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sábado, 6 de junio de 2020

Un debate sobre los contenidos del curriculum. ¿Qué saberes son socialmente necesarios?

No son pocas las voces que vienen reclamando un debate en profundidad sobre el contenido y la calidad de lo que se prescribe como curriculum escolar. Recientemente, en el Manifiesto por otra educación en tiempos de crisis se hacía una propuesta de “revisión a fondo de la estructura y el contenido del currículo escolar” con la intención de “proporcionar un conocimiento más profundo –ecosocial, feminista,…– del mundo y de los problemas de la humanidad”. Los momentos de crisis –ahora vivimos una bien profunda y dramática– acrecientan la necesidad de ese debate. ¿Proporciona la escuela una lectura interpretativa y crítica de lo que pasa en el mundo o da la espalda continuando con informaciones desconectas de la vida y la experiencia cotidiana? Recuerdo un apunte en la autobiografía de Bruner en el que explica que el lanzamiento del Sputnik por la Unión Soviética produjo una considerable convulsión en EE.UU. y provocó largos debates multidisciplinares que ponían en crisis lo que se enseñaba en las escuelas, publicándose estudios y propuestas de expertos entre los que se hallaba el propio Bruner. No me resisto a recordar lo que ya entonces (años 60) proponía este autor a los diseñadores de los curricula de Ciencias: Identifiquen, por favor, los conceptos nucleares que estructuran su disciplina, eso es lo que tienen que enseñar. Verán como reducen mucho el contenido y la hacen más significativa.


Precediendo a una importante reforma educativa en Francia, Pierre Bourdieu presidió en 1988 por encargo del Ministro de Educación Nacional del gobierno francés, la Comisión sobre los Contenidos de la Enseñanza. Además de cuestionar la disciplinariedad y el enciclopedismo proponían cosas como: reducir la extensión, asegurar la asimilación reflexiva, explicitar la “filosofía” subyacente a cualquier selección cultural, diversificar las formas de presentación del curriculum y redefinir la fragmentación por especialidades hacia esquemas interdisciplinares.

Cuando en nuestro país se hablaba de Reforma Educativa el ingenioso divulgador de filosofía Fernando Savater declaraba alarmado en uno de sus artículos en El País (1/3/05) su preocupación por una propuesta del Consejo de Estado para transversalizar la educación cívica –impregnar el curriculum de valores, parece que se decía– evitando convertir la educación cívica de nuestros escolares en una asignatura más del curriculum. Eso son “cuentos chinos”, decía Savater en su artículo y proponía una asignatura específica de educación ciudadana con un temario claramente definido. Desde mi punto de vista, este era y sigue siendo un ejemplo ilustre de la necesidad urgente de revisión del concepto de cultura, de conocimiento escolar y de curriculum. Si consideramos intocable la organización disciplinar del curriculum, con materias separadas, horarios específicos y profesores especialistas; si consideramos el conocimiento escolar como un proceso acumulativo de conocimientos independiente de las experiencias subjetivas; y si entendemos que la Academia, con sus códigos culturales específicos, debe definir la selección cultural para la escuela, entonces la propuesta de Savater puede ser tan acertada como la de aquella asociación de catedráticos de Geología que durante el debate de la LOGSE pedían una asignatura específica de su especialidad en la Educación Secundaria.

A día de hoy, sin embargo, sorprende que en nuestro pais, en los intentos de las diferentes fuerzas políticas y sociales por alcanzar alguna forma de consenso sobre la escuela y las políticas educativas, y en las declaraciones y documentos que se hicieron públicos, no fuera un problema relevante el debate sobre lo que se enseña en las escuelas y en qué medida lo que se enseña activa saberes encaminados a la comprensión crítica de la vida pública, o por el contrario impiden –no alfabetizan– para participar en la controversia de lo público. El dilema aquí, ese dilema ausente en los debates, es algo tan relevante y significativo como esto: la propuesta curricular está pensada para avanzar en dinámicas sociales y ciudadanas que faciliten una transformación social de progreso en favor de los grupos sociales más necesitados, o por el contrario el curriculum es un mecanismo de adaptación acrítica a la lógica estructural capitalista. Explicitar la “filosofía” subyacente, exigía aquella comisión presidida por Bourdieu.

La actual pandemia, el confinamiento y el cierre de las escuelas no paralizó la maquinaria burocrática de la Administración educativa ni el deseo de naturalizar el desarrollo del curriculum en formatos telemáticos. Y hemos visto de todo. Profesorado que es consciente de que en muchas ocasiones lo que ofrece la escuela como espacio de relación y socialización es más importante que el contenido concreto de una materia, pero también profesorado obsesionado con el programa creyendo que las matemáticas son las matemáticas ya sea en la tercera fila de pupitres o en la mesa de la cocina de tu casa. Mientras las administraciónes educativas aparecen ambiguas en las decisiones al tiempo que obsesionadas con las evaluaciones.

Pero ha sido también la actual pandemia la que haciendo todavía más visibles las desigualdades que puede continuar reproduciendo la escuela y evidenciando también las obsesiones sobre la rigidez de contenido, permite abrir de nuevo el debate sobre lo que enseñamos y, como decíamos al inicio, aparecen en el escenario educativo voces que vienen a decir que es una buena oportunidad para revisar los contenidos del curriculum evitando que continuemos con propuestas del siglo XIX para sociedades del XXI.

