursos necesarios para que el alumnado sea el verdadero protagonista del hecho educativo procurando, al mismo tiempo, que salga motivado de cada experiencia de aprendizaje para poder seguir avanzando en su proceso educativo.

c) Ello precisa de una verdadera interrelación, de una comunicación y dialogo entre profesor y alumnos y conlleva la toma de decisiones por parte del docente en condiciones caracterizadas por un alto dinamismo y por una problematicidad creciente de los escenarios de actuación profesional.

d) Actualizar y adecuar sus conocimientos científicos, técnicos y didácticos a las propuestas curriculares para los distintos niveles, ciclos y etapas del sistema educativo.

e) El reto que supone la evaluación y la investigación evaluativa, que está llamada a cobrar una mayor relevancia en los próximos años. No se trata sólo de la evaluación de los aprendizajes centrada en los alumnos sino la evaluación del profesorado, de la organización de los centros, del currículo, de los propios procesos didácticos, etc., requiriendo todo ello de una metodología evaluativa que parte de una concepción de la evaluación educativa al servicio del proceso de enseñanza-aprendizaje, que se integra en el quehacer educativo del aula y del centro y que se erige como punto de referencia para la toma de decisiones que afecten a la intervención educativa y a la mejora del proceso.

f) La necesidad de establecer proyectos de actuación común, junto al resto de sus compañeros y en consonancia con lo que espera la comunidad educativa en su conjunto. Se trata de establecer Proyectos Educativos de Centro, Proyectos Curriculares, en definitiva; planes de actuación a corto, medio y largo plazo. Ello conlleva dejar a un lado todo individualismo y aislamiento como metodología de trabajo y establecer formas colaborativas y cooperativas de encarar la práctica docente.

g) La necesidad de revisar, de manera continua, los marcos sobre los que se trabaja, los planteamientos de partida, los objetivos marcados y la toma de decisiones sucesivas necesarias para su consecución. Y todo ello desde el ejercicio de la autonomía que tienen los centros, analizando colegiadamente las dificultades y los problemas que se plantean en el quehacer diario y la búsqueda de forma cooperativa de las soluciones a los conflictos que se generan en el seno de una organización tan compleja como la escuela.

h) El dominio de las nuevas tecnologías aplicadas al hecho educativo, que incluyen no sólo las audiovisuales, la robótica, la informática con fines docentes como las video-conferencias, la tutoración en red,… etc., sino también, en términos del profesor Fierro (1999) “aquellos conjuntos procedimentales con escaso requerimiento de soporte material que se han ido incorporando al bagaje instrumental de los educadores”.

i) La adquisición de unas cualidades de madurez personal acordes con la labor docente. No debemos perder de vista que la educación es ante todo una relación entre personas. Asegurar el carácter interpersonal de la actividad educativa va a ser un desafío en el futuro, caracterizado por el optimismo tecnológico, pues existe el riesgo de que las técnicas, los instrumentos y los medios didácticos puedan arrinconar a los sujetos personales en la comunicación. La sociedad y la administración educativa y los propios docentes han de ser conscientes de que la labor educativa es desempeñada por personas que necesitan una recompensa por su tarea y ésta no sólo pasa por una remuneración económica justa, sino que precisa a su vez de un reconocimiento personal, de sentirse aceptados dentro de un equipo, de un centro escolar y apoyados y orientados en su labor.

j) Y la actualización permanente de los enseñantes como un elemento básico de su profesionalidad. No sólo con el fin de actualizar y adecuar sus conocimientos científicos, técnicos y didácticos a las nuevas propuestas curriculares para los distintos niveles, ciclos y etapas del sistema educativo, sino además para incorporar nuevos repertorios profesionales que le permitan abordar situaciones complejas y conflictivas propias de la práctica docente y superar desde el equilibrio y la madurez personal y profesional situaciones de desbordamiento y estrés.

Como resumen de los desafíos y retos planteados, valga la cita del profesor Fierro (1999) en la que afirma que “Será posible que mañana los profesionales de la educación afronten los desafíos técnicos y pedagógicos hoy imprevisibles y que los afronten como parte de sus propios retos personales, de las tareas de desarrollo de su propia identidad y madurez personal. Ser un buen profesional de la educación puede - y debería - quedar incorporado a un proyecto global de vida”.


El texto completo puede bajarse de http://www.edu.gva.es/per/docs/rlestres_1.pdf
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