A modo de guión que invite a ese debate sugiero algunos puntos que a mi entender deberían estar presentes:
  • Sobre la vigente propuesta de curriculum básico, en su cantidad y cualidad: ¿mantendríamos todo lo existente o hay sobrecarga de contenidos? ¿La sobrecarga y repetición no incide en la superficialidad y dificulta la significatividad? Y, sin embargo, ¿no falta nada relevante?
  • Sobre la estructura que soporta el contenido ¿las disciplinas o asignaturas son la única forma de orgnización del contenido? ¿Y el libro de texto el único dispositivo de presentación?
  • ¿Para cuándo recuperar un debate de largo recorrido en los estudios sobre el curriculum que discute la framentación en asignaturas o materias del curriculum escolar? Citaba en el inicio de este texto a Bruner que en 1960 ya pedía identificar los principios o conceptos básicos que estructuran una disciplina. Sin despreciar esta idea elemental de la Didáctica –no hay aprendizaje sin contenido, y cada contenido tiene una estructura específica (conceptual, procedimental…)– la cuestión es si el modo de trabajar esto en la escuela tiene que ser el mismo con el que trabaja, investiga y se especializa la Academia en un determinado campo de conocimiento. Edgar Morin, entre otros autores, señala que el crecimiento humano es dialógico y que la escuela debe facilitar con el diálogo inter y multidisciplinar esa posibilidad de crecimiento dialógico, que no enfrenta sino que complementa y pone en relación saberes.
  • Si el paradigma dominante o hegemónico de la ciencia moderna separa sujeto de objeto, mente de materia, naturaleza de sociedad y de cultura, cuerpo de alma, ciencias de humanidades, inteligencia de sensibilidad, etc., ¿podríamos discutir la conveniencia de una propuesta curricular contrahegemónica?
  • Si hasta el momento la estructura de las disciplinas no ha facilitado con las tareas que propone la comprensión y el acercamiento puntual e inmediato a los problemas, exigencias y acontecimientos familiares, sociales, económicos y políticos que gobiernan nuestra vida, ¿no sería acertado ensayar posibilidades con otra estructura más globalizadora?
  • ¿Es posible salir de los recintos disciplinares donde ha permanecido confinado el curriculum para experimentar en ámbitos como el periodismo, la fotografía, el cine y el teatro, el diseño y la creatividad digital, entre otros, de manera que cruzando límites y fronteras se faciliten esquemas interpretativos y críticos?
  • ¿Sería posible la organización del currículum en torno a cuestiones, intereses y necesidades de la comunidad? ¿Y cómo hacer eso compatible con la imposición de pruebas y estándares de aprendizaje nacionales e internacionales? ¿Sería necesaria su abolición?
  • ¿No debería la escuela responder a las urgencias sociales, culturales, económicas, medioambientales, facilitando esquemas comprensivos que permitan interpretar y actuar sobre la realidad? ¿Cuál se su función si no esa? ¿Con qué marco transversal de contenidos de aprendizaje se facilita la comprensión de la crisis ecosocial, los límites del crecimiento y las alternativas más justas? ¿Con qué marco transversal de contenidos de aprendizaje se facilita el análisis crítico de la cultura patriarcal y la transmisión de las desigualdades de género o qué estructura conceptual provee de herramientas para desarrollar las crecientes demandas interculturales o para recuperar y profundizar en el sentido original de la democracia?
  • Se ha cuestionado de muchas maneras la exagerada importancia otorgada al dominio cognitivo-intelectual en el currículum; sin embargo, en las diferente pruebas a las que se somete el alumnado en los exámenes públicos las otras capacidades, destrezas y formas de conocimiento son relegadas a un segundo plano.
  • ¿Dónde se cierra el debate sobre el contenido en el curriculum? ¿La asamblea, el himno, el uniforme y, en fin, el conjunto de rituales con los que se confiere identidad desde la institución no son también contenidos de aprendizaje? ¿Y la experiencia en el barrio y en la ciudad no confiere identidad y significación? ¿No hay contenido de aprendizaje en la ciudad?
  • ¿Es posible un reforma de los contenidos de la enseñanza sin un poder efectivo para diseñarla e implementarla? ¿De dónde proviene ese poder?
  • Y finalmente, ¿sería posible que expresiones históricas como “conocimiento verdaderamente útil” o “saber socialmente necesario” se integraran en un marco analítico y político que tuviera en cuenta la pobreza, la clase social, el género o la discriminación étnica?

En el inicio del artículo citaba el Manifiesto por otra educación en tiempos de crisis en el que se proponía que tras este inesperado cierre del espacio escolar nos preguntemos cómo mejoramos y cambiamos lo que tenemos, resignificando la educación y rompiendo el ritmo frenético y la presión que ejercemos sobre la infancia y la adolescencia.
Sirva este este texto como contribución a esa propuesta.


por 
Jaume Martínez Bonafé
Fuente

martes, 14 de abril de 2020

MANUAL BÁSICO SOBRE EL USO DE LAS REDES SOCIALES EN LOS PROCESOS DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE. (PDF)


Con este primer manual de “El Mundo Digital en el Aula”  queremos colocar al alcance de las y los docentes un primer esfuerzo para que todes podamos usar en la actividad pedagógica cotidiana las herramientas comunicacionales de la tercera revolución industrial. Agenda que adquiere especial relevancia en la actual coyuntura de suspensión de clases presenciales.


Esta entrega está pensada para informar “partiendo de 0”, ya que es el primero de una serie de manuales que colocaremos en circulación durante los próximos días y semanas. Estamos conscientes de la brecha en infraestructura tecnológica existente en nuestra nación, tanto en hardware, software, conectividad y en contenidos pedagógicos virtuales.

Seguiremos exigiendo la construcción de la arquitectura informática y digital que nos permita ser autónomos. Pero mientras eso ocurre tenemos que usar lo que está al alcance para evitar que nuestros estudiantes estén alejados de las dinámicas educativas.

Finalmente agradecemos a los compañeres Luz Palomino y Luis Bonilla-Molina, así como al equipo del portal de los y las maestras(os) “Otras Voces en Educación”, del Centro Internacional de Pensamiento Crítico Eduardo del Río (Ríus) y del Observatorio Internacional de Reformas educativas y Políticas Docentes (OIREPOD) por su colaboración en la preparación de este primer manual.



domingo, 11 de agosto de 2019

RECURSOS EDUCATIVOS USANDO TICS PARA DOCENTES. Gestión de redes sociales y comunicarse


Hace ya algún tiempo os hablamos de la importancia de gestionar las redes sociales dentro del centro educativo. El creciente uso de las tecnologías en un mundo cada vez más interconectado, hace necesaria la creación de un perfil docente capaz de integrar los recursos tecnológicos en el aula, en el centro escolar. La figura de un community manager educativo efectivo que oriente y planifique secuencias de aprendizaje vinculadas al uso de redes sociales y plataformas e-learning, donde la curación de contenidos esté ligada a compartir y aprender hacia un fin común, el aprendizaje colaborativo a través de las tecnologías y las redes sociales.

Ha continuación os dejamos dos poderosas herramientas para automatizar los procesos de selección, publicación y análisis dentro de una misma plataforma de vuestras RRSS.
Comunicarse
La comunicación con las familias, el alumnado y nuestra red de trabajo no siempre es tan fácil como parece, a pesar de contar con herramientas como Skype, Adobe Connect, Hangouts, Facetime o Whatsapp. A continuación os dejamos dos interesante herramientas, la  primera de ellas para trabajar a nivel de aula y la segunda dentro de un contexto de trabajo más profesional.
Circuit se presenta como una interesamente herramienta para trabajar de forma colaborativa dentro de una plataforma online. Un potente recurso para estudiantes y docentes que buscan crear una comunidad interconectada para poder llevar a cabo clases virtuales o trabajos colaborativos, por resaltar dos de sus principales y potentes opciones que nos permitiría el uso de esta aplicación.
Gracias a sus uso,  nos será tremendamente fácil compartir nuestra pantalla, establecer un videollamada por grupos, compartir documentos en tiempo real, crear un chat de trabajo totalmente independiente del propio de la conversación, crear encuestas, etc.
En definitiva, una gran multitud de opciones que hacen que se presente como un recurso imprescindible si buscamos una metodología de estudio basada en aprendizaje virtual o blended learning.


Fuente de la reseña: http://jjfrias.com/recursos-educativos-tic-para-docentes
Por: ayudaparamaestros.

viernes, 4 de mayo de 2012

Pistas para entrar en las redes sociales sin caer en ellas

Las redes sociales en Internet han llegado para quedarse, por lo menos por un buen tiempo ¿Qué actitud tomar frente a ellas? ¿Pueden convertirse en un aliado del docente? ¿Qué prevenciones tomar? ¿Qué oportunidades brindan? El siguiente artículo reflexiona sobre el tema.



Después de la emergencia de la blogosfera, las redes sociales virtuales se presentan como uno de los fenómenos más revulsivos de la cada vez más digitalizada sociedad en la que vivimos. Millones de personas en todo el mundo, una gran mayoría de ellas menores de edad, expanden, desdoblan y comparten sus identidades en estos espacios digitales donde todos los aspectos de la vida se proyectan en nuevos escenarios de convivencia, y donde la educación puede y tiene que encontrar un nuevo laboratorio para desarrollarse.

Desde hace dos o tres años hemos asistido a un incesante y vertiginoso crecimiento de una modalidad de interacción digital que se materializa en las llamadas redes sociales. Se trata de algo más que una moda que sin duda marca una etapa en la evolución de Internet. Hoy resulta habitual que alguien pueda compartir con sus amigos las fotos del verano desde su cuenta de Facebook, que los adolescentes se mantengan al tanto de los movimientos de sus conocidos por lo que publican en sus páginas de Tuenti, o que redes como Linkedin sirvan como espacio para establecer y desarrollar contactos profesionales. Cuando menos los ajenos a este tipo de redes, e incluso a Internet, ven cada vez menos extraño que en la Web puedan ocurrir este tipo de cosas, aunque sólo sea por lo que transciende de ellas a través de los medios de comunicación convencionales, y aunque suela llegarnos con una imagen marcada por el sensacionalismo, lo anecdótico o lo temible.

Evitar tecnofobias y tecnofilias
Pero si bien estamos ante una nueva fase de Internet, ésta no deja de ser un paso más en la penetración en la sociedad de lo que desde el principio constituye el ciberespacio: una red de redes. Su esencia es precisamente la posibilidad de interconectar cualquier ordenador y conjunto de ordenadores y dispositivos a través del mismo código informático: el HTTP (Hipertext Transfer Protocol). De modo que una red social digital no es más -ni menos que una estructura digital que habilita a los usuarios que deciden pertenecer a ella para compartir la información que estimen oportuna con los usuarios que estimen adecuados. Para ello cuentan con una amplísima variedad de aplicaciones, herramientas y recursos que les sirven para comunicar, conocer, compartir o jugar…, como la vida misma. Evitar las posibles perversiones que puedan generarse en esas estructuras y que puedan afectar negativamente a nuestros menores, como en el resto de los espacios donde convivimos, depende más de una actitud consciente y responsable cultivada en los espacios de interacción presencial y de educación integral y activa que de un control exacerbado o represivo.

De hecho, las redes sociales son anteriores a Internet, funcionan desde que el hombre es hombre, y cuando se hacen virtuales no dejan de circunscribirse al ámbito humano. Considerar lo contrario, tanto por un excesivo temor a los posibles peligros de la Red, como por un eufórica admiración hacia las maravillas de la digitalización supondría dar un peso desmesurado a lo que aporta la tecnología a nuestras vidas y caer, por tanto, en las redes del determinismo tecnológico. Internet es una extensión de nuestra percepción de la realidad y de nuestra interacción con ella. Amplía, sofistica y transforma a ambas, pero nuestra capacidad de asimilar tanta energía e información no cambia, y nuestro tiempo sigue siendo el mismo. El sociólogo Félix Requena Santos, investigador de redes sociales tradicionales y autor de Redes sociales y sociedad civil, diferencia entre lazos virtuales y reales, considerando débiles a los primeros, y sólidos a los segundos. Alguien puede tener miles de “amigos” en su red, pero por mucho que se esfuerce sólo podrá mantener lazos fuertes con apenas unas pocas decenas de ellos. Además, los criterios para que los lazos puedan fortalecerse son los mismos que rigen en las relaciones presenciales: en el mundo virtual la amistad está igualmente estructurada y también prima en ella la identificación, de manera que se hace más propicia con aquellos con quiénes nos sentimos más parecidos. Es cierto que Internet favorece el avance del anonimato y la proliferación de identidades múltiples, lo que puede propiciar la acción de nuevas y viejas formas de esquizofrenia, adicción, manipulación y oportunismo abusivo, así como una desorientadora saturación de información. Pero también puede servir para elevar al consciente colectivo realidades que hasta ahora no solían desvelar los medios de comunicación tradicionales, realidades como conflictos olvidados y no resueltos o reivindicaciones políticas o sociales silenciadas por el pensamiento único. Por otra parte, según un estudio de Ocio Network, más del 60% de los encuestados reconoce que Internet se ha convertido en un medio de ayuda en sus relaciones sociales.

Un escenario más para la educación
Las tecnologías tampoco cambian la esencia de enseñar y aprender, pero pueden ayudar a introducir nuevas metodologías y entornos estimulantes para la educación. Facebook o Tuenti son algo más que un entretenimiento banal y postmoderno, y también son algo menos que un coladero para comportamientos degenerados. Para empezar es muy valioso lo que ya se ha avanzado con plataformas virtuales que no son otra cosa que redes sociales dirigidas a la formación online o al apoyo de las clases presenciales. Además de los blogs, valiosísimos como herramientas didácticas, llevo más de cinco años utilizando Moodle como herramienta de apoyo docente para mantenerme en contacto con mis alumnos, y puedo decir que es hoy un instrumento básico con el que consigo acercarme un poco más a los códigos que ellos comparten en otras redes más informales para expresarse, entablar relaciones y, claro está, para aprender. También tengo que reconocer que el acercamiento podría ser aún mayor si la estrategia se focalizara en esas otras redes.

De cualquier modo, lo que ofrecen las redes sociales populares es un ambiente favorable para conectar la educación formal con el aprendizaje informal y cotidiano. Como explica el profesor Juan José de Haro en su blog, estas redes permiten: reunir en el mismo “lugar” a profesores, alumnos, recursos y actividades docentes; aumentar el sentimiento de comunidad educativa; mejorar el ambiente de trabajo al permitir al alumno crear sus propios objetos de interés, así como los propios del trabajo que requiere la educación; aumentar la fluidez y la sencillez de la comunicación entre profesores y alumnos; incrementar la eficacia del uso práctico de las tecnologías digitales; facilitar la coordinación y trabajo de diversos grupos de aprendizaje mediante la creación de equipos de trabajo; y desarrollar el aprendizaje del comportamiento social básico de los alumnos.

Todo ello facilita un impulso indudable para la creatividad y la colaboración, claves para la generación y la apertura del conocimiento que ha demostrado el trabajo en red de iniciativas como la famosa Wikipedia, la red de webs de información alternativa Indymedia o el software libre como Linux y las licencias de reproducción Creative Commons. La colaboración es la esencia de la Red de redes y de la Web, que tiene como horizonte la llamada Web Semántica, algo así como un ciberespacio con sentido propio y basado en el lenguaje natural, en el que la privacidad de los usuarios no estaría reñida con la transparencia de los contenidos. En el camino hacia este ciberparaíso terrenal también podemos destacar herramientas colaborativas como Del.icious, una red social para compartir enlaces a sitios web y etiquetarlos mediante comentarios orientativos de los usuarios.

Si la creación colectiva es tan viable y valiosa para extender el conocimiento, también puede ofrecer líneas de desarrollo interesantísimas para la educación a través de las redes sociales. Quizás no sea tan viable hacerlo en espacios tan abiertos, inciertos y llenos de interferencias como Facebook o Tuenti, además de que podría suponer una invasión fallida de territorios demasiado personales de los alumnos, pero tenemos otras opciones aparte del ya mencionado Moodle. Ning ofrece redes sociales de forma gratuita que pueden ser cerradas al exterior. Además, para los grupos educativos de menores de edad permite eliminar la publicidad de Google. Por otro lado, Eigg es una red creada específicamente para la educación que, igual que Moodle, necesita un servidor propio, lo que, hace más complicada su configuración. Por último, Mi cueva se dirige a los más pequeños y garantiza la máxima privacidad gracias a que sus 20.000 usuarios registrados han pasado un control previo telefónico.

En definitiva, el de las redes sociales es un fenómeno que por sus crecientes dimensiones y los episodios escabrosos que se hayan podido dar en ellas, justifica una gran dosis de respeto y atención, pero no tanto de miedo. Son mucho más significativas las luces que ofrece su exploración. Además, si bien las tecnologías digitales, en general, y las redes sociales, en particular, nos presentan un nuevo desafío para tomar conciencia de la realidad, no hay que olvidar que, por mucho impacto que tenga en nuestras vidas, la tecnología es sólo una herramienta y no un fin en sí misma.


Autor
José Gª Madariaga
Miembro de Aire Comunicación
Profesor de periodismo y tecnologías digitales de la Universidad Rey Juan Carlos
Extraído de
Padres y madres de alumnos y alumnas



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La corrupución de la imagen

lunes, 13 de junio de 2011

Protocolo de actuación escolar ante el cyberbullying


El protocolo es el resultado del trabajo de un conjunto de profesionales que, agrupados bajo el nombre de EMICI (Equipo Multidisciplinar de Investigación del Ciberbullying), tratan de dar respuesta a un problema que se manifiesta día a día en nuestra sociedad y, por ende, en las aulas: la presencia de situaciones del ciberbullying.
Tecnologías como Internet y la telefonía móvil resultan ser una herramienta de primer orden para la formación, la socialización, el ocio y el desarrollo pleno de los más pequeños. De igual manera, su enorme capacidad puesta al servicio de usuarios con intenciones nocivas o con escasas competencias en su manejo puede suponer la aparición de situaciones en las que unos menores se ven lesionados por las acciones de otros.
En los últimos tiempos, diversos factores vienen propiciando una mayor presencia del ciberbullying en nuestros centros escolares. Incorporación más temprana al uso de las TIC, empleo masivo de nuevos entornos de socialización intensiva carentes de medidas de privacidad proporcionales, mayor relevancia de contenidos audiovisuales y amplias posibilidades de accesibilidad y portabilidad son algunos factores que pueden ser considerados catalizadores de problemas de ciberconvivencia.
El ciberbullying es un fenómeno sigiloso de graves consecuencias que se desarrolla por lo general fuera del alcance de la observación tradicional pero que, no por ello, es menos lesivo que el bullying tradicional. Requiere una respuesta tan contundente como proporcional y acertada. La presente guía, en forma de protocolo, pretende aportar pautas y procedimiento para una eficiente atención escolar de los fenómenos de ciberbullying.
Para obtener el protocolo, hacer click en “Acceder”
Fuente: Ministerio de Educación. Instituto de Tecnologías Educativas. Escuela 2.0. Gobierno de España

domingo, 13 de junio de 2010

Resilencia


¡Qué bueno cuando nos juntamos desde distintas disciplinas, o desde diferentes maneras de vivir y podemos intercambiar puntos de vista, experiencias, diferentes miradas de un mismo problema!...

Hay una palabra resiliencia que viene de una ciencia que no tiene mucha prensa para las cuestiones sociales, médicas o psíquicas; esta ciencia es la Física.

Y esta palabra tiene que ver con la tenacidad, la ductilidad y la cantidad de energía que puede absorber un material mientras está sometido a una fuerza de deformación.

¿Se fijó qué sucede cuando somete una cucharita de plástico a un excesivo calor?...
El ser humano (que no es de plástico) también puede tener esta capacidad.
Los investigadores que se ocupan de los sufrimientos de la gente, observaron que muchas personas, especialmente niños, sometidos a situaciones extremas de destrucción, pudieron superar la situación y hasta salieron fortalecidos.
Estudiaron y se ocuparon de los niños que estuvieron en campos de concentración, en orfanatos y en situación de calle.
Se preguntaron «¿Por qué no se enferman los que no se enferman?»...
En todos los casos, piense usted, en miles y miles de chicos desgraciados, en todos había una relación cariñosa y estrecha con un adulto significativo.

Así que el concepto de Resiliencia es utilizado en salud y en educación. Y, desde otra mirada, se vuelve a comprobar que la capacidad de las personas depende de la interacción con su entorno humano.

Desde el Psicoanálisis sabemos que el reconocimiento del bebé por el papá y la mamá es la base de los otros pilares que necesita un ser humano para desarrollarse sano.
Freud decía que el camino del Psicoanálisis es largo porque es difícil cambiar las circunstancias de la persona, sería menor el esfuerzo si esto fuese posible.

Pero el desarrollo de la resiliencia es posible si se le permite contar con el auxilio de otro humano que genera y estimula las fortalezas de su Yo.

Nuestros niños y jóvenes están expuestos, al igual que los adultos, a agresiones de un medio social que va aumentando la violencia y disminuyendo el equilibrio psicofísico tan necesario para vivir con salud física y mental.

Los adultos lo padecemos, pero los niños nos necesitan como tutores en su crecimiento, igualito a los tutores que necesitan los árboles para que no los rompa el viento o las agresiones del entorno.

A lo largo de tantos años de trabajar con sufrimientos, le cuento estimado lector, que tanto en salud como en educación, cometemos siempre el error de empezar por las falencias, los errores, la patología, en vez de empezar por las virtudes, recursos y fortalezas que tienen las personas o personitas a nuestro cargo.

Si la Escuela enfrenta la tarea de educar rastreando las ocasiones y modos en que el personal todo, sobrellevó y superó problemas, y valoriza los medios que utilizó, ya empezó bien. Esto es salir de la queja e impotencia y mirar lo posible.

Todos estamos sometidos a fuerzas de «deformación» (o destrucción), pero si tenemos cerca congéneres significativos, si contamos con estrategias que nos permitan resolver conflictos, habilidades para resolver problemas y tomar decisiones, entonces nuestro «material humano» va a tener la solidez, tenacidad, ductilidad y energía suficiente para mejorar y embellecer nuestra vida.


Autora
Irene Sofía Rojek

viernes, 6 de noviembre de 2009

Las Mates “made in China”

Un tema que no ocupa espacio en la discusión social en Argentina, como todo tema referido a Educación. En el “Campeonato del Rendimiento Escolar” perdemos por goleada, por eso los medios acá, los ignoran, y además socialmente no interesa.

Soy docente de matemática, y analizando los desempeños en las Evaluaciones Internacionales de Calidad Educativa puedo observar que a los mejores alumnos de una escuela promedio de un país como Argentina, le costaría mucho trabajo “sobrevivir” en una escuela “tipo Singapur”, pero ¿Qué hace la diferencia?

Obviamente no puede haber una respuesta sencilla para un problema complejo, y los expertos se reunieron en España para tratar el fenómeno, ¿La respuesta está en los profesores? ¿En la escuela? ¿En los valores que encarna la comunidad? El porcentaje que le asignemos a cada factor determinará el camino a seguir, lo indiscutible es que tenemos que cambiar. Por el momento no tengo las conclusiones oficiales, ya que aun no han sido elaboradas, pero tengo un artículo publicado en el sitio “Elmundo.es” a la espera de las conclusiones.

Las Mates “made in China”
PATRICIA LOZANOMADRID.-
Consiguen los primeros puestos en las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas y en las competiciones en torno a esta materia. El álgebra, la geometría y el cálculo no entrañan ningún misterio para ellos pero, ¿tienen realmente los asiáticos más talento para las ciencias que los occidentales?

Los recientes informes de PISA (Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes), confirman que los alumnos de China, Singapur y Corea, entre otras naciones asiáticas, están obteniendo unos resultados extraordinarios. El congreso Paradigmas en la educación matemática para el siglo XXI: Compartiendo experiencias educativas con Asia, que se celebró del 22 al 24 de octubre en Valencia, organizado por Casa Asia y el CSIC, pretendía desentramar los metodos desarrollados en Asia y compararlos con los empleados en Europa para comprender la clave del éxito oriental.

Los principales expertos internacionales en educación matemática se congregaron para compartir métodos pedagógicos y experiencias: cómo fomentar el interés de los estudiantes o cómo sacar partido de las calculadoras en las aulas fueron algunos de los temas a debate.

Mientras que Occidente destaca en creatividad, Asia lo hace en disciplina y resultados. Para Frederick Leung, profesor de la Universidad de Hong Kong y Miembro de la Comisión Internacional de Educación Matemática, se trata de algo cultural: "En países como Japón, China o Corea tienen una enorme ética del trabajo duro y del esfuerzo". Según este profesor, la principal diferencia es que "en Asia se hace más énfasis en adquirir conocimientos mientras que en Occidente no se profundiza tanto y actúan de una manera práctica". En cuanto a los estudiantes chinos, éstos "se caracterizan por tener una actitud muy seria con respecto al estudio".

El éxito en PISA parece no tener secretos para Leung, ya que las altas expectativas de los padres, muy implicados en la formación de sus hijos, y profesores asiáticos, muy preparados profesionalmente, contrastan con las de Occidente. "En España el nivel educativo se ha ido rebajando para que todos los alumnos se adapaten y en Oriente el nivel se mantiene alto para que sólo lleguen los mejores".

El representante de Corea, Hee Chan-Lew, muestra la realidad de la vida educativa en su país: los alumnos estudian hasta las 11 de la noche, los pupilos uniformados se ponen en pie cuando entra el profesor y se muestran atentos y respetuosos en clase.

"Los alumnos en Europa no tienen el mismo nivel de respeto que en los países orientales", afirma Celia Hoyles, consejera del gobierno británico en materia de educación matemática. Eso sí, ve excesivo estudiar hasta tan tarde, ya que "los niños también tienen que disfrutar". Para Hoyles "tener un buen profesor es crucial: un maestro que escuche a sus alumnos y que haga que se impliquen".

Bill Barton, Presidente Electo de la Comisión Internacional de Educación Matemática, no cree que unos alumnos sean más capaces que otros. "Todos tenemos el gen matemático, por lo que todo el mundo es potencialmente capaz de ser bueno en la materia". Con este planteamiento está de acuerdo Michèle Artigue, Presidenta de ICMI: "No es todo cuestión de habilidades innatas. Para tener éxito se debe practicar y tener confianza en que pueden hacerlo mejor". Las tecnologías aplicadas a la educación fueron un asunto muy recurrente en el Congreso. Artigue asegura que su uso "está acelerando las aptitudes y el método de aprendizaje".

El profesor Leung resume la idea que ronda en las cabezas de los asistentes: "No podemos copiar los métodos de enseñanza por cuestiones culturales, pero si podemos integrarlos. Todos tenemos que aprender de todos".
Juegos: el lado lúdicoQuién diga que las Matemáticas y la diversión están enfrentadas se equivoca. Algunos juegos como el Sudoku (muy de moda en los últimos años), las Torres de Hanoi, el Tangram (juego chino muy antiguo consistente en formar figuras con varias piezas) o el mismísimo cubo de Rubik han servido para desarrollar la lógica matemática a lo largo de la Historia. Numerosos talleres científicos emplean éstos y otros juegos más específicos para mostrar a los jóvenes el aspecto lúdico de esta materia.

Carrera: menos alumnosEn el congreso también hubo tiempo para hablar de la pérdida de estudiantes que están teniendo las universidades españolas. Peter Taylor, profesor de Camberra, Australia, apuntaba que "en los últimos 10 años las facultades de Matemáticas de España han perdido la mitad de sus estudiantes". Según el experto, "este hecho también está teniendo lugar en Australia, porque los jóvenes perciben que hay otras maneras más fáciles de conseguir dinero como lo es a través de los negocios o de las finanzas".


http://aula.elmundo.es/noticia.cfm?idTipoPortada=1&general=1&idComunidad=&idPortada=484&idNoticia=10548

sábado, 15 de agosto de 2009

El aula espacio institucional privilegiado para construir la convivencia de la escuela

Para abordar este tema, propongo el relato de una situación escolar que pudo (o puede) ocurrir en cualquier institución educativa y el análisis posterior de la misma:
Los alumnos estaban en clase con el docente. De pronto comenzaron a escucharse ruidos extraños y gritos que fueron aumentando estrepitosamente. El docente trataba de apaciguarlos, sin lograrlo. Como cada vez el desorden era mayor, y la situación se tornaba insostenible, alguien avisó en la dirección. El director fue a la clase, y ...

De los posibles finales que puede tener esta historia, elegí algunos que tienen como protagonista a los distintos actores:
Final 1: ... dijo: - Esto no puede ser, se quedan en silencio, pues así, no se puede continuar. Inmediatamente los alumnos quedaron tranquilos y el profesor retomó su explicación. Volvió a la normalidad.
Final 2: .... y le pidió al docente que se esforzara por mantener la clase en orden, que era su responsabilidad lograrlo. Se dio media vuelta y se fue.
Final 3: ... y se quedó parado, sin decir nada. Poco a poco los alumnos se callaron.
Final 4: ... se acercó al docente, le preguntó en qué estaban trabajando; le preguntó si tenía inconveniente que él se quedara en la clase. Seguidamente se dirigió al alumnado comentándoles que se quedaría con ellos un rato; se sentó en un asiento libre. El docente retomó la clase, los alumnos continuaron participando, sin hacer tanto lío. Cuando finalizó la hora el director y el profesor salieron juntos conversando..

Los primeros tres finales tienen algo en común: las acciones para restablecer el orden, las realiza el director sólo: - impone silencio al alumnado (1) ; - le pide al docente que cumpla con sus responsabilidades (2); controla la situación silenciosamente(3).
El cuarto final, es diferente, pues el director se presenta e interviene de otra forma. Respeta el ámbito que es la clase a cargo de un docente: se acerca a él y le pregunta sobre la situación, luego habla con los alumnos informando que permanecerá con ellos. Se retira cuando concluye la clase, junto con el docente.

Considerando este tipo de intervención que nos muestra otra forma de relación entre adultos y adolescentes (en este último caso), podemos también suponer que con posterioridad, esta situación fue analizada entre los distintos actores:
• el profesor y el director conversaron;
• el profesor dialogó con sus alumnos;
• los alumnos seguramente también charlaron entre ellos sobre lo vivido;
• es posible que en otro momento, también el director se haya acercado a tratar esta situación con el grupo de alumnos.

Seguramente, para cada uno este incidente tuvo distintas significaciones. Pero merecen destacarse como significativos, los siguientes aspectos:
• Los adultos - docente y directivo -, consideraron a los alumnos como sujetos, encontraron una solución respetuosa.
• Los actores alumnos pudieron reencauzar su comportamiento inadecuado, con la presencia de adultos, que pusieron "límite" al descontrol, sin agravios ni amenazas.
• Es el resultado de un trabajo previo, en el aula y en la escuela

Los primeros tres finales responden básicamente a una posición ligada a la disciplina, Esta posición se basa en:
• transformar a los alumnos en "cuerpos dóciles", que deben obedecer / acatar / cumplir las normas existentes (objetos de cuidado y protección)
• la prevalencia de la idea de que los alumnos son menores - menor como desposeído, de derecho y responsabilidad - que requieren del control de " un otro" externo, que es mayor y adulto, que sabe y decide qué está bien y qué está mal, qué le conviene. Su función es hacer cumplir las normas vigentes, pues así está establecido. Es decir, no se considera al alumno – niños, adolescente, joven - como sujeto sino como objeto.

El cuarto final, es una posición ligada a la convivencia. Esta posición:
• no es una propuesta o concepto nuevo: la humanidad en general y en la escuela en particular, siempre se ha convivido (con - vivir / vivir con otro /s). Lo que ha variado es la relación entre los actores institucionales: todos son considerados sujetos. Corresponde aclarar que por las funciones organizacionales que les compete a cada grupo, la mayor responsabilidad siempre recae en los adultos.
• considera al alumno de acuerdo a lo establecido en los principios de la Convención Internacional de los Derechos del Niño: lo reconoce como sujeto de derecho y responsabilidad. " No se trata de confundir esta etapa del infantil sujeto... con incapacidad y menos con cosificación del niño, de modo que al negar su condición de sujeto, se instauran cultural y jurídicamente sistemas de tutelajes arbitrarios, que para nada lo toman en cuenta como individuo singular"
• es un intento de equilibrio entre lo individual y lo colectivo, entre el deseo y la ley. Esto implica renunciamiento de los sujetos en pro del bien común, del colectivo institucional: estos renunciamientos necesarios para la construcción de la convivencia escolar, provocan malestar. La convivencia no se puede separar del conflicto (institucional, grupal, singular).
• promueve, favorece, genera y aprovecha los tiempos/ espacios de encuentro entre los diferentes actores institucionales para propiciar y facilitar el diálogo, la participación, el compromiso.

Hechas estas consideraciones, presento algunas ideas que muestran que la convivencia se construye en el aula, y que sólo a partir de considerar lo que acontece en el aula, podemos pensar en la convivencia de la escuela.

El aula es:
El primer espacio de vida pública de los niños, adolescentes y jóvenes.
Es el lugar donde transcurre la mayor parte del tiempo escolar de los alumnos, es el espacio de la escuela donde se desarrollan las actividades fundamentales; constituye la unidad de pertenencia y referencia de los alumnos

El espacio para construir las relaciones sociales.
En este lugar se habla, se escucha, se dialoga, se discute, se reflexiona, se enseña, se aprende, se juega, se permanece en silencio, se participa, se está aburrido, se razona, se memoriza, se repite, etc., etc., etc. En el aula se vive la realidad de la escuela. La construcción y conocimiento de la escuela como totalidad se construye a partir de las experiencias vividas en ese ámbito.

El lugar en que el alumno desde su ingreso aprende gestos y rituales
Desde el inicio de su escolaridad, el niño aprende distintas actividades que se realizan cotidianamente y regulan las interrelaciones con sus pares y adultos: algunas son espontáneas, otras están permitidas, otras deben ser autorizadas, en tanto otras, están prohibidas. Esto se manifiesta en las distintas formas de comunicación, los saludos, los silencios, los permisos para desplazarse por el aula o por la escuela, las autorizaciones para el uso de objetos comunes, etc. Estas acciones “pautadas” regulan la interrelación cotidiana, son elementos constitutivos de la convivencia. Es fundamental que los alumnos conozcan la razón de ser de estos actos, comprendan su sentido para que la convivencia pueda construirse como contenido significativo, considerando que lo que se hace (acciones) prevalece sobre lo que se dice (palabras).

El ámbito en el que se convive, se habla y se aprende sobre convivencia.
La convivencia se va construyendo día a día. Podremos decir que la convivencia es más o menos armónica, más o menos placentera, con todos esos más y/o menos, los actores institucionales siempre están en relación unos con otros: con pares y con no-pares.
La función socializadora se manifiesta en las interrelaciones cotidianas, en las actividades habituales; también se hacen explícitas en los charlas espontáneas o en discusiones y diálogos planificados para reflexionar sobre esas interrelaciones, para reconocer los acuerdos, las diferencias, las formas de alcanzar el consenso, de aceptar el disenso. Sólo de esta manera se aprende a convivir mejor.

El lugar para trasmitir, ejercitar, incorporar formas de convivencia ligadas a la práctica de la vida democrática.
Una escuela que intenta responder a su cometido de ser formadora de ciudadanas y ciudadanos, comprometidos crítica y activamente con su época y mundo; permite el aprendizaje y la práctica de valores democráticos. Estos se traducen en las acciones habituales que transcurren en el aula, en la actitud comprensiva y educadora de los adultos, responsables de la formación de las jóvenes generaciones, por eso:

El desafío de la escuela es convertirse en propulsora de procesos de democratización y participación, sólo será posible si el aula es la unidad operativa donde además de las acciones propias se gestionan las acciones institucionales.



Autor
Lic. Norberto Daniel Ianni
Fuente
http://www.oei.es/valores2/monografias/monografia02/reflexion02.htm

miércoles, 28 de enero de 2009

Desafíos y condicionantes de la profesión docente: un horizonte de complejidad

Los desafíos que debe asumir el profesorado del siglo XXI son variados en cuanto a su naturaleza, numerosos en número y complejos en cuanto a su configuración, determinación y posible abordamiento.
Entre los retos y desafíos que tienen los profesores ante sí, podríamos señalar, a modo de somero inventario, los siguientes:

a) En primer lugar, adecuar la práctica docente a las demandas y expectativas crecientes de la sociedad con respecto a las tareas de los profesores. Tales expectativas están en la raíz del llamado síndrome “burnout” o del profesional quemado ante el cual lo mejor será discernir las demandas razonables planteadas por la sociedad de las irracionales y, en todo caso, “armarse” profesionalmente de resortes, habilidades y repertorios conductuales y pedagógico-didácticos que nos permitan despersonalizar los conflictos, movernos con seguridad en los escenarios de trabajo e integrar los referidos elementos de la nueva profesionalidad docente -reflexión, trabajo en equipo y formación permanente como referentes para la adecuación de nuestra práctica profesional a las complejas y cambiantes demandas sociales.

b) En segundo lugar, la exigencia de dar respuesta inmediata al alumnado en el proceso mismo de enseñanza-aprendizaje en el que ambos están imbricados. Así, el profesor entendido como “organizador de las experiencias y de las situaciones de aprendizaje” más que como “fuente principal de conocimiento”, ha de facilitar los medios y recursos necesarios para que el alumnado sea el verdadero protagonista del hecho educativo procurando, al mismo tiempo, que salga motivado de cada experiencia de aprendizaje para poder seguir avanzando en su proceso educativo.

c) Ello precisa de una verdadera interrelación, de una comunicación y dialogo entre profesor y alumnos y conlleva la toma de decisiones por parte del docente en condiciones caracterizadas por un alto dinamismo y por una problematicidad creciente de los escenarios de actuación profesional.

d) Actualizar y adecuar sus conocimientos científicos, técnicos y didácticos a las propuestas curriculares para los distintos niveles, ciclos y etapas del sistema educativo.

e) El reto que supone la evaluación y la investigación evaluativa, que está llamada a cobrar una mayor relevancia en los próximos años. No se trata sólo de la evaluación de los aprendizajes centrada en los alumnos sino la evaluación del profesorado, de la organización de los centros, del currículo, de los propios procesos didácticos, etc., requiriendo todo ello de una metodología evaluativa que parte de una concepción de la evaluación educativa al servicio del proceso de enseñanza-aprendizaje, que se integra en el quehacer educativo del aula y del centro y que se erige como punto de referencia para la toma de decisiones que afecten a la intervención educativa y a la mejora del proceso.

f) La necesidad de establecer proyectos de actuación común, junto al resto de sus compañeros y en consonancia con lo que espera la comunidad educativa en su conjunto. Se trata de establecer Proyectos Educativos de Centro, Proyectos Curriculares, en definitiva; planes de actuación a corto, medio y largo plazo. Ello conlleva dejar a un lado todo individualismo y aislamiento como metodología de trabajo y establecer formas colaborativas y cooperativas de encarar la práctica docente.

g) La necesidad de revisar, de manera continua, los marcos sobre los que se trabaja, los planteamientos de partida, los objetivos marcados y la toma de decisiones sucesivas necesarias para su consecución. Y todo ello desde el ejercicio de la autonomía que tienen los centros, analizando colegiadamente las dificultades y los problemas que se plantean en el quehacer diario y la búsqueda de forma cooperativa de las soluciones a los conflictos que se generan en el seno de una organización tan compleja como la escuela.

h) El dominio de las nuevas tecnologías aplicadas al hecho educativo, que incluyen no sólo las audiovisuales, la robótica, la informática con fines docentes como las video-conferencias, la tutoración en red,… etc., sino también, en términos del profesor Fierro (1999) “aquellos conjuntos procedimentales con escaso requerimiento de soporte material que se han ido incorporando al bagaje instrumental de los educadores”.

i) La adquisición de unas cualidades de madurez personal acordes con la labor docente. No debemos perder de vista que la educación es ante todo una relación entre personas. Asegurar el carácter interpersonal de la actividad educativa va a ser un desafío en el futuro, caracterizado por el optimismo tecnológico, pues existe el riesgo de que las técnicas, los instrumentos y los medios didácticos puedan arrinconar a los sujetos personales en la comunicación. La sociedad y la administración educativa y los propios docentes han de ser conscientes de que la labor educativa es desempeñada por personas que necesitan una recompensa por su tarea y ésta no sólo pasa por una remuneración económica justa, sino que precisa a su vez de un reconocimiento personal, de sentirse aceptados dentro de un equipo, de un centro escolar y apoyados y orientados en su labor.

j) Y la actualización permanente de los enseñantes como un elemento básico de su profesionalidad. No sólo con el fin de actualizar y adecuar sus conocimientos científicos, técnicos y didácticos a las nuevas propuestas curriculares para los distintos niveles, ciclos y etapas del sistema educativo, sino además para incorporar nuevos repertorios profesionales que le permitan abordar situaciones complejas y conflictivas propias de la práctica docente y superar desde el equilibrio y la madurez personal y profesional situaciones de desbordamiento y estrés.

Como resumen de los desafíos y retos planteados, valga la cita del profesor Fierro (1999) en la que afirma que “Será posible que mañana los profesionales de la educación afronten los desafíos técnicos y pedagógicos hoy imprevisibles y que los afronten como parte de sus propios retos personales, de las tareas de desarrollo de su propia identidad y madurez personal. Ser un buen profesional de la educación puede - y debería - quedar incorporado a un proyecto global de vida”.


El texto completo puede bajarse de http://www.edu.gva.es/per/docs/rlestres_1.pdf
